CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Me pierdo

28/04/2020

Todos los días hago un esfuerzo por averiguar qué planes tiene el Gobierno, qué decisiones va a tomar y cómo encara la lucha contra la pandemia. Pongo mi mejor voluntad, pero es misión imposible. Me rindo. Me pierdo con las cifras que al poco resulta que son falsas, me pierdo cuando me explican las compras que han hecho para garantizar nuestra salud y resulta que parte de ellas se realizado a través de intermediarios que han acudido al mercado negro y les han dado material averiado.

No sé si es cierto que en otoño llega una segunda oleada, porque según a qué miembro del Gobierno se pregunte, o a qué experto en cuestiones sanitarias, dan una información y la contraria. Sánchez anunció la famosa deuda perpetua de la UE como si la hubiera negociado con éxito con sus dirigentes, pero llega el Consejo Europeo y dice que todavía no se ha aceptado la perpetuidad y que es difícil que se acepte, así que en España lo vamos a pasar muy mal porque lo que nos llegue de Europa habrá que devolverlo. Todo ello con unas cifras de desempleo que quitan el aliento, no hay más que ver la EPA de este martes. Dice también el gobierno que ya estamos entre los países europeos que ha hecho más tests de coronavirus, y al rato llega la noticia de que no es cierto, que estamos en la cola.

Con lo que no me pierdo es con las noticias de Alemania; el país más estricto en los controles sanitarios, menos intransigente que España en la confinación de los vecinos, cuenta con un número infinitamente menor de fallecidos que el español, con el doble de habitantes. Lo que significa que algo hemos hecho mal, condenadamente mal, porque los ciudadanos españoles estamos condenados a sufrir las consecuencias de la ineficacia del Gobierno.

Me pierdo con las cifras sobre los ERTEs, sin que nadie diga cuales de esos ertes se van a convertir en EREs. Tampoco está muy claro de dónde va a salir el dinero con el que supuestamente las instituciones gubernamentales van a completar los salarios de las empresas que se han visto abocadas a una reestructuración temporal de empleados. Me pierdo con las promesas que no se cumplen, con las medidas que se cambian constantemente, con la imposibilidad de conocer la fecha en que podremos pisar la calle. La desescalada deja muchas incógnitas en el aire, y algunas de las medidas auguran los expertos que tendrán que ser modificadas porque supone un gran riesgo.

Son pocas las certezas en estos momentos de crisis, pero algunas de ellas son inamovibles: este Gobierno no ha sabido asumir el reto. Ha actuado tarde y mal, se ha dejado engañar por estafadores y comisionistas, ha dilapidado el dinero en compras fraudulentas, no ha hecho los tests que asegura haber hecho, y ha demostrado que, por su incapacidad de gestionar, es un peligro público.