TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Un sorteo

Cada año, terminada la fase de grupos, la misma casuística previa al sorteo y perdonen que insistamos (los que no creemos en un modelo inmovilista), pero… si el fútbol evoluciona y ha ido introduciendo enormes novedades (el VAR como último gran ejemplo), ¿por qué demonios se mantiene como ventaja que los primeros de grupo jueguen la vuelta en su estadio… en lugar de concederles el privilegio de decidir?

No hablamos de un torneo menor en el que los equipos modestos buscan sorprender a los grandes. Son unos octavos de la Champions en los que, salvo contadas excepciones, se aseguran eliminatorias igualadas, ¿verdad? Si estamos de acuerdo en este punto, probablemente lo estemos en lo siguiente: disputar la vuelta en tu estadio te concede ventajas «ambientales» pero nunca «deportivas». La única ventaja puramente «deportiva» la tiene el conjunto visitante, y se produce en caso de prórroga (¿Hemos convenido en que son eliminatorias equilibradas? Ergo el riesgo de prórroga es real y alto). Es decir: si el visitante marca un gol en el tiempo extra, la regla del gol de visitante prácticamente finiquita el encuentro: el local, que ha sido primero de grupo, debe marcar dos en tiempo récord. ¿Por qué el equipo que ha quedado segundo, y por tanto debería ser penalizado respecto al que fue mejor en la primera fase, goza entonces de esta prebenda? ¿Por qué nadie con poder legislativo ha dicho todavía que la norma del valor doble de los goles en campo contrario desaparezca cuando se llega a la prórroga? Pues porque estamos más ocupados lanzando campañitas absurdas, otorgando premios ridículos y concediendo Mundiales a emiratos corruptos que atendiendo lo puramente deportivo: el gerifalte futbolístico, si algo tiene claro, es que la pelota rueda sola…