CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Caña para pescar

08/05/2020

Hay un lema universal que dice algo así como no me des un pez, sino una caña para pescarlo. Dame la oportunidad  de ganarme la vida por mí mismo sin necesidad de recibir limosna.

Las medidas que  está conformando el binomio Sánchez-Iglesias se inclinan  más a repartir peces que cañas. Es evidente, obligado y necesario,  echar una mano a las millones de personas que han perdido o pueden perder su trabajo, pero se advierten tentaciones de caer en las subvenciones a perpetuidad, en  lugar de crear las circunstancias necesarias para que los españoles que hoy se encuentran sin ingresos al encontrarse sin empleo, puedan encontrarlo a medio plazo. Tantas promesas de subvenciones, de ayudas a familias en situación de riesgo o de pobreza, de acudir en socorro con dinero en mano, sirve para paliar las situaciones de emergencia, para ayudar a sobrevivir ante la adversidad; pero un gobierno que se preocupe seriamente por el futuro de los ciudadanos  tiene que promover  que esos ciudadanos encuentren una situación económica y social que les permita trabajar y  ganar  el dinero necesario para cubrir sus necesidades básicas y las de su familia.

La prioridad del gobierno  tendría que ser  crear el escenario adecuado para que se recuperen los millones de empleos que se han perdido o se van a perder, y debe hacerlo ya, vez de  promover subvenciones a perpetuidad o casi. Hay personas a las que gusta recibir una subvención estatal a fin de mes, que suele completar con colaboraciones esporádicas en negro, todo el mundo conoce ejemplos. Pero muchos de los que cobran subvenciones confiesan abiertamente que lo que quieren es  un trabajo  suficientemente pagado para no tener que recurrir a subvenciones, per, o ingreso mínimo vital.

Aparte del funcionariado, son las empresas, grandes y pymes, las que crean más empleo en este país. La demagogia de la izquierda radical y trasnochada se empeña en presentar a los empresarios como gente de la que hay que huir como la peste, gente egoísta, prepotente e insensible a los problemas ajenos. Sin embargo la crisis del covid  habría sido más aguda sin el apoyo solidario de empresarios y de grandes fortunas que, pública o calladamente, han dedicado dinero, estructura, tiempo y gestiones difíciles para paliar los efectos de una situación que sin ellos habría sido aún más aguda.  Han hecho un esfuerzo descomunal  ante un gobierno  que ha gastado dinero a espuertas antes de la llegada del corona virus y no ha reducido gastos cuando nos ha golpeado de pleno.

Un buen gobierno no debe marcarse como objetivo  que las subvenciones lleguen al último rincón del país. El primer paso ante una pandemia es garantizar  que todo el mundo reciba tratamiento sanitario, el segundo que cuente con los medios para subsistir,  y el tercero, que esos medios para subsistir tengan fecha de caducidad  creando las condiciones necesarias  para que se mueva, hacia arriba, el mercado de trabajo.