Las fuerzas sociales marcan la diferencia

A.M.
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Representantes de la Federación Empresarial Segoviana y de los sindicatos UGT y CC.OO. analizan la crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19 y hablan de sus propuestas para alcanzar un posible pacto.

Manuel Sanz, a la izquierda, junto a Álex Blázquez - Foto: Ical

La pandemia de Covid-19 y las medidas sanitarias que han conllevado al confinamiento de la población con el cierre de establecimientos y el cese de la mayor parte de la actividad empresarial ha provocado una crisis económica donde las fuerzas sociales buscarán acuerdos para tratar de paliar los efectos. De momento,  empresarios y sindicatos marcan su territorio aunque reconocen que en Segovia y en Castilla y León existe mayor posibilidad de encuentro.  Mientras que el presidente de la Federación Empresarial Segoviana (FES), Andrés Ortega ve difícil una reedición de los llamados ‘Pactos de La Moncloa’, debido a que existe un Gobierno «socialcomunista», los secretarios provinciales de UGT, Manuel Sanz, y de CC.OO., Álex Blázquez, son inflexibles a la hora de que la situación pueda terminar con una reforma laboral como la de 2008.   
En Segovia se parte de una situación complicada con más de 2.080 Expedientes de Regulación de Empleo (ERTE,s), que superan los 10.000 trabajadores afectados,  con un horizonte oscurso para el sector de los servicios,  al carecer de un tejido industrial desarrollado. La patronal contempla tres tipos de  industrias:  las empresas que se dedican a los servicios esenciales, las que actualmente pueden estar trabajando y las afectadas por el real decreto de estado de alarma, cada una de las cuales presentan una problemática especial.
Una de las primeras reflexiones que lleva a cabo Andrés Ortega es que sería deseable que pudieran ponerse de acuerdo los partidos políticos, aunque reconoce que estamos en un momento muy distinto que en entonces (Pactos de La Moncloa). En su opinión, sería idóneo que, entre todos, pudieran trabajar en una reconstrucción de esta situación,  encaminada a encontrar soluciones entre todos, «pero se me antoja complicado porque el Gobierno no deja de ser socialcomunista con una tendencia muy marcada por una parte, que lo hace complicado, junto con el resto de socios que tienen, más preocupados en defender otro tipo de intereses, puesto que apuestan por la independencia». 
Andrés Ortega, presidente de la FESAndrés Ortega, presidente de la FES - Foto: D.S.Aunque insiste en lo complejo de poder alcanzar el acuerdo, Andrés Ortega confía en que «prime la unidad, la lealtad y la responsabilidad por trabajar en el bien común y sacar medidas que ayuden a la empresa, al ciudadano, para que salgamos de esta situación tan terrible en la que estamos, cuanto antes;  creo que protegiendo a las empresas, que son las creadoras de empleo, protegemos a los trabajadores».   
Manuel Sanz subraya que la herramienta fundamental para poder  pactar es el diálogo social,  pero mantiene que «habrá que adoptar otras medidas para implementar el sostenimiento del empleo, si no hay empresas no hay puestos de trabajo, estamos en una economía de libre mercado, por eso hay que garantizar la viabilidad de las empresas, pero no a cualquier precio, no debe primar la economía sobre las personas, aquellas tienen que ganar dinero pero tener presente a los trabajadores». 
Sanz recuerda a Ortega que el Gobierno «es el resultado de lo que han querido los españoles, seguramente el que los partidos políticos han podido hacer,  el pacto entre Unidas Podemos y el PSOE  tiene como resultado un Ejecutivo que ha tenido el respaldo mayoritario de la ciudadanía y de las Cortes de España; como trabajador me siento más a gusto desde una óptica de estos partidos, en una crisis económica como ésta,  a cómo salimos en una crisis de 2008 con una reforma laboral lexiva para los trabajadores, donde primó el capital sobre las personas».
Álex Blázquez se muestra contundente: «No vamos a consentir que se utilice esta crisis para hacer una reforma laboral como la de 2008, nos sirvió para aprender bastante, ha trasladado la precariedad que tienen las trabajadoras y trabajadores que están en primera línea de fuego y en los servicios esenciales, en este momento, y cualquier tipo de medida, tanto económica como social, tiene que pasar por rescatar a las personas y a las empresas, sobre todo al que lo necesite». 
PROTEGER. El dirigente de CC.OO. entiende en que «hay que proteger a las empresas» pero añade que «también a los trabajadores, éstos no pueden quedar atrás de ninguna manera, 2008 nos sirvió como aprendizaje y no podemos volver a lo mismo, es verdad que el Gobierno está tratando de activar de manera contínua el marco del diálogo social estatal,  es ahí donde hay que buscar un nuevo modelo social y económico, es necesario crear un nuevo escenario de negociación, vamos a tener que remar todos juntos en la misma dirección, el país ha cambiado, el modelo va a cambiar y, en la vuelta del trabajo, nos vamos a encontrar que lo que había ya no es y lo que era ya  no será; todas las medidas tienen que ir encaminadas a proteger la salud de la gente y no dejar desprotegido a ningún sector, es evidente que los servicios de prevención, como las mutuas, tiene que ser quienes la garanticen, que cumplan con su obligación, que no primen el componente económico por delante del de la salud».  
Entre otras consideraciones, Andrés Ortega estima que hay que seguir avanzando, no solo en las ayudas directas, sino, pensar en el día de mañana, por lo que es importante adaptar la normativa para que los ERTE,s que se vayan concluyendo en los plazos iniciales puedan ampliarse, «además de que se tengan en cuenta las dificultades reales de la producción sin tener que acometer nuevos procesos técnicos administrativos, evitándose la actual congestión, porque es importante que los trabajadores puedan empezar a cobrar del Sepes y hoy nos encontramos que hay quien tiene , en muchos casos, la quincena del mes de marzo sin percibir».
El presidente de la FESes partidario de que se elimine el requisito vinculado a la posible concesión del ERTE de mantener los puestos de trabajo durante seis meses, una vez finalizado éste, porque, a su juicio, «ya sabemos de las dificultades por las que van a atravesar las empresas, la situación va a ser muy difícil,  el Banco de España nos anunciaba que espera una pérdida del PIB del 13%, hay otros organismos que hablan del 8%,  los empresarios no van a poder realizar la actividad que venían desarrollando antes del estado de alarma, se deben flexibilizar los criterios en los ERTE,s, incluyendo todas las actividades no esenciales y que se prolongue el periodo del permiso retribuido recuperable». 
La situación es preocupante, afirma Manuel Sanz, a la vez que se muestra convencido de que «en esta crisis lo más importante es la salud de las personas y el mantenimiento de los puestos de trabajo, somos la quinta provincia de Castilla y León con mayor número de ERTE,s presentados, están encaminados a mantener el empleo, hay que intentar facilitar que la gente pueda cobrar sus prestaciones a la mayor rapidez posible». Sanz añade que la ampliación de los ERTE,s en  la provincia de Segovia «nos va a venir casi como una necesidad, nuestra actividad empresarial está enfocada en el sector servicios, la hostelería, el comercio y el turismo, cuando acabe el estado de alarma, esas actividades no se van a poder abrir,  es imprescindible que se prolonguen en el tiempo en las mismas condiciones que están actualmente para garantizar el mantenimiento del empleo y la sostenibilidad de las empresas».
En cuanto a los acuerdos Blázquez opina que «hay que tener altura de miras, liderazgo y compromiso, el que no valga para negociar ahora y no quiera arrimar el hombro, es el peor momento que atraviesa este país desde la Guerra Civil, si la clase política, los sindicatos o cualquier tipo de agente que tenga intervención en la sociedad no tiene disposición de llegar a acuerdos, que se vaya a su casa, más momentos críticos que este nos vamos a encontrar pocos, es cuando más tiene que salir lo mejor de las personas y las organizaciones , lo traslado a nivel autonómico y provincial, es el momento de los pactos, potenciar el diálogo social,  que en Castilla y León estaba bastante potenciado en el anterior Gobierno de Juan Vicente Herrera, ahora un poquito menos en el de Fernández Mañueco».
Blázquez afirma que, en 2008 «aprendimos bastante y no vamos a volver a repetir ese camino, cualquier medida en la que no prime la salud y los derechos de los trabajadores, resulta que ahora las clases más desprotegidas, más demonizadas y con peores condiciones laborales son los héroes, cuando han sido trabajadores y trabajadoras excepcionales, debemos cambiar el modelo social».
Partiendo de que está de acuerdo con el estado de alarma, Manuel Sanz, comparte la idea de Ortega de hacer compatible la actividad empresarial y la sanitaria en los centros de trabajo y qué se determinen qué equipos de protección individual debe tener cada empresa, lo que negociarán los diferentes comités, «porque nos preocupa la salud y la seguridad de los trabajadores, exigiremos que eso se cumpla», apunta el dirigente de UGT. 
Además,  sobre el permiso recuperable,  Sanz plantea que «está claro que el decreto reconoce que tiene que haber una comisión con la representación sindical para llegar a un acuerdo de cómo se recupera, antes del 31 de diciembre».
 Blázquez manifiesta que «es el momento de hacer de la necesidad virtud, repensar nuestros modelos, nuestras fórmulas, siempre hemos demostrado estar capacitados para negociar cualquier tipo de acuerdo,  que bien es cierto que muchas veces no hayan dejado satisfechas a todas las partes, pero han conseguido una continuidad en la actividad laboral».
FES, en boca de su presidente, dibuja un panorama poco halagüeño:  «Cambiará mucho el panorama empresarial, hay tres grandes grupos de actividad en la provincia, el sector servicios, que se va a ver muy afectado, la hostelería, el turismo y el comercio,  que ya estaba sufriendo mucho, ahora se verá más penalizado, con muchos cierres de establecimientos;  la hostelería, porque no vamos a recibir visitas de la manera a la que estábamos acostumbrados, al menos en los meses siguientes, más las medidas que tengan que tomar, va a provocar un descenso importante en la facturación de los que puedan mantenerse abiertos y muchos no podrán abrir».
El poco tejido industrial que existe verá reducida su facturación y tampoco será buen momento para la exportación.  En la parte agroalimentaria, aquellas que pertenecen a los servicios esenciales y que están funcionando no lo notarán tanto, pero no hay que olvidar que muchas viven de la hostelería en Segovia, esta parte está sufriendo como el resto de empresas, tardará en recuperarse.
La conclusión de Ortega es que «va a cambiar nuestro tejido empresarial en Segovia, lo vamos a notar y mucho».