40 años de alianzas y traiciones

Sergio Arribas
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José Antonio López Arranz, entonces alcalde de Segovia, valora la ruptura del pacto municipal con el PP el 11 de octubre de 2002. - Foto: Fernando Peñalosa-Ical

La historia democrática del Ayuntamiento de Segovia se escribe en clave de pactos. Sólo ha habido tres mayorías absolutas.

Como Gary Gooper en ‘Solo ante el Peligro’, película de 1952 de Fred Zinnemann y considerada uno de los mejores Westerns de la historia. Como aquel sheriff, lucía media sonrisa y un cigarrillo eterno en la boca. Con un aplomo pasmoso, se mostraba socarrón y hasta chulesco. A José Antonio López Arranz, de UC-CDS, no se le movió un pelo cuando el PP rompió, el 7 de octubre de 2002, el pacto que le había aupado a la Alcaldía, pese a cosechar unos pírricos 2.005 votos en los comicios de 1999. Tras la ruptura unilateral de los populares, el centrista, que ya había sido alcalde por UCD entre 1979 y 1983, quiso, en los ocho meses siguientes, gobernar la ciudad, a golpe de decreto, junto con su concejala Ana Pastor (ex del PSOE) frente a una oposición formada por 23 concejales.
Aquella etapa y pacto, un tanto grotestos —el PP no ha vuelto a gobernar—permanece aún en la memoria colectiva de los segovianos. Sin embargo, no es el único episodio convulso en la historia democrática de la ciudad, que se ha escrito en clave de pactos electorales y, en ocasiones, de alianzas secretas y traiciones. Cualquier pacto en el Ayuntamiento, tras los comicios del 26 de mayo, no supondría más que abundar en una práctica tan vieja como habitual en Segovia. 
«Al contrario de lo que se podría pensar, Segovia no es una ciudad conservadora en política municipal», sostiene el profesor Álvaro Serrano, ex concejal socialista, autor de un estudio sobre la historia política de Segovia.  Desde las primeras elecciones democráticas, el PSOE ha sido el partido que más tiempo ha ostentado la Alcaldía: 15 años. Le sigue AP-PP, con 9 años y el CDS con 8. La UCD, recuerda Serrano, gobernó 4 años, que sumados a los 8 del CDS, su heredero natural, contabiliza 12. Y las mayorías absolutas en el Ayuntamiento han sido ‘rara avis’. Solo ha habido tres a lo largo de su historia «y bien repartidas», comenta Serrano: una para UCD, otra para PP y otra para el PSOE.
En las primeras elecciones municipales democráticas desde la II República, que tuvieron lugar el 3 de abril de 1979, la UCD se alzó con una amplia mayoría absoluta de 13 concejales —la corporación era de 21 escaños—, por 7 del PSOE y uno del PCE. José Antonio López Arranz se convirtió en el primer alcalde democrático, mientras que Miguel Ángel Trapero y Luis Peñalosa ejercieron como portavoces de la oposición.
Los comicios de 1983 —la cámara municipal subió a 25 ediles—otorgaron la victoria al PSOE, con 500 votos de ventaja sobre AP, que encabezaba Emilio Zamarriego. Obtuvieron 10 concejales cada uno. La tercera fuerza fue CDS (tres ediles) y a 100 votos la candidatura independiente que lideraba Alberto García Gil (2 concejales). El CDS de Juan Antonio Perteguer solo obtuvo dos representantes. El socialista Trapero tomó el bastón de mando, aunque el 26 de julio de 1986, el Grupo Popular promovió una moción de censura, que se debatiría dos meses después, el 25 de septiembre. Un voto inesperado —en votación secreta— permitió que la moción saliera adelante y que Emilio Zamarriego, del PDP, integrado en la coalición de AP, tomara el bastón de mando.
DISPUTAS INTERNAS. En los comicios del 10 de junio de 1987, el PSOE de Trapero fue el más votado (8 ediles). Sin embargo, por primera vez no gobernó la lista más votada. Luciano Sánchez Reus, del CDS, se convirtió en alcalde; aunque no agotaría su mandato por las disputas internas de los centristas. 
Serrano recuerda que en julio de 1988 cinco de los seis concejales de CDS retiraron su confianza a Sánchez Reus después de que Adolfo Suárez, presidente del partido, pidiese su dimisión tras una irregularidad en el sueldo del regidor. Antes del debate de la moción de censura, el alcalde presentó su dimisión el 22 de abril de 1989. Entre el 25 de abril y el 3 de mayo asumió la alcaldía Julio Félix Navajo, que fue sustituido por Juan Antonio Perteguer, de CDS, que en votación secreta contó con el apoyo del PP.
En 1991, el PP de Ramón Escobar ganó los comicios del 26 de mayo y obtuvo 11 concejales. El CDS, con 3 ediles, era el partido ‘bisagra’ y podía apoyar al candidato popular o, en caso contrario, aliarse con el PSOE de Javier Reguera (9 ediles) y Luis Peñalosa (IU logró dos ediles). Perteguer apoyó finalmente a Escobar, que en las siguientes elecciones, en 1995, obtuvo una mayoría rotunda (15 concejales) por los 6 de la lista socialista encabezada por Ana Pastor, solo dos más que IU, que llegó a sumar 4.687 votos, el mejor resultado de su historia.
En los comicios de 1999, Escobar perdió la mayoría absoluta y pasó de 15 a 12 concejales. López Arranz regresó bajo las siglas de UC-CDS -y con Ana Pastor como número dos- logró dos escaños. Como en 1991, los centristas eran la ‘llave’ y exigieron la alcaldía y la Concejalía de Urbanismo. El entonces secretario autonómico del PP, el segoviano Jesús Merino, responsable de las negociaciones, cedió a las pretensiones centristas para evitar el tripartito (PSOE-IU-CDS) y Escobar fue apartado. El pacto se rompió en octubre de 2002.
En los comicios de 2003, el malogrado pacto de 1999 no pasó, en apariencia, factura al PP que logró 12 escaños; mientras que CDS perdió sus dos escaños. Pedro Arahuetes, el nuevo candidato del PSOE, logró alcanzar los 11 concejales, de manera que un pacto con IU (dos escaños) permitió el regreso de un alcalde socialista a la Alcaldía 17 años después.
En los comicios de 2007, Francisco Vázquez dejó paso a Beatriz Escudero como candidata popular. Arahuetes logró la primera mayoría absoluta para el PSOE, con 13 escaños, uno más que los populares, mientras que IU no logró representación.
El PP ganó las elecciones de 2011, con Jesús Postigo como candidato, aunque solo con cien votos de ventaja sobre el PSOE de Arahuetes. Empataron a 12 concejales, de manera que el concejal de IU, Luis Peñalosa, tenía la ‘llave’ del gobierno. Tras tres semanas de «tensas negociaciones», recuerda Serrano, un día antes del pleno constituyente, Arahuetes y Peñalosa sellaban un pacto de gobernabilidad que permitía al primero continuar al frente de la Alcaldía.
A comienzos de 2014, Arahuetes anunció su dimisión «por motivos personales» —se hizo efectiva el 31 de marzo— y el 5 de abril de aquel año Clara Luquero se convertiría en la primera alcaldesa de Segovia, con el apoyo de los 12 concejales de su grupo y de Peñalosa.
Victoria contundente de Luquero en 2015, que conservó sus 12 concejales, frente a los 8 del PP, dos de Cs, dos de UPyD y uno de IU. No hubo pacto de gobernabilidad. No fue necesario. Luquero fue elegida alcaldesa con los votos de su grupo, mientras que los demás partidos optaron por votar a su cabeza de lista. 

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