Ciudadanos, el partido que mejor pesca en otras aguas

Pilar Cernuda
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La estrategia de Rivera ha puesto patas arriba el tablero electoral con los fichajes de Clemente, Corbacho, Pagazaurtundúa, Mesquida y Bauzá

Ciudadanos, el partido que mejor pesca en otras aguas - Foto: Toni Albir

Días atrás saltaba una noticia que revolucionó las direcciones de Ciudadanos y del PP en Castilla y León: Silvia Clemente, presidenta de las Cortes regionales y exconsejera, dimitía y pedía la baja en el partido para convertirse en candidata naranja para dirigir el Gobierno regional. 
En el bloque liberal, el diputado por Valladolid y miembro de la Ejecutiva nacional Francisco Igea anunciaba que se presentaría candidato a las primarias compitiendo con el nuevo fichaje, y declaraba después que jamás habría dado ese paso si considerara que Clemente era la persona «adecuada» para el cartel.
Mientras, en Génova, se frotaban las manos. Era un personaje incómodo. Se investigaba su patrimonio y supuestas ayudas a la empresa de su marido. Un mes antes, había mantenido una reunión con miembros de la dirección a los que había trasladado su desacuerdo con que Mañueco, que ganó las primarias, fuera candidato. Dijo que ella era la mejor...
Hace días publicó una carta demoledora contra el líder regional, incluso insultante, cuando comprendió que no contaban con ella. Si iba de víctima se equivocó, porque se publicó una foto de ella con miembros de Cs en un bar poco frecuentado por políticos y periodistas. Se había ofrecido con el argumento de que sumaría docenas de miles de votos, y convenció al secretario general, José Manuel Villegas, y al de Organización, Fran Hervías. Baja en el PP, alta inmediata en Cs... y convulsión. 
Igea anunció que se presentaba a las primarias, tuvo el apoyo del jefe de Economía del partido y candidato a las europeas, Luis Garicano, también el de Toni Cantó, aspirante al Ejecutivo valenciano. La lucha va a ser reñida en las primarias y, si las gana Igea, Clemente tendrá un serio problema; pero dos de las personas de más confianza de Rivera, también.

LOS ‘EX’, LAS MEJORES PRESAS. En estos 40 años de democracia han sido varias las ocasiones en las que se han producido trasvases entre partidos. Los más conocidos fueron de diputados y miembros destacados del PCE que acabaron en las filas del PSOE, o de dirigentes de UCD que tras la desaparición del partido se pasaron a Alianza Popular, que luego pasó a llamarse Partido Popular. Sin embargo, nunca como ahora se han producido tantos fichajes en siglas ajenas como las protagonizadas por Ciudadanos. Que, hay que recordar, comenzó siendo un partido catalán y, cuando dio el salto nacional, se nutrió, sobre todo, de miembros destacados de UPyD. Ahora va a incluir en su lista europea a los eurodiputados de la ya prácticamente extinta formación, como Maite Pagazaurtundúa, pero lo harán como independientes. De momento. 
Falta todavía de implantación nacional, los naranjas han aprovechado el descontento que ha provocado en un sector del PP la llegada de Pablo Casado a la Presidencia de este partido, con su decisión de prescindir de algunas personas importantes del círculo de Rajoy y de Soraya -que es el mismo- para ofrecerles la integración en Ciudadanos. El último tocado es el expresidente del Gobierno balear José Ramón Bauzá, que podría ser candidato a la Alcaldía de Palma de Mallorca. Previamente, Cs intentó hace unos meses hacerse con los miembros del sector crítico del Partido Popular en Vigo.
Fichar antiguos miembros del bloque conservador forma parte de la tradición de los liberales. El propio Girauta perteneció hace años a ese partido, aunque lo dejó antes de convertirse en persona relevante de Cs; y la portavoz del bloque liberal en el ayuntamiento de Barcelona, Carina Mejías, fue parlamentaria autonómica del PP. 
Han engrosado sus filas altos cargos del Ejecutivo del expresidente cántabro Ignacio Diego, la exconsejera de Sanidad del Gobierno de Monago en Extremadura, el exportavoz del PP en el ayuntamiento de Orense, y una diputada autonómica del PP en Valencia. El único escaño de Ciudadanos en el Parlamento extremeño lo ocupa una exmilitante del grupo conservador, y hace poco tiempo el partido de Rivera intentó reclutar al exconsejero de Economía de la Xunta de Feijóo, aunque finalmente no se concretó la operación.
Rivera no solo mira hacia el PP, también le interesa el PSOE. Ha incorporado a sus filas como cabeza de lista al Congreso por Baleares al exdirector dela Policía y Guardia Civil Joan Mesquida, que abandonó Ferraz hace varios meses; tiene los ojos puestos en el exalcalde de La Coruña Francisco Vázquez, que se deja querer y aparece en actos junto al presidente del partido, pero no se afilia. 
En cambio, acaba de dar el salto un nombre importante del socialismo: el exministro de Trabajo Celestino Corbacho, exalcalde de Hospitalet, que había pedido la baja en el PSC hace meses. El jueves, a la misma hora que Corbacho aparecía junto a Manuel Valls en Barcelona para anunciar que sería el número tres de la lista del candidato a la Alcaldía de Barcelona, Rivera comparecía en Madrid dando la misma noticia.
En esta España renovada, con caras jóvenes que quieren conformar sus partidos haciendo borrón y cuenta nueva como son los casos de PP y PSOE, que solo mantienen un puñado de figuras de épocas pasadas, y con formaciones con muy pocos años de vida que necesitan implantación en todas las provincias si quieren tener una representación parlamentaria que les dé cierto juego, no hay pudor para probar suerte en aguas ajenas e incorporar a sus filas a políticos desencantados o dispuestos a promocionar aunque sea bajo otras siglas. 
Vox presume de que son tantas las llamadas a sus puertas que se ha visto obligado a hacer un casting para que no se cuele ninguna persona conflictiva, oportunista o infiltrada desde otro partido. 
Se supone que tras esa selección concretará ya las listas de las elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas, porque el tiempo se les echa encima y no tienen presencia -o no tenían hasta las elecciones andaluzas- en la mitad de las provincias españolas. 
De momento, han protagonizado el fichaje más sorprendente de todos los conocidos hasta ahora: un personaje del BNG, Ramón Maceiras, conocido desde siempre por su vinculación con movimientos nacionalistas gallegos, se ha afiliado a la formación de Santiago Abascal porque, dice, es el partido que mejor defiende el Estado.