De los suelos pegajosos al poder

Agencias
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Liberar a todas las mujeres de la opresión es una batalla que se libra en múltiples frentes

De los suelos pegajosos al poder - Foto: Jesús HellÁ­n

El feminismo lucha por acabar con todas las opresiones y violencias que padecen las mujeres, un movimiento diverso con distintos planteamientos para liberar a todas: desde las más vulnerables que quedan atrapadas en los suelos pegajosos de la precariedad y los cuidados hasta las que aspiran a romper el techo de cristal, pasando por las trans e incluso las que no son feministas.
La pluralidad de enfoques para erradicar las desigualdades es un reto para un frente que debe ser inclusivo, huir de la polarización y el sectarismo, y solucionar sus tensiones internas para avanzar hacia un horizonte común de lucha por las libertades y derechos femeninos.
¿Debe este movimiento combatir no solo la opresión de las mujeres, sino ir más allá y abrazar luchas contra el capitalismo, el racismo, el colonialismo, el fascismo o la lgtbifobia y la defensa del ecologismo?
El fin de la violencia y la discriminación y la consecución de la igualdad es el objetivo compartido, pero no todas las feministas abogan por llegar a ese horizonte por el mismo camino. Un debate que el 8-M cobre una especial relevancia tras la polémica provocada por la expulsión del Partido Feminista de IU por sus posiciones en contra de la ley LGTBI, que han sido criticadas y tachadas de transfobia.
La profesora universitaria y exsecretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo, la economista Amaia Pérez Orozco, la política Clara Serra y la histórica activista Justa Montero reflexionan sobre los retos, los enfoques y los límites del feminismo.
«Es un movimiento que denuncia la sumisión que sufren todas las mujeres en todos los órdenes de la vida. Somos ciudadanas de segunda», destaca Murillo.
Distintas luchas y grupos convergen en el feminismo, afirma Montero, que detalla que se trata de un movimiento inclusivo.
Para Pérez Orozco, es una lucha plural y diversa con múltiples frentes, cuyo objetivo debe ser liberar a todas las mujeres. Una pugna que, para Montero, nunca debe caer en la caricaturización de los discursos diferentes.