Fuera batas blancas

Nacho Sáez
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La segoviana Sonia de Lama ha puesto en marcha en Valencia un centro de rehabilitación infantil que 'rompe' con el ambiente hospitalario a través de unas instalaciones que se acercan a la naturaleza, el juego y el deporte.

La segoviana Sonia de Lama posa en las instalaciones del centro que ha abierto. - Foto: DS

Javier (nombre ficticio) se enfada porque tiene que marcharse junto a su madre mientras su hermano, que sufre problemas psicomotrices, se queda trabajando con terapeutas para poder moverse o comunicarse. Siente envidia al verle rodeado de juegos y plantas naturales que simulan lo que podría ser un parque o un polideportivo, una imagen poco habitual en este ambiente, donde lo normal son las batas blancas y los entornos hospitalarios. Sin embargo, Sonia de Lama ha decidido romper con todo eso a través de un enfoque innovador.

Licenciada en Terapia Ocupacional y experta en neurocontrol motor y rehabilitación neuropsicológica, esta segoviana acaba de impulsar la creación en Valencia –donde vive actualmente– de un centro de rehabilitación infantil bautizado Centro Banner y formado por un equipo «transdisciplinar» de profesionales especializados que visten zapatillas deportivas. Rigor científico, promoción de la salud, autosuperación y diversión se dan la mano con el objetivo de mejorar la calidad de vida de niños y jóvenes con condicionantes de salud, como trastorno del espectro del autismo, hemiparesia o parálisis cerebral, entre muchas otras.

Todo ello en unas instalaciones de 430 metros cuadrados con estructuras multifuncionales creadas por un estudio de arquitectura. Este trasladó elementos vegetales a un contexto urbano por medio de setenta jardineras con plantas naturales «que consiguen acotar espacios, mejorar la calidad del aire, delimitar las áreas de tratamiento individualizadas, adecuar la acústica y dotar de calidez al hogar con el objetivo de que los usuarios se puedan concentrar pese a estar en comunidad y rodeados de más gente», según subraya De Lama, que no ha hecho más que aplicar las enseñanzas extraídas de su labor en el Hospital de La Fe.

Fuera batas blancasFuera batas blancas - Foto:

Allí trabaja en el Área de Rehabilitación Infantil, donde ha sido testigo del rechazo al medio hospitalario que se extiende entre los niños. «Lo asocian a cuestiones negativas y siempre hay batas blancas de por medio. En nuestro centro huimos de ellas», apunta en conversación telefónica con El Día de Segovia en uno de los ratos libres que le dejan las sesiones. Estas se desarrollan entre cuatro paredes que no sólo intentan emular un parque. También han intentado que sus usuarios se sientan como si estuvieran en un polideportivo o en un gimnasio a través de la instalación, además, de un rocódromo y de columpios que complementan la labor que realizan en el área técnica con aparatos de fuerza u otros elementos adecuados para los ejercicios terapéuticos necesarios. Para su aplicación cuentan con terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, logopedas y psicólogos con un perfil que se encuentra alejado del estereotipo. 

LOGRO. «Aquí buscamos que desempeñen el trabajo para el que están formados, pero desde la figura de monitores o guías», explica De Lama, que también ha realizado funciones en unidades de cuidados paliativos pediátricos y tiene más de una década de experiencia nacional e internacional en el ámbito de la diversidad funcional. El objetivo final de esta terapia reside en que los usuarios puedan completar su rehabilitación de una forma más activa y motivante. Para ello, la responsable de Centro Banner ha puesto en marcha igualmente un sistema de recompensar el logro. «A cada participante se le entrega una camiseta que marca el inicio del reto. Según alcanza objetivos, el color de esa camiseta cambia y así se recompensa su trabajo», apunta; «todos comienzan con el color blanco para pasar por el turquesa, verde, naranja, azul, hasta alcanzar el nivel negro, la máxima distinción para quienes representen un ejemplo de implicación, compromiso, evolución y constancia. Siempre con el máximo cuidado para que no haya rivalidades ni se produzcan frustraciones».

En la gran sala donde se ubican los ‘box de entrenamiento funcional, el tratamiento comienza con una valoración que recoge las fortalezas, capacidades y dificultades de cada usuario y el impacto en su vida diaria para personalizar su intervención. Una tarea que realizan a través de múltiples áreas de especialidad, desde la motricidad gruesa para facilitar el movimiento, hasta actividades comunes para promover su participación o las habilidades cognitivas para resolver problemas. «Estamos a gusto en la diversidad», destaca De Lama, que no obstante reconoce que «queda mucho por hacer». En sus instalaciones, un niño lanza un balón mientras otro practica la escalada. Es el resultado del entorno enriquecido de aprendizaje para niños que han creado. Un espacio para la terapia y el juego en el que también tienen cabida jóvenes sin un diagnóstico clínico, como aquellos con sobrepeso.

Boxes de entrenamiento funcional del centro.Boxes de entrenamiento funcional del centro. - Foto: DS