TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La maldición

En cuanto cruzas esa puerta cae sobre tu espalda una maldición, por simplificar el concepto, ya que «una presión insoportable ligada al peso histórico de una camiseta y directamente proporcional al peso de los fajos de billetes que han pagado por ti» es demasiado largo. Esas puertas se cuentan con los dedos de una mano y dos de ellas están en la Calle Arístides Maillol 12 de Barcelona y en la Avenida de Concha Espina 1 de Madrid, o sea, Camp Nou y Bernabéu.

Era fácil ser Coutinho en el Liverpool y fue imposible ser Coutinho en el Barça, por ejemplo. O era muy sencillo ser Courtois en el Chelsea y está siendo traumático ser Courtois en el Real Madrid. El primero ha tenido que huir a Múnich por otra de esas puertas, la de atrás, que se abren tantas veces en la casa del gigante. El segundo está viviendo una muerte en vida.

Sentenciado de antemano por una parte del graderío que jamás perdonó su pasado atlético y sus cánticos antimadridistas en alguna celebración. Sentenciado de antemano por otra parte del graderío que nunca entendió el movimiento megalómano de Pérez al prescindir de Keylor Navas, un portero regular que dio estabilidad y tres Copas de Europa. Sentenciado de antemano por un tercer sector que huye de las vedettes del papel cuché y no entendió la polémica con una modelo habitual de la prensa del corazón-bilis-náusea…

La única forma de revertir tanto prejuicio era superar a Keylor primero y parar mucho después. Y ni una cosa ni la otra: con la mochila del fiasco del pasado año, Courtois vive atenazado. Maldito. Ha encajado cinco goles en los ocho disparos Champions de este año y el exigente y crítico Bernabéu ya no lo soporta. Pitado por su gente, fue sustituido en el descanso porque «se encontraba mareado y con problemas estomacales». Ya…