La desigualdad con las regiones más ricas cae a la mitad

David Alonso
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Un informe revela que desde 1955 Castilla y León ha mejorado su PIB y productividad, frente al descenso de Madrid y País Vasco, pero sigue por debajo de la media española, lastrada por la pérdida de población

La desigualdad con las regiones más ricas cae a la mitad - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

Las diferencias económicas de Castilla y León con las regiones más ricas de España, como Madrid, País Vasco o Cataluña, siguen siendo evidentes, pero su intensidad se ha reducido a la mitad durante los últimos sesenta años en términos de renta y productividad. Sin embargo, a pesar de haberse acercado a las comunidades más boyantes y con mejores indicadores del país, lo cierto es que Castilla y León sigue sin lograr converger con la media estatal en estos aspectos, y, de hecho, apenas ha reducido un 10 por ciento su diferencia con la cifra estatal desde 1955. Así lo pone de manifiesto el informe ‘La dinámica territorial de la renta en España, 1955-2018. Los determinantes directos de la renta relativa: productividad, ocupación y demografía’, presentado recientemente por Fedea y el Instituto de Análisis Económico (CSIC), que revela que, mientras durantes los instantes finales de la autarquía en España, al diferencia en renta per cápita de Castilla y León con País Vasco y Madrid rondaba los 80 puntos, en la actualidad se encuentra próxima a los 35. Una tendencia que se repite en el caso de la productividad nominal autonómica.

De hecho, Castilla y León sigue la estela que marcan las comunidades más pobres del país –Extremadura, Galicia, Castilla-La Mancha, Canarias, Andalucía y Murcia–, evolucionando de forma positiva desde mediados de los cincuenta y con una clara tendencia hacia la convergencia con la media española. Una realidad que Ángel de la Fuente, autor del análisis y director de Fedea, confirma: «Las comunidades inicialmente más pobres han mejorado su situación relativa durante el período mientras que las más ricas generalmente han perdido terreno, lo que ha tendido a acercar a ambos grupos a la media, aplanando la línea de distribución». Es decir, las pobres han mejorado su convergencia con la media mientras que las ricas ya no sobresalen tanto.

El documento, que también agrupa a las comunidades en zonas, ubica a Castilla y León en la ‘macroregión noroeste’ –junto a Galicia, Asturias y Cantabria–, donde señala que «mantiene un patrón de suave convergencia al alza durante todo el período, aunque con ciertos altibajos». De hecho, refleja como la renta per cápita de la zona noroeste se aproximó exponencialmente hacia la media nacional hasta la crisis del petroleo de 1990, momento en que la situación cambió de tercio. A pesar de esto, y después de retroceder con la crisis del 2000 a nivel cercanos a los existentes en 1955, Castilla y León y la zona noreste ha logrado aproximar su riqueza a la media estatal y reducir diferencias con las regiones con mayor poder adquisitivodurante la última década.

Cambio de paradigma

El informe, que se basa en la descomposición de la renta per cápita en tres componentes: demografía, empleo y productividad, pone de manifiesto como, a pesar de que durante el siglo pasado la productividad fue el factor diferencial a la hora de la evolución de la riqueza de las comunidades, en la actualidad es el empleo el mayor elemento diferenciador. 

«Mientras que las productividades regionales han convergido a buen ritmo durante casi todo el período analizado, las tasas de ocupación de las regiones más pobres han caído en términos relativos, dificultando su avance hacia niveles de renta cercanos al promedio nacional y ralentizando el proceso de convergencia», explica De la Fuente, que reconoce que, como resultado, «la desigualdad territorial de la renta ha dejado de ser un problema casi exclusivamente de productividad para convertirse en un problema fundamentalmente de empleo».

Demografía y empleo

Una característica por la que Castilla y León se ha visto seriamente afectada durante los últimos años, toda vez que, según el informe, la tasa de ocupados en la Comunidad apenas ha variado su posición respecto a la media del país, cuando otras regiones han multiplicado su cifras. Sin embargo, la región se sitúa como una de las siete de España que se encuentran por encima de la media en esta variable.

En el caso de la población en edad de trabajar, asociado a la situación demográfica de la Comunidad, lo cierto es que Castilla y León sigue un cuatro por ciento por debajo de la media nacional, el mismo porcentaje que presentaba en 1955, evidenciando un nulo avance al respecto. 
Unos factores que, según De la Fuente, han sido determinantes para que la región no haya logrado converger con las autonomías más ricas del país durante los últimos veinte años.