Abrir nuevas experiencias

Patricia Martín
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'Los diez lugares' de Reyes Santos Lázaro, directora de Comunícate.

Abrir nuevas experiencias - Foto: Rosa Blanco

Reyes Santos Lázaro.Nació en Segovia y durante muchos años trabajó como locutora de radio. Actualmente es autónoma, tras fundar la empresa Comunícate, donde lleva a cabo distintos proyectos relacionados con el mundo de la comunicación: narradora de audio-libros, guionista, entrevistadora, pasando por el mundo de la publicidad. Su último proyecto es ‘Comunícate con Solidaridad’, junto con la Plataforma de Voluntariado de Segovia,  a través de la web www. comunicateconsolidaridad.com.

1. El Bar de Poli (el Bar Socorro). Un sitio especial que mantiene la esencia de los años. Está ubicado frente a la muralla, en un lugar privilegiado junto al Arco del Socorro, en una placita con mucho encanto. Además, te encuentras como en casa, ya que es un establecimiento familiar, con solera, de los que ya casi no quedan en Segovia. Una cañita fría en verano y con esas vistas es todo un privilegio. Muy recomendable.
2. A Saco AGranel, Desamparados, 4. Un establecimiento que ha descubierto recientemente y le ha encantado por ser innovador con gente emprendedora que ofrece cosas diferentes. Supone toda una revolución en el comercio tradicional.
3. La Plaza de San Martín. Destaca cualquier plaza italiana, pero hay una en Segovia que no tiene nada que envidiar a las del país trasalpino, la Plaza de San Martín, con sus casas señoriales, el Torreón de Lozoya, su escalinata y su iglesia románica. Sin duda: «Espectacular».
4. El Acueducto. Tiene claro que está entre los monumentos más notables de todo el mundo. Es impresionante y le asombra cada día más porque parece que tuviera vida propia. Es un testigo histórico que va cambiando con el paso del tiempo y con la luz. «¡Ojalá se mantenga siempre con nosotros, porque forma parte de nuestro patrimonio y de nuestras vidas!».
5. Las Hoces del Duratón. Las Hoces del Duratón, allí te olvidas de todo. Contaré que, en el silencio y la calma de la mañana, recorrerlo en piragua es una de las mejores sensaciones que se pueden tener. Es todo un antídoto contra el estrés.
6. San Marcos y el entorno de la Vera Cruz. En este barrio vivía su abuela y en él pasó prácticamente toda su infancia. Asegura que es uno de los barrios más bellos de Segovia y aunque lógicamente ha cambiado, sigue conservando su magia para todos los que han pertenecido a él. Por cierto, que de chica jugaba en los aledaños de la Vera Cruz, sin sospechar que muchos años después sería la iglesia en la que me casó. Lo tiene muy claro, San Marcos , aunque no viva allí, sigue siendo «mi barrio».
7. Museo del Prado, en Madrid. Un museo impresionante, donde disfrutar del arte con mayúsculas. Alaba que no se puedan hacerse fotos en su interior, lo que permite poder contemplar las obras mucho mejor. Perderse en las salas de Velázquez, Goya o Ribera o dejarse impactar otra vez por Las Meninas y sumergirse en él. Por su puesto, en Segovia hay también museos interesantes que vale la pena visitar. 
8. La Habana Vieja. Sin duda, la Habana Vieja, no tiene edad. En ella, resalta, te das de bruces con el ingenio, el talento, la dignidad y la decadencia, conviviendo con el color en todos sus matices. Sus calles son un espectáculo vital continuo, con la presencia permanente de la música y el ritmo. Sin olvidar que tiene carencias importantes. Es un lugar fascinante en el que cohabitan la decadencia y la vida.
9. Pueblos rojos y negros, entre Riaza y Ayllón. Los descubrió gracias a un reportaje. Madriguera, con edificaciones de arcilla y piedra rojiza; Villacorta; el Negredo, con su ermita y la iglesia de Sta. María de Vallehermoso, de origen románico; el Muyo, auténtico pueblo negro, con sus casas de pizarra negra, incluyendo el pavimento de las calles o Serracín, pueblo negro que cuenta con once habitantes … Una ruta que te traslada al Medievo.
10. La Plaza de Guevara. Por la escultura de ‘El Favorito’ de Toribio García, que como otras bellas esculturas de Segovia están en los lugares más discretos. El corral de ‘El Mudo’, poco frecuentado, pasa casi desapercibido pero que tiene su encanto, como los patios de la ciudad, a los que merece la pena pasar y llevarse gratas sorpresas.