«Respiraba bien, pero me faltaba el aire por angustia»

Sergio Arribas
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La enfermera Elvira Otero, que estuvo afectada por la Covid-19, cree que "nadie se imaginaba este desastre al que hemos llegado"

«Respiraba bien, pero me faltaba el aire por angustia»

Ejerce la enfermería desde hace casi 14 años. Tras su paso por diferentes centros de salud de Segovia, Elvira Otero está hoy asignada en el equipo de enfermería de Atención Primaria del Segovia I, el ambulatorio de Santo Tomás. Cuando emergieron los primeros pequeños síntomas, en forma de tos, dolor de cabeza y fiebre, le mandaron a su domicilio. Más tarde llegaría la prueba y la confirmación, positivo en Covid-19, vía telefónica. «Al principio la verdad que no me encontraba muy mal con paracetamol parecía que todo se pasaba y me sentía un poco mal por quedarme en casa cuando mis compañeros estaban trabajando en lo que se nos venía encima», explica Elvira que, por fortuna, no ha tenido que ser ingresada.

«Durante todo el tiempo que ha pasado he tenido muchas sensaciones, la primera era el malestar por dejar colgados a mis compañeros y a mis pacientes, me sentía frustrada porque había caído a las primeras de cambio, me sentía débil. Después sentí miedo por si había contagiado a mi familia , en especial a mis padres o tíos con los que había estado con anterioridad, ya que son personas de riesgo, a mis compañeros, y el miedo a que se contagien todavía no se ha ido». A continuación, según su relato, llegaron días en los que «ya me preocupaba por como me sentía, angustia , incluso creo que he tenido ansiedad porque tenia momentos en los que sabiendo que respiraba me faltaba el aire».

No obstante, nunca se ha sentido sola, pues, como comenta, siempre tuvo una llamada o un whatsapp «en el peor momento para darme ánimos, para sacarme una sonrisa cuando creí que no iba a volver a hacerlo». Comenta que las llamadas telefónicas de seguimiento desde los centros de salud son «una ayuda muy importante para los que estamos pasándolo en nuestros domicilios, porque nos aconsejan y nos quitan esas dudas que nos angustian en muchos momentos»,. Su mayor preocupación era haber contagiado a los suyos. «Ese es un miedo atroz, el pensar que has podido contagiar a los que quieres y que lo pasen mal por tu culpa, incluso pensar que les puedas perder, eso es muy duro. Gracias a Dios a medida que pasaban los días ese miedo, al menos en mi caso, se iba disipando al ver que esa gente no se había contagiado».

Elvira lamenta el alto número de contagiados entre el personal sanitario. «Estamos en primera línea de fuego y mientras nuestro contrincante viene con armas de fuego a nosotros nos han dado palos y piedras, casi desde el principio hemos estado sin apenas medidas de seguridad». ¿Era algo previsible? Elvira responde con sinceridad: «creo que nadie se imaginaba este desastre al que hemos llegado».

Al principio Elvira pasó el confinamiento aislada en una habitación. «Casi desde el primer día mi marido también empezó con los síntomas y aunque a él no le hicieron la prueba una vez que a mi me dijeron que era positiva teníamos muy claro que él también (..) ha sido un apoyo muy importante tenerlo cerquita».

Pendiente de someterse a la prueba que le confirme que ya es negativo «para volver a la lucha contra el coronavirus», Elvira sostiene que «dentro de este caos, del miedo, de la impotencia que a veces se tiene y la falta de control que tenemos al respecto de este virus, estamos viendo que hay mucha gente que lo esta pasando en sus casas como yo, incluso gente con sintomatología mas leve y que es cuestión de días, pero se mejora. Estamos viendo a gente muy mayor y con patologías previas que se están curando y nos dan ánimos para seguir luchando».