LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Irresponsabilidad

09/03/2020

Tras toda una semana larga de peleas entre las Gallinas Alfa de los dos gallineros gubernamentales, los Gallos Alfa de ambos intervinieron para poder paz (la metáfora lupina me parece una demasía en desdoro del totémico animal) y el Consejo de Ministros aprobó, ¡sin leerlo!, no es broma es la realidad, el anteproyecto de Ley de Montero que al entender de quienes sí lo han podido leer, es una auténtica aberración. Había que hacerlo antes de la manifestación.

Porque eso era lo único importante para el gobierno: la manifestación del 8-M. Que por cierto ha resultado un fiasco, que los medios adictos o abducidos, casi todos, se guardan de contar, pero hasta sus infladas cifras, que desmienten con rotundidad las imágenes, cantan: Un 65% menos en Madrid y un 75% en Barcelona. O sea bastante menos de la mitad en la capital y solo una cuarta parte en la Ciudad Condal. El sectarismo, la apropiación por la izquierda, la exclusión y el delirio criminalizador contra el varón es a lo que conducen. Pero solo fue tras ella cuando el Gallo Alfa Número 1 se dignó a piar sobre lo que tiene con el alma en vilo a los ciudadanos españoles. Pues un tuit diciendo que iría a la comisión de Sanidad. El anterior lo había puesto el 13 de febrero para decir y lamentar que Molbile World Congress había hecho muy mal en cancelar.

Mientras, el virus, no ha dejado de avanzar, en medio del silencio, la irresponsabilidad y, hay que decirlo, la cobardía del Presidente Sánchez y su gobierno, parapetados tras los técnicos y un comunicador, que no han querido ver el galope exponencial y terrible de la enfermedad tanto en la cercana Italia como en nuestro propio país. Ya tuvo que ser el domingo por la tarde, cuando la progresión acelerada de la infección, superando los 600, y mortalidad hizo removerse a la Moncloa que anuncio su participación el lunes en la reunión. Tal vez ya, después, el Gallo Caudillo, nos deleite con algún "kikirikí".

Porque hasta ahora el silencio del Presidente, que en este caso no es prudencia sino que se acerca mucho más a la lenidad y la irresponsabilidad, ha sido clamoroso. Y la inanición del gobierno algo estremecedor. Fernando Simón nos da cada día el número de infectados y muertos, y aunque este se multiplique de uno a otro, nos pide calma, que no nos alarmemos y que nos lavemos mucho las manos. Desliza palabras de "contención", "control" y confianza y que los muertos son gente de avanzada edad, viejos, vamos.

Y eso es lo que repiten todas las televisiones sin siquiera hace una pregunta. Por ejemplo ¿Cuántos test se han realizado? ¿Qué protocolo se sigue para hacerlos? ¿Cuál es el porcentaje de positivos? ¿Cuántos son los profesionales sanitarios, cuántos enfermos y cuántos en aislamiento? Porque, hay que decirlo ya, el Gobierno ha estado sumido en no se sabe qué extraña complacencia en que esto no iría a más a pesar de los antecedentes pero los medios de comunicación hemos fallado al igual que él.

Le hemos fallado a la sociedad. Por no alarmar no hemos puesto en valor la realidad. Que las cifras cantan a gritos y que no se han querido ver. Y no hay peor ciego que el de esa condición. Porque son los puros y duros datos los ponen de manifiesto la crudeza de lo que no es que nos aceche es que lo tenemos ya encima y no va a parar de crecer. Vean tan solo la secuencia y saquen su conclusión: Día 31 enero. Primer caso. Turista Gomera. A poco otro turista en Baleares. Día 15 febrero. Dados de alta. Sin casos. Día 25. Primer caso en Península. Día 27, 12 casos. Día 29, último de febrero, 50 casos. Día 1 de marzo, hace apenas una semana, 4 muertos, 114 casos. Día 5 , 281 casos. Día 8 de marzo, 589 casos, 10 muertos. Día 9, 999 casos y la cifra de muertos sin actualizar (17).

¿Cabía al ver la evolución de estas cifras mayor insensatez que no querer ver lo que sucedía e intentarlo minimizar? ¿Cabe mayor irresponsabilidad que suponer que el infierno vírico que se abate sobre Italia y la mayor cuarentena impuesta en toda la historia de Europa es un capricho suyo y algo que no tiene por qué afectarnos de manera similar? ¿Cabe mayor desdén que el despreciar las traumáticas pero eficaces decisiones chinas, o las medidas tomadas por Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza y otros prohibiendo aglomeraciones y manifestaciones? ¿O la declaración de estado de emergencia en Nueva York o la cancelación del torneo de Tenis de Indian Wells? ¿Acaso se supone que los responsables de ello no saben que se afecta de una manera traumática a la economía mundial?

Pues claro que saben, que sabemos todos, lo que esto va a significar, lo está suponiendo ya, para la economía mundial. No hace falta ser experto en economía ni en el bolsa para verlo. Va a haber un antes y un después. Y de inicio va a ser para mal, para bastante peor. Pero lo primero es vencer la batalla contra la enfermedad y preservar la salud de los ciudadanos. Y eso parece que hacen por muchos sitios. Menos por aquí, donde durante estas largas semanas y estas dos últimas ya con alevosía, lo que ha ocupado y preocupado a nuestro gobierno es una Ley bodrio que no se atreven ni a dejar leer a sus ministros y una manifestación feminista.