DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


¿Más paneles chinos?

La confrontación electoral, sobre todo si es extremadamente prolongada y bronca, como está ocurriendo ahora, aleja del foco de la actualidad asuntos de gran transcendencia y repercusión directa sobre la vida de los ciudadanos. El Real Decreto que regula el autoconsumo eléctrico, aprobado recientemente por el Gobierno, está llamado a ser la punta de lanza de una auténtica revolución en el sector de la energía, con importantes repercusiones positivas sobre el medio ambiente. Cualquier hogar, aisladamente o de forma compartida, puede producir electricidad para su propio consumo a través de placas solares, incluso ceder los kilovatios no consumidos en las horas de sol para su recuperación en momentos de sombra y oscuridad.

Más allá de las necesarias advertencias que toda simplificación comporta, interesa llamar la atención sobre uno de los grandes errores del pasado en relación con la producción fotovoltaica. A mediados de la primera década de este siglo el Gobierno Zapatero estableció incentivos para promover la inversión en plantas solares. Paralelamente el Gobierno colaboró con cientos de millones en la creación de fábricas de producción industrial de paneles. Castilla y León llegó a ser un referente. Pero hubo un error de cálculo imperdonable. Clásica falta de previsión política. La oferta nacional de placas fue muy por detrás de la demanda. Así que los promotores de huertos solares se vieron obligados por el Gobierno a la recurrir a la importación, fundamentalmente de China. No concluir el proyecto estaba penalizado. En el momento en el que la capacidad de producción de placas aumentaba, sucesivos gobiernos decidieron recortar las primas y suprimir nuevas instalaciones. El mismo Gobierno que promovió las industrias con el dinero de todos los españoles, las llevó a la quiebra.

Y aquí surge la inquietud. ¿Está España preparada para la creciente demanda de placas fotovoltaicas o de nuevo se ha puesto el carro delante de los bueyes? ¿Son recuperables las viejas instalaciones? Los nuevos planes relacionados con el cambio climático van a suponer inversiones multimillonarias y sería imperdonable que la falta de previsión acabara con el dinero español pagando salarios a chinos y alemanes. Entre otros.