TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Ese olor...

Con un puñadito de memoria y cierta aprensión a la vergüenza ajena, todos recordaremos cómo los Madrid-Barça y los Barça-Madrid siempre eran los puñeteros 'Partidos del Siglo'. En ocasiones lo parecían, olían a gloria y a billetes, pero rara vez cumplían con tanta expectativa. Tal vez, mira tú por dónde, el problema radicaba precisamente 'ahí': en que esperábamos que el Ferrarri, porque era un Ferrari, nos llevase a 500 por hora. Un error de cálculo tremendo, fingido y quién sabe si buscado para volvernos a emocionar con el mayor choque de trenes del fútbol mundial.

Sin embargo, tengo la sensación de que el partido de mañana es especial. No alcanza la categoría de 'partido del siglo' ni por asomo, pero presenta algo decadente y magnético en las horas previas: aquel olor a éxito y opulencia es ahora algo hediondo, gris y caduco. Huele a habitación cerrada, a fin de ciclo, a proteína mal conservada. Apesta a que uno de los dos, el derrotado, saldrá herido de muerte del partido y el otro, el ganador, habrá puesto una tirita donde hace falta sutura. Y que un hipotético empate dejaría la sangre corriendo, porque ahora mismo nadie apostaría un céntimo a que el Real Madrid le remonta al City o a que el Barça gana la Champions (es más, la apuesta que da 'pasta' es la de «pasa el Nápoles», un equipo que no ha perdido fuera de casa, que empató en Anfield en la primera fase y que llegará en plenitud ante un equipo plagado de bajas).

Es un clásico con el perfume de Gloria Swanson en 'El crepúsculo de los dioses': la vieja leyenda haciendo el ridículo porque se niega a reconocer que su mejor época ha pasado. Santiago Bernabéu y Sunset Boulevard comparten las iniciales. Una bonita casualidad ante el 'Drama' del siglo.