La final de la Champions deja huella en Segovia

Nacho Sáez
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Paul Worrall (derecha), junto a cuatro amigos en el Acueducto.

Los hinchas del Liverpool y del Tottenham se dejan ver en la ciudad en las horas previas al partido.

100.000 hinchas ingleses, 4.700 efectivos para garantizar la seguridad, 1.000 voluntarios, 50 millones de euros de retorno económico... Todo es a lo grande en la final de la Champions que se disputa este sábado (21:00 horas, Estadio Wanda Metropolitano) en Madrid. Considerado uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo, movilizará transporte, policía, restaurantes, hoteles, comercios... También en Segovia, donde ya se dejan ver aficionados del Liverpool y el Tottenham.

Peter Timothy, su mujer Kirsty y su hijo Joshua contemplaban ensimismados el Acueducto en la mañana de este viernes en la plaza del Azoguejo. Son seguidores del Tottenham y han viajado desde Londres a Francia para después desplazarse por carretera a Santander, primero, y a Segovia, después. "Es muy bonita", señalaban a El Día de Segovia antes de preguntar por un restaurante para comer.

Dormirán en Madrid en casa de unos amigos, lo que les ha permitido esquivar los elevados precios a los que se han disparado hoteles en la capital. A falta de un buen samaritano que preste una cama, son muchos los hinchas ingleses que han buscado alojamiento en Ávila, Burgos, Valladolid... Y Segovia, donde el director del Hotel AR Los Arcos, Juan Pablo Zahonero, comentaba que "podríamos haber llenado tres hoteles porque hemos recibido mogollón de peticiones y estamos teniendo que decir que no porque estamos completos".

Por 35 euros la noche han encontrado sitio para dormir, cerca de la antigua estación de trenes de Segovia, Philippe Salaberri y su hijo Ekaitz, dos atípicos aficionados del Liverpool. Son de San Juan de Luz (Francia), pero no han dudado en hacerse 439 kilómetros a pesar de no tener entradas para el partido. "Yo a la UEFA ya no le doy nada", señala Philippe, que cuenta que ha estado en cuatro finales de los 'reds'. En esta, su objetivo es disfrutar del ambiente que se vivirá en Madrid -alrededor de 40.000 hinchas han viajado sin entrada-, aunque también aprovechará para visitar el 'Gernika' en el Museo Reina Sofía.

Su amor por los colores del Liverpool nace, según indica, de la eliminatoria que disputó el conjunto inglés en 1975 contra la Real Sociedad, el otro equipo del que son aficionados. Pero no van tan lejos como para pagar los 500 e incluso 1.000 euros que dice que le habían pedido por dormir en Madrid. Una inflación de precios la que también se están beneficiando las empresas de autocares segovianas.

Siguero tiene reservados diez vehículos normales y cuatro microbuses para el evento. «Y si hubiera podido habría puesto diez más», revela su gerente, Sergio Arribas, que ha recurrido a su flota y a las de otros colegas del sector en Segovia: «Pero he pedido más y no hay, por lo que no vamos a llegar a toda la demanda que existe», remarca.

La locura por la final de la Champions también se vive a este lado del túnel, como también demuestra Paul Worrall, ataviado con una camiseta y un gorro del Liverpool mientras espera el partido en una terraza en el Azoguejo junto a cuatro amigos. Han venido desde la ciudad inglesa de Wells e iban a dormir en la noche de este viernes en Segovia. Tampoco tienen entradas para la final, pero no importa porque tienen previsto vivirlo al máximo y luego continuar de viaje por España hasta el miércoles.

Philippe Salaberri y su hijo Ekaitz.
Philippe Salaberri y su hijo Ekaitz.
Peter Timothy, su mujer Kirsty y su hijo Joshua, aficionados del Tottenham.
Peter Timothy, su mujer Kirsty y su hijo Joshua, aficionados del Tottenham.