Seguro agrario, una pieza clave ante el riesgo de pedrisco

SPC
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Seguro agrario, una pieza clave ante el riesgo de pedrisco

Las dos Castillas fueron las comunidades más afectadas en 2018 por los daños del granizo

En los últimos años, nuestro país está experimentando condiciones climáticas de gran intensidad y extremadamente variables.
Existen distintos fenómenos, pero el pedrisco es, sin duda, uno de los riesgos que más afecta al desarrollo y rentabilidad de las explotaciones, ya que sucede de forma más recurrente y sistemática, año tras año, en la climatología de nuestro territorio.
Sin embargo, estos episodios que, habitualmente, se suceden de forma muy acotada y localizada, se están sumando ahora a la generalización, es decir, se producen en áreas cada vez más extensas y con mayores grados de intensidad, llegando a provocar pérdidas y daños de forma cuantiosa en las producciones agrícolas españolas.
En 2018, el pedrisco alcanzó su récord de siniestralidad de la última década, afectando a más de 671.000 hectáreas de superficie dedicada al cultivo, con daños por valor de 300 millones de euros, lo que supuso el 40 por ciento del total. Castilla y León, con más de 268.000 hectáreas siniestradas, y Castilla-La Mancha, superando las 100.000 hectáreas dañadas, fueron dos de las Comunidades Autónomas más afectadas por este fenómeno. Durante los meses de junio, agosto y septiembre se reiteraron tormentas de gran intensidad acompañadas de pedrisco, que dañaron, sobre todo, a los cultivos de herbáceos extensivos, al ajo y a la uva de vino.
Además, en lo que va de año -sin que estemos todavía en el período de gran intensidad del pedrisco-, ya se han registrado partes de siniestro correspondientes a más de 4.500 hectáreas de superficie agrícola en Castilla-La Mancha. Cuenca y Albacete son las provincias más perjudicadas y los cultivos de cereales, frutales, ajos y uva de vinificación, los más afectados. Por su parte, en Castilla y León se han registrado reclamaciones de siniestro de cerca de 1.000 hectáreas, de las que el 80 por ciento corresponde al cultivo de cereales.
El seguro agrario se consolida como la mejor herramienta de gestión de riesgos. Para hacer frente a esta realidad, el sistema de Seguros Agrarios Combinados ha evolucionado, dotándose de todos los mecanismos necesarios para ofrecer a los productores la cobertura que necesitan. 
Agroseguro es consciente de las dificultades que provoca la elevada siniestralidad en los agricultores y, por eso, en este escenario meteorológico marcado por la inestabilidad, trabaja día a día -junto con el resto de actores que intervienen en el sistema- para que el seguro agrario se consolide como una pieza básica, fundamental y de gran utilidad en el mundo agrario y para convertirlo, en definitiva, en un instrumento que repercuta de forma beneficiosa en toda la sociedad. 
En este sentido, se está haciendo un gran esfuerzo para realizar una planificación de las peritaciones lo más eficiente posible, así como para poder adelantar el pago de las compensaciones en la gran mayoría de los casos, con un plazo de indemnización entre los 30 y 40 días desde la recolección o desde el final de garantías.
El sistema de Seguros Agrarios Combinados es, en definitiva, un pilar fundamental de la política agraria en España y una herramienta muy eficaz para la gestión de los riesgos no controlables por los productores que, además, tiene como principal objetivo garantizar la viabilidad económica de las explotaciones.