La obra del maestro Durero, en el Torreón de Lozoya

D.S.
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Bankia y la Fundación Caja Segovia presentan la exposición 'Durero. Maestro del Renacimiento' en el Torreón de Lozoya. La muestra se inaugurará este viernes, 17 de enero, a las 20,00 horas en la Sala de Tapices.

la obra del maestro Durero, en el Torreón de Lozoya

La muestra, cuya inauguración contará con la presencia del director comercial de Bankia en la Dirección Territorial de Castilla y León, José Luis Jiménez Martín, y del presidente de la Fundación Caja Segovia, Francisco Javier Reguera. está integrada por una selección de 70 estampas del artista alemán Alberto Durero, procedentes de colecciones privadas. A través de ellas se ofrece un interesante recorrido por buena parte de la producción de este genio indiscutible del grabado, que elevó sus diferentes técnicas a la categoría de obra de arte. Entre las obras expuestas se cuentan importantes piezas maestras que brindaron a su autor una fama sin precedentes en toda Europa, incluida la Italia renacentista; tal es el caso de la “Lucha entre Hércules y Caco”, “La Virgen y el Niño con el mono”, “El martirio de Santa Catalina”, “San Eustaquio”, el “Escudo de armas con la calavera”, “El caballo grande”, “La Adoración de los Reyes”, el “Retrato de Federico el Sabio”, etc. Igualmente están presentes dos de sus “Meisterstiche” (“obras maestras absolutas”), “La Melancolía” y “El caballero, la muerte y el diablo”, así como las series dedicadas a “La Vida de la Virgen” y a la llamada “Pasión pequeña sobre cobre”. Por último, no menos importante es la presencia en la exposición del “Carro triunfal”, un encargo personal del emperador Maximiliano I. 

La exposición ofrece una cuidadosa selección de 70 estampas del gran artista alemán, procedentes de colecciones privadas, bajo el comisariado de Helena Alonso y el apoyo audiovisual y pedagógico del Fugger und Welser Erlebnismuseum de Augsburgo. El Torreón de Lozoya se une así a la serie de exposiciones conmemorativas que este año van a recordar, en distintos lugares de Europa, el “Diario de Viaje de Durero a los Países Bajos” (1520-1521), primera obra de este género redactada por un artista. En este diario describió el periplo que le llevó al encuentro del emperador Carlos V -de cuya coronación se conmemora en 2020 el quinto centenario- con la pretensión de recuperar la pensión que le había otorgado su abuelo Maximiliano I.

Pintor, dibujante, platero, tratadista de geometría, de las proporciones humanas y de la fortificación, cronista, viajero, retratista…, Alberto Durero (1471-1528) fue ante todo un grabador absolutamente excepcional, siendo considerado el primer maestro de la estampa. Su fama no sólo se puede calibrar por haber sido su principal medio de vida, por el éxito sin precedentes que conoció, ya en su juventud, y la extraordinaria calidad de su producción, sino también por la cantidad de copias, imitaciones e incluso falsificaciones que se hicieron por toda Europa, por no hablar de su influjo en generaciones posteriores de grabadores. Ello determinó que Durero fuera el primer creador en preocuparse por lo que hoy llamamos “propiedad intelectual”, llegando incluso a los tribunales con sus demandas.

la obra del maestro Durero, en el Torreón de Lozoya la obra del maestro Durero, en el Torreón de Lozoya

Nacido en Núremberg, en el seno de una familia de orfebres de origen húngaro, Alberto Durero comenzó su aprendizaje en el taller familiar, para después ampliar conocimientos en otras artes como la pintura y el grabado al lado del pintor Michael Wolgemut. Insólitamente en la Alemania de aquella época, esta formación se complementó con sendos viajes; el primero –con mucha probabilidad- a los Países Bajos, norte de Francia y de Suiza, en tanto que el segundo -ya casado y terminada su oficialía- lo realizó a Italia. De este modo pudo conocer de primera mano las dos grandes corrientes artísticas que imperaban a finales del siglo XV en Europa: el Arte Flamenco y el Renacimiento, componentes que marcarán buena parte de su original obra.

Tras este primer viaje a Italia, en 1495 Durero puso en marcha su propio taller en Núremberg, donde comenzó a emplear su célebre monograma AD; se convierte así en uno de los primeros artistas-grabadores independientes que controlaban tanto la producción como la comercialización, sin estar absolutamente supeditados a la obra de encargo. Un año después, salen de sus planchas obras destacadas como “La sagrada familia con tres liebres”, “Lucha entre Hércules y Caco” (un tema mitológico), “El baño de los hombres” (en realidad, un conjunto de estudios de desnudo masculino) o “El cerdo monstruoso” (curiosa estampa destinada al incipiente mercado coleccionista de grabados), al tiempo que comienza a trabajar en el “Apocalipsis”, serie que supuso un enorme éxito editorial.

Hacia 1500 su trabajo muestra un dominio absoluto de la xilografía y el grabado en hueco, al tiempo que son patentes sus preocupaciones por la anatomía, las proporciones, los diferentes puntos de vista, el paisaje o la perspectiva, asimilando y desarrollando muchas de las búsquedas estéticas e intelectuales del Renacimiento. “San Eustaquio” (la obra a buril más grande del artista), el “Escudo de armas con la calavera” (en el que aborda el tema del Amor y la Muerte), “El caballo grande” (un estudio de proporciones del cuerpo animal) o “La Adoración de los Reyes Magos” (en la que destaca el dominio de la perspectiva y los estudios de diferentes posturas de la figura humana), son obras representativas de este momento.

La obra del maestro Durero, en el Torreón de LozoyaLa obra del maestro Durero, en el Torreón de Lozoya

“El año 1511 –escribe Giorgio Vasari en 1555- publicó toda la Vida de la Virgen, con tanta perfección que es imposible encontrar nada mejor en cuanto a la invención, la perspectiva, la arquitectura, el vestuario y las cabezas de viejos y jóvenes. Ciertamente, si este hombre tan único y tan universal hubiera nacido en la patria toscana y hubiera podido estudiar de cerca las obras maestras de Roma, como nosotros hemos podido, habría sido el mejor pintor de Italia”.

Dos años después edita la “Pasión pequeña” sobre cobre, en la que destaca su maestría para producir efectos de claroscuro. Ambas series podrán verse en la exposición junto a algunas de sus “Meisterstiche” (“obras maestras absolutas”), como “La Melancolía” (primera expresión de los sentimientos de un artista) y “El caballero, la muerte y el diablo” (imagen del “soldado de Cristo”, inspirada por Erasmo de Rotterdam, en el preludio de las turbulencias religiosas que ocasionó la Reforma).

Invitado por Maximiliano I, Durero se involucró en dos gigantescos proyectos, el “Arco de Triunfo” y el “Cortejo Triunfal”, encargo, este último que quedaría sin terminar a la muerte del soberano en 1519, habiéndose finalizado únicamente el “Carro triunfal” del cortejo, que Durero publicó en 1522 y que está integrado en la muestra. Durante este periodo, el artista creó también un nuevo género, el retrato grabado, del que se muestran emblemáticos ejemplos de los que fueron amigos y mecenas del artista, tales como Willibald Pirckheimer, el Elector de Sajonia Federico el Sabio o el Cardenal Alberto de Brandenburgo.

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