Las vacunas en el curso escolar

SPC
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Inmunizar a los más pequeños de la casa es el mejor arma para evitar infecciones de las que los niños se pueden contagiar de una manera tan natural como puede ser jugando en el colegio o el parque

Las vacunas en el curso escolar

Normalmente se dibuja una sonrisa en nuestra cara cuando vemos a un niño jugando en un parque infantil, limpiándose la nariz con la mano, frotándose los ojos con las manos llenas de arena, jugando con otros niños, compartiendo los juguetes… no pensamos que lo que estamos viendo en realidad es la manera más fácil y rápida que tienen ciertas enfermedades infecciosas de propagarse.
Durante los primeros años de vida, un niño tiene muchas más probabilidades de enfermar, ya que su cuerpo no ha producido todavía los anticuerpos necesarios para combatir contra las infecciones externas. Actualmente, el método más eficaz para proteger la salud de los más pequeños frente al contagio de enfermedades infecciosas es vacunarlos.
Las vacunas sirven, básicamente, para proteger de una enfermedad haciendo que el organismo produzca defensas contra esa infección. Los bebés, antes de nacer, reciben a través de la placenta las defensas necesarias para protegerse de posibles infecciones en las primeras semanas de vida, pero al poco tiempo pierden esa protección.
Lo que hacen las vacunas es engañar al organismo, haciéndole creer que está siendo atacado por un agente infeccioso, entonces éste reacciona y crea anticuerpos contra esa supuesta infección. Así, si en algún momento está en contacto con la enfermedad reconocerá la infección y la eliminará.
«Las vacunas son productos biológicos que contienen uno o varios antígenos que se administran con el objetivo de producir un estímulo inmunitario específico frente a microorganismos causantes de enfermedades infecciosas y poder prevenir así, secuelas y mortalidad. De esta manera, cuando el niño se vuelva a enfrentar a una nueva exposición a ese microorganismo, el riesgo de enfermar será el mínimo posible», explica la doctora Carmen Otero, responsable de la sección de enfermedades infecciosas de la Unidad de Pediatría Integral del Hospital Quironsalud Valencia.
Por eso es importante, antes de empezar el curso escolar, hacer una visita al pediatra para un reconocimiento rutinario y aunque no es obligatorio estar vacunado para comenzar el curso es conveniente comprobar que el calendario de vacunas está al día.
«Como siempre, el mejor tratamiento es la prevención. Además, hay que recordar que al vacunarnos no solo nos protegemos a nosotros mismos, sino también y de forma indirecta, a los grupos de población más vulnerables como los bebés, las embarazadas, los ancianos o los inmunodeprimidos», indica la doctora María Minguez, jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Torrevieja.
Cuando se consiguen altos porcentajes de vacunación de una enfermedad, disminuye considerablemente el número de personas infectadas. La doctora Otero asegura que «cuando un porcentaje importante de una población se vacuna, este efecto protector beneficia también a personas no vacunadas, generando lo que se denomina inmunidad de grupo, colectiva o de rebaño».