Matemáticos, los reyes del presente

Nacho Sáez
-
Gema Galbarte y Ana Maroto, matemáticas y profesoras de la Universidad de Valladolid. - Foto: Rosa Blanco

Son uno de los perfiles profesionales más demandados por las empresas por su capacidad de análisis y de resolver problemas. Tres matemáticos segovianos explican las claves del 'boom' de los números.

Á lvaro Moreno salió de la facultad y besó el santo. Tras una periodo muy breve en un curso en el paro, encontró trabajo en una pequeña empresa de Tres Cantos y desde entonces no le ha faltado, a pesar de que han transcurrido más de dos décadas.  Ser licenciado en Matemáticas, como es su caso, se ha convertido en garantía de ocupación laboral desde que encarna una de las titulaciones con menor tasa de desempleo y con la nota de corte más alta para entrar en la universidad.
La transformación digital ha situado a los matemáticos en el centro del escenario, despreciados hasta hace no tanto por el perfil de docentes o investigadores académicos al que se les restringía. Un estereotipo roto por profesionales como Álvaro Moreno. Este segoviano se estrenó laboralmente en una empresa que se dedicaba al desarrollo software, pasó después –en pleno ‘boom’ de las puntocom’– por una compañía que se dedicaba al diseño de página web y actualmente trabaja en Bolsas y Mercados Españoles (BME), donde pone a disposición de bancos y empresas del Ibex 35, fundamentalmente, herramientas para la visualización de datos de Bolsa.
Para llegar donde está no ha tenido que estudiar Informática, aunque señala que «siempre me han gustado los ordenadores y desde joven he programado y he cacharreado con el Spectrum». Ya sólo su formación como matemático constituye un reclamo de primer orden para las empresas. «Buena parte de las matemáticas son muy abstractas y ese ejercicio de abstracción que haces durante buena parte de la carrera te resulta muy útil para analizar problemas de forma global e ir bajando al detalle para dar con la solución concreta», destaca. «Ahora mismo el mundo vive en una burbuja tecnológica y hay mucha demanda de perfiles técnicos. Todas las carreras de ciencias te dan una información que trata de eso. Matemáticas te proporciona pensamiento lógico y si tienes experiencia en programación, mejor que mejor».
En su empresa acaban de crear un departamento de ‘big data’ y lo han dotado en su mayoría de matemáticos, según cuenta. Aunque hubiera tenido conocimiento de esta oportunidad de trabajo, Gema Galbarte no se habría postulado como candidata porque su vocación es la docencia. Profesora del Instituto de Enseñanza Secundaria Andrés Laguna y de la Facultad de Educación del campus María Zambrano, contempla con alegría el feliz momento que atraviesan las Matemáticas. «Me sorprende gratamente y es verdad que en estos últimos años ha habido un ‘boom’ espectacular. Muchos de mis alumnos del instituto de los últimos años han optado por estudiar matemáticas», remarca, al tiempo que llama la atención sobre la variada oferta que tienen ante sí en este ámbito los futuros universitarios.
El doble grado de Matemáticas y Física tiene la nota de corte más alta entre todas las carreras tanto en la Universidad de Valladolid como en la Complutense (13 y 13,7 sobre 14, respectivamente), pero también se pueden estudiar junto a Estadística, Económicas o Ingeniería Informática de Servicios y Aplicaciones. «Antes sólo estaba la licenciatura en ciencias exactas», recuerda Galbarte, quien ya acumula como profesora tres décadas, tiempo en el que también ha obtenido la suficiencia investigadora. 
«Las matemáticas siempre han sido importantes, pero la gente no sabía verlo», apunta. «sirven hasta para estudiar cómo crece un tumor, el comportamiento de los océanos y en Wall Street, según leí en un artículo hace no mucho tiempo, prefieren a los matemáticos antes que a los economistas». Además, reivindica el modo de hacer del matemático: «Está entrenado mentalmente para resolver problemas. Su manera de trabajar es muy ordenada, muy metódica, muy perseverante y ante todo sabe distinguir lo importante de lo superfluo. Para una empresa, hablamos de cualidades que son valiosísimas».
FOBIA. Sin embargo, esta disciplina aún no ha conseguido superar la fobia que despierta en un amplio segmento de la población. «Es verdad que ha existido en general una cierta ansiedad a las matemáticas, pero se deben ver cercanas y como algo que se puede entender. Son para todo el mundo, no son de listos», apunta Ana Maroto, doctora en Didáctica de las Matemáticas por la Universidad de Valladolid, donde trabaja. El departamento del que forma parte dentro de la Facultad de Educación del campus María Zambrano está inmerso en lograr que los futuros profesores enseñen esta ciencia de una manera efectiva. «Para mí enseñar las Matemáticas bien es que sean los niños los que las descubran y las construyan. Yo aprendí de forma transmisiva, acumulaba», indica.
El método que emplean para cambiar el modelo tradicional se basa en desterrar esa aversión casi cultural hacia las matemáticas. «Tratamos de que nuestros alumnos disfruten con ellas, que vean que no son ese ogro que te trae de cabeza y que no lo asocien a ansiedad, miedo o una ciencia inalcanzable. Intentamos que los futuros maestros vean que están a nuestro alrededor, que son útiles y que pueden disfrutar trabajándolas», argumenta la propia Maroto, quien poco a poco observa la consecución de resultados en ese sentido.
Al respecto, su compañera Galbarte reconoce que «cuesta mucho cambiar la fobia que muchas personas tienen a las matemáticas por malas experiencias». «Yo les digo siempre a los alumnos que jamás lo pueden transmitir a las futuras generaciones. Porque realmente no tienen motivo. Las matemáticas son una disciplina más y se pueden aprender de la misma manera y disfrutar de ellas. Hay que desterrar el sambenito de que se le dan mal los números. A todo el mundo se le pueden dar bien», justifica.
Los contrarios a ellos se pierden unos conocimientos que están siendo utilizados por las empresas para estudiar nuestros comportamientos y anticipar nuestras pautas de consumo. Cada vez que cualquier persona navega por Internet, realiza una compra en tiendas digitales, lee un periódico ‘online’ o utiliza Facebook, Twitter e Instagram deja un rastro sobre sus intereses que es rentabilizado por las empresas a través del análisis de millones de datos. 
Esta labor analítica la desempeña «mejor que nadie» un matemático, según resalta Maroto. «Está acostumbrado a trabajar con gran cantidad de datos. De ahí que sea un perfil tan valorado por las empresas. Las empresas quieren entender todo lo que sucede en el mundo y por eso modelizan todo lo que hay a nuestro alrededor. Incluso hacen modelos de nuestros afectos y emociones. Hay mucha gente que piensa que esto último es imposible, pero ya existen matemáticos que lo han conseguido».
La película ‘Una mente maravillosa’ popularizó el conocimiento de la figura del matemático estadounidense John Forbes Nash Jr. (Bluefield, Virginia Occidental, 13 de junio de 1928 - Monroe, Nueva Jersey, 23 de mayo de 2015), ganador del Premio Nobel de Economía de 1994 y especialista en teoría de juegos, geometría diferencial y ecuaciones en derivadas parciales. Hoy son muchos más los que quieren seguir sus pasos de la mano de la revolución digital. Los matemáticos ya son los reyes del presente.

El segoviano Álvaro Moreno trabaja en el grupo Bolsas y Mercados Españoles.
El segoviano Álvaro Moreno trabaja en el grupo Bolsas y Mercados Españoles.