Invasión del 'espacio vital'

Agencias
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La elección de rutas alternativas puede ser una opción para evitar las aglomeraciones y poder respirar ese aire puro y libre de virus tan necesario en pleno estado de alarma

Invasión del ‘espacio vital’ - Foto: Fernando Villar

Había ganas de calle y eso estaba claro. Siete semanas, casi 50 días, de confinamiento, un día de sol tras una primavera lluviosa y ver a los niños correteando por los parques desde hace días hacían que millones de españoles se aguantaran en casa con las ganas contenidas de regresar a la calle. Pero por fin, ayer, sonó el despertador para hacer algo más que esperar a que la pandemia pase como llegó, sin que los ciudadanos hicieran nada.
Las autoridades habían alertado de que el sentido común imperara para guiar las salidas en pos del ímpetu y las ganas y esto solo se produjo en ciertos sitios.
Hubo aglomeraciones, pero lo cierto es que no sanciones. Ya lo advirtió el pasado viernes el director de Emergencias, Fernando Simón; nadie quiere imponer multas y ganar dinero, solo advertir de una situación que hay que respetar por el beneficio de cada uno y de la sociedad en su conjunto.
Pese a ello fue inevitable ver estampas muy alejadas del civismo que se esperaba, sobre todo en zonas con paseos marítimos y en las que amaneció un día soleado. Mantener ya no solo la distancia de seguridad, sino el espacio vital, resultaba un auténtico milagro. De hecho, muchos viandantes comentaban que les agobiaba el «mogollón» de gente que había. Y a pesar del estado de alarma.
 Por ejemplo, solo en Alicante, la Policía Local tuvo que levantar 51 actas de personas que encontraron jugando a voleibol, bañándose y surfeando. Todas ellas actividades no permitidas por el momento en la actual situación.
Estas se quedarán solo en amonestaciones, pero hay situaciones ya irreversibles. En Madrid, un hombre de 70 años fallecía en plena calle al sufrir una parada cardiorespiratoria mientras paseaba en el barrio de Vallecas, mientras que otro hombre que circulaba en bicicleta por Puente de Toledo se encuentra grave después de haber sufrido un infarto.
Y es que otra de los aspectos que más repitieron los expertos era sobre la necesidad de prepararse para esta salida. Esguinces, roturas de fibras, lesiones de tobillo o de rodilla eran más que una posibilidad para aquellas personas que retomaban la actividad después de tantos días confinados y una vida bastante sedentaria.
Pero no solo hay que recordar a los no cumplen y no respetan. Hay que animar a imitar el comportamiento ejemplar de los otros muchos ciudadanos que eligieron rutas alternativas para correr, los que cumplieron con escrúpulo el horario que dispone la Administración y que se ha reencontrado con el deporte por verdadera pasión y no solo por la venganza de salir por salir. La opción de pasear o de correr está ahí.La de quedarse en casa unos días más, también.