CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Sánchez deshoja la margarita

13/06/2020

Es lo mejor que puede pasar a la España actual y Nadie Calviño lo desea con toda su alma, aseguran personas de su entorno; pero no hará nada sin el visto bueno de Pedro Sánchez, y Pedro Sánchez está deshojando la margarita.

Cualquiera que conozca mínimamente cómo funcionan las instituciones europeas sabe que la presidencia de la eurozona es un cargo importante, no tan influyente como la presidencia de la Comisión, el Consejo o el Parlamento, pero de la máxima relevancia en las cuestiones relacionadas con la economía de los países euro. Para Calviño sería una promoción excepcional en su ya sólida carrera europea ; además, como vicepresidenta Económica, supondría poner una pica en Flandes para el Gobierno español, como ocurrió con Portugal cuando consiguió que ocupara la presidencia su ministro de Finanzas Mario Centeno. Sin embargo Sánchez tiene dudas, de ahí que ande con el sinosino de la margarita.

Si Calviño presenta su candidatura es posible que salga elegida, cuenta con el respaldo de algunos de los jefes de gobierno más fuertes de la UE; pero Sánchez suele pensar más en sus intereses personales que en los intereses españoles, y que Calviño ocupe la presidencia del Eurogrupo tiene su aquel.

El aquel es que Calviño defiende unas ideas económicas muy firmes y conoce sobradamente cuales son las economías más adecuadas para nuestro país, lo que ha provocado más de un enfrentamiento con los miembros de Podemos que se sientan en la mesa del Consejo de Ministros, sobre todo con Pablo Iglesias. Tiene perfectamente analizados los efectos de las propuestas populistas de los podemitas y las consecuencias para las arcas españolas, ya tan vacías que no se podrán cumplir algunas de las iniciativas del Gobierno ya aprobadas y mucho menos las que Iglesias pretende imponer. Si es presidenta del Eurogrupo deberá poner especial atención en demostrar como ministra española el máximo rigor a la hora de defender los intereses del Eurogrupo, de todos los miembros, y eso significará que ponga en entredicho algunos de los asuntos que Sánchez e Iglesias venden con una alegría desbordante cuando ni estamos en condiciones de cumplirlas ni la UE las va a admitir.

Contar con la presencia de Calviño en la presidencia del Eurogrupo es una garantía de que las iniciativas populistas del gobierno, en algunos casos populacheras, puedan ser rechazadas por Bruselas, y Sánchez se vería obligado a poner coto a los avances de Podemos. Si eso ocurre, el choque de trenes actual que existe en el gobierno será una broma comparado con lo que se avecina. Y si se rompe la baraja, Sánchez tiene miedo a perder el apoyo de Iglesias y perder también el Gobierno.

Debe ser el único español que no se da cuenta de que Iglesias no deja su sillón, el de su señora y el de sus compañeros de partido aunque Sánchez, en un ataque de locura, empezara a compadrear con Vox.