Versos para Segovia

Patricia Martín
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Los diez lugares de Juan Hedo, escritor y músico.

En la plaza de la Merced. - Foto: Rosa Blanco

Juan Hedo (Avila, 1971) llegó a Segovia con 7 años de edad y cursó, desde Tercero de EGBen el Colegio ‘Domigo de Soto’. Se define como escritor, guitarrista y cantante. Fue alumno del guitarrista segoviano Ramón Sastre. Tiene en el mercado multiples trabajos discográficos publicados a partir del año  1996. Este año ha tenido conciertos en España, en la ciudad francesa de Perigueux y un tour por varias ciudades italianas. Autor de obra poética y narrativa. Asegura que le gusta nadar y pasear.

1. El Restaurante Lago, Avda. Juan de Borbón y Battenberg. Por sus salones marselleses, sus jardines toscanos, antaño cargaditos de rosas blancas y rojas. Tras el vallado, las vistas a las dehesas secas y a la sierra de Guadarrama. Y un dueño impertérrito, en su trabajo al paso del tiempo, Euterio Laguna ‘El Lute’. El empresario segoviano más parecido (o hermano) de Nicomedes García.
2. Librería Punto y Línea, Cronista Lecea, 9. Con sus estantes de madera con los libros de siempre, los de la literatura. En aquella esquinita ¡tan coqueta!. Mucha solera ya, muchos años contra viento y marea, por lo de vender libros. Y también, una tienda encantada: Kukul, en la calle Marqués del Arco. 
3. La Loba Capitolina, Plaza de la Artillería. La loba Capitolina con Rómulo y Remo mamando de la teta de la Astucia. Punto de encuentro y citas. ¿Quién no se citó alguna vez en la Loba?.
4. La Plaza de los Huertos. Al salir del colegio ‘Domingo de Soto’ recuerda correr, rodearla junto a sus acacias retorcidas y en torno a aquel busto inalterable de Andrés Laguna. Los del colegio de al lado, los de La Aneja, eran para ellos «los pijos». Los chicos y chicas del Domingo de Soto «éramos simplemente distintos, hechos de otra casta». Recuerda que venían a estudiar chavales de barrios alejados: de Puente de Hierro, San José, San Millán … y, por supuesto, los del centro de la ciudad.
5. La Plaza de la Merced. Con su perspectiva de la Catedral. Su fuente helada durante el invierno, inmóvil. Sólo viva por el sonido del crotorar de la cigüeña que ese año no ha emigrado. ¡Y con sus árboles verdes ya en sazón al brotar la primavera!.
6. El Paseo del Salón de Isabel II. El lugar que le recuerda a su infancia. Antiguamente todo asfaltado en arena. Donde se jugaba a las chapas, al fútbol y se tiraba la peonza. De soslayo mirar aquella puerta gruesa de hierro pintada que a los chicuelos aun no les era permitido traspasar. Era la de la discoteca “Florida”.
7. El Teatro Cervantes, en la Calle Real. Así describe la imagen que atesora de este emblemático edificio cultural de la ciudad, hoy cerrado: Su sala demacrada y sus butacas, espectro de la obscuridad, que era ya un aderezo para el film que pronto iba a comenzar. 
8. El Pinarillo y algo más arriba. El Pinarillo y algo más arriba, entre las canchas de fútbol de Los Maristas, o por los arrabales y barrancos que rodean el barrio de La Albuera. Perderse también, rodeándolo con la vista, el paisaje de todo el entorno de la ciudad anclada, desde el mirador del Alcázar. Ver asomar: Al oriente, la luna que sale por Guadarrama y, al poniente, el ocaso de ascuas que se esconde, difuminado, entre los pinares de Santa María la Real de Nieva y más al fondo, hasta tocarlos casi, entre los pinares de Arévalo. Mirar abajo, la alameda, el convento y en perspectiva de igual a igual, casi a la misma altura, soñar con Zamarramala.
9. La villa de Ayllón. Ayllón tiene un sabor especial como pueblo y paisaje: ¡Ayllón la fronteriza!. Lo suficientemente alejada de la capital. Más parece ya una villa de Soria o de Guadalajara. Entre San Esteban de Gormáz y Riaza. Con sabor y color a adobe. Su placita rústica con sus soportales de pilares de madera y su fuente de cuatro caños, … Y los pueblos enigmáticos situados a su vera: Santibáñez de Ayllón, Estebanvela …
10. El Jardín de Los Zuloaga. Confiesa que al Jardín de Los Zualoga es donde iba por las noches a besarse con su novia Rosa, en el atrio aun sin candar de su iglesia o sobre las almenas de la muralla desde donde se divisa todo el barrio de San Lorenzo.