CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


A tiempo de otro pacto

A medida que se van conociendo detalles de los acuerdos en los que se apoya el pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias -entre otros que en el futuro Gobierno de coalición las decisiones que tomen los ministros de Podemos ¡no podrán ser vetadas! -es decir que vamos a tener dos gobiernos en uno- crece la opinión de que PP y Ciudadanos todavía están a tiempo para ofrecer a Sánchez una alternativa para apoyar la investidura a cambio de romper el pacto con Iglesias.

Cuesta hasta escribirlo dada la trayectoria política que adorna al actual presidente del Gobierno en funciones, pero habría que salvarle de sí mismo. Por el bien del país. Y para evitarnos situaciones tan embarazosas y difíciles de explicar ante la Europa a la que reclamamos el respeto a las decisiones de la Justicia española como la que se deriva de un hecho tan paradójico como sería que el voto de ERC fuera la clave para la continuidad de Sánchez en La Moncloa. Siendo un partido cuyo presidente está condenado por sedición y malversación.

La política es arte cuando lo que parece imposible cobra sentido y se hace realidad. Cosas más difíciles hemos visto aquí y fuera de aquí. Es sabido que Sánchez no ha devuelto las llamadas a Pablo Casado y que Ciudadanos está sin líder pero, en interés de todos, habría que pedirles un acto de generosidad. No se trataría de ofrecerle un cheque en blanco a Sánchez. El apoyo para la investidura aparejaría contrapartidas y ventajas. La primera de las cuales sería impedir que la llave de la gobernación de España la tuvieran quienes quieren romper el marco constitucional. Los unos porque reiteran su agenda secesionista -"Lo volveremos a hacer"- y los otros porque llegaron a la política impugnando el régimen del 78 cuya viga maestra es la Constitución.

Como observador de la cosa pública puedo comprender la posición de Pablo Casado cuyos recelos hacia Pedro Sánchez están más que justificados a la luz de los continuos cambios de opinión del dirigente socialista. También puedo entender que ante la abultada presencia parlamentaria conseguida por Vox -partido de extrema derecha nacido del descontento de antiguos votantes del PP- Casado dude ante los riesgos que comportaría facilitar la investidura de Sánchez por temor a poner en peligro su liderazgo en futuros comicios. Sería un factor a tener en cuenta, pero los políticos están para anteponer los intereses de la mayoría del país a sus propios intereses. Se atribuye a Bismarck una idea según la cual un estadista es aquél que piensa en las próximas generaciones, no en las siguientes elecciones. A tiempo están de otro pacto.