SG-20, CAT, UVa, Justicia... Repaso a las obras de Segovia

David Aso
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La SG-20 apunta ahora a julio; la apertura del CAT, en riesgo de quedar para 2021; el nuevo edificio de la UVa estará para el inicio del curso y el contrato para reanudar la obra de la futura sede judicial, sin firmar por el Estado de Alarma

Obras en la SG-20. - Foto: Rosa Blanco

Segovia respirará mejor en el inicio del escenario de ‘nueva normalidad’ si, efectivamente, por fin se terminan las obras de la variante SG-20 en julio. Antes incluso podría llegar el fin de la construcción del CIDE, el edificio del CAT, pero las revisiones posteriores y los trámites de equipamiento y adjudicación de espacios se pueden prolongar demasiados meses, hasta el punto de poner en riesgo que se pueda abrir antes de 2021.

Este mismo verano deberían reanudarse las obras del futuro edificio judicial, después de que la nueva adjudicataria del proyecto se haya quedado sin firmar el contrato por la declaración del Estado de Alarma. Y en el inicio del próximo curso se espera poner en marcha por fin la mayor parte del edificio de la segunda fase del campus de la UVa, con salones de actos y de grados incluidos, aunque el daño económico de esta crisis va a ralentizar la dotación de algunos espacios.

El caso es que ninguna obra se ha librado de retrasos por el Estado de Alarma: 15 días por el parón de toda actividad que no se considerase esencial; y un tiempo indeterminado, pero importante, por la ralentización de los trabajos al incorporarse nuevos protocolos de seguridad y salud para los trabajadores. En las próximas líneas, un repaso a los proyectos más importantes.

Aspecto actual del futuro edificio judicial de Segovia.Aspecto actual del futuro edificio judicial de Segovia. - Foto: Rosa Blanco

1.- SG-20: Fin de obra en verano después de más de cuatro años

Para nada es el mes de julio un plazo cerrado para el final de las obras de la SG-20 y más en las circunstancias actuales pero, como apunta la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín, antes de que se declarase la pandemia en marzo estaba previsto que se terminara en la última semana de mayo o la primera de junio. De ahí ese nuevo horizonte, con todas las reservas que conlleva la ralentización de los trabajos por los nuevos protocolos de seguridad que ha tenido que incorporar la constructora, Dragados, aparte del parón total de 15 días que conllevó la «hibernación» de toda actividad no considerada esencial en torno a Semana Santa.

El Gobierno anunció el futuro desdoblamiento de la SG-20 en 2002, aunque las obras de los dos subtramos se adjudicaron a finales de 2015 a Dragados (A) y Azvi (B) con idea de iniciarse a principios de 2016 con un plazo de 36 meses, tres años justos. Sin embargo, el subtramo B, que va de la carretera de La Granja (CL-601) a la N-110 (Ávila), con una longitud de 7,13 kilómetros que incluye la conexión con la AP-61 (Madrid), no entró en servicio hasta el pasado octubre; y el A, con 8,4 kilómetros entre la Autovía de Pinares (A-601) y la CL-601, es el que todavía se está ejecutando.

Hall de entrada del nuevo edificio de la UVa.Hall de entrada del nuevo edificio de la UVa. - Foto: Rosa Blanco

«La obra sólo ha estado sin nada de actividad 15 días, los del permiso retribuido recuperable, y su grado de ejecución es cercano al 90%», valora la subdelegada del Gobierno. Destaca que ya hay máquinas trabajando en la extensión de la capa de rodadura, se está llevando a cabo la señalización vertical en pórticos, tratamientos paisajísticos con plantaciones en los terrenos aledaños… También se está iniciando la instalación de la pasarela peatonal que permitirá conectar San Cristóbal y Segovia por encima de la variante.

«Sí que es cierto que, aparte de esos 15 días de parón, el ritmo se ha ralentizado porque ha tocado reprogramar los trabajos para garantizar la salud de los trabajadores», prosigue Martín. De hecho, hasta esta semana en que comenzaba la fase 0 de desescalada ni siquiera se podían desplazar dos en un mismo camión. «Pero al menos ya no va a haber afecciones importantes para el tráfico porque los desvíos que se produzcan serán por vías adyacentes», sin grandes rodeos. En el ramal de acceso a San Cristóbal se va a restablecer el tráfico «ya mismo», y las obras en el entorno de la glorieta de la carretera de Palazuelos requerirán «algún corte puntual».

2.- CAT: Crece la tensión con la constructora

Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE), más conocido como CAT.Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE), más conocido como CAT. - Foto: Rosa Blanco

Los retrasos se han generalizado como consecuencia de la pandemia en todas las obras de la ciudad, pequeñas y grandes. Sin embargo, hay demoras sin pretexto por el reiterado incumplimiento de plazos que acumulan y ahí destaca sobre todo el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE) -el edificio del Círculo de las Artes y la Tecnología (CAT)-, ya con penalizaciones incluidas para la constructora que debe terminarlo, Rogasa. 

La pesadilla se remonta en realidad a mayo de 2011, que fue cuando la primera adjudicataria, Volconsa, empezó a levantar el inmueble con un plazo inicial de 15 meses. Debía acabar en el verano de 2012, pero lo que llegó fue su quiebra en junio de 2013 y un incumplimiento de calendario, con dos prórrogas incluidas, que provocó la pérdida de la ayuda estatal que había llevado a abordar este proyecto: un millón de subvención y 9,7 millones de préstamo que tocó devolver de forma anticipada y con intereses (2,4). Desde entonces se han sucedido parones de hasta tres años y medio con obras puntuales y reinicios, hasta que Rogasa empezó a ejecutar en diciembre de 2018 la fase de finalización, que debía estar ejecutada entre junio y julio de 2019. Sin embargo, hubo partes del edificio sobre las que no se contaba con intervenir y tocó hacerlo como consecuencia del deterioro causado por la paralización de las obras, de ahí que se abordara un modificado de proyecto de 300.000 euros y una nueva prórroga hasta el pasado 9 de enero, elevando más un presupuesto que en 2011 se cifraba en 9 millones y hoy ya supera los 14.

Con este panorama, el Ayuntamiento ya ni se atreve a dar por buena la última información que les ha transmitido la constructora, que en principio contaría con entregar la obra este mes. Lo iba a hacer el pasado 9 enero y no fue así; después a mediados de marzo y tampoco, según el concejal de Desarrollo Económico, Jesús García Zamora: «Ya no sé si alguna vez nos dirán la verdad», lamenta. Así se decidió abrir en febrero un expediente de penalizaciones que puede rondar o superar los 300.000 euros, a razón de 1.800 por cada día de demora, además de otras sanciones impuestas por diversos motivos de incumplimiento de contrato más allá de los plazos. 

Rogasa ha tenido problemas de suministro de material debido al Estado de Alarma, aparte de la «hibernación» de 15 días decretada por el Gobierno, «pero es que la obra ya debía haberse acabado antes de la pandemia», recalca.

El problema añadido está en que tras la entrega de la obra el Ayuntamiento deberá revisar que se ajusta a lo establecido en el contrato, lo cual puede llevar semanas y también meses, según lo que se encuentre. Y hasta que no se formalice la recepción de la obra no se puede convocar el concurso para la adjudicación de espacios a empresas, que también se puede llevar unos cuantos meses. Por otro lado irá también el concurso para la compra de mobiliario y todavía debe transcurrir el mes de exposición pública de la memoria por la que se ha determinado la gestión pública del edificio, un trámite que se inició con su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia, pero quedó paralizado como consecuencia de la suspensión general de plazos administrativos por la declaración del Estado de Alarma.

3.- Nuevo edificio de la UVa: En obras y a la vez con uso parcial 

Bien saben en la UVa lo que puede llegar a demorarse la revisión de una obra cuando empiezan a detectarse desajustes con respecto a lo previsto, hasta que por fin se corrigen y se puede dar por recibida. La adjudicataria del edificio de la segunda fase del campus, Ocide, empezó a construirlo en el verano de 2016 con un plazo de ejecución de 22 meses y no formalizo la entrega hasta marzo de 2019, pero la ocupación gradual de espacios no se pudo iniciar hasta los últimos días de diciembre. Y además, en paralelo se sigue trabajando en el equipamiento, a pesar de que se esperaba haber inaugurado en abril por la apertura del Salón de Actos.

«Salvo en el periodo más duro de confinamiento total de la población (los tristemente famosos 15 días de «hibernación») los trabajos se han seguido realizando tomando en cuenta en todo momento las recomendaciones del Gobierno y las medidas dictadas por el Ministerio de Sanidad», explica el vicerrector. Circunstancias que también han sumado más retraso «al no poder coincidir en el tiempo el número de trabajadores que se habrían requerido en condiciones normales».

Los trabajos se han centrado «fundamentalmente» en el nuevo Salón de Actos del Campus y «han consistido en instalaciones eléctricas para maquinaria escénica e iluminación, instalación de butacas, que ya terminan de instalarse esta semana, y el acabado de estructuras metálicas».

El profesorado ya empezó a ocupar los despachos al comienzo de este cuatrimestre del curso y, «salvo detalles de acondicionamiento, todos empezaron a trabajar» en sus nuevos emplazamientos, «despachos de dos y cuatro puestos». Y «en cuanto se acaben las labores de acondicionamiento e instalaciones técnicas de Salón de Actos y Salón de Grados, todos esos espacios comenzarán a poder ser utilizados desde principio de curso». Aunque habrá que ver en qué condiciones por el escenario de ‘nueva normalidad’.

«En lo más inmediato queda por realizarse el traslado de los equipos directivos con sus respectivas secretarías», continúa, ya que «se habría realizado a mediados de marzo» si no fuera por la pandemia.

Asimismo, las aulas de la fase 2, tanto las destinadas a prácticas como a clases teóricas, se han empezado a usar ya parcialmente desde el comienzo de este cuatrimestre, «especialmente aquellas destinadas a formación práctica de la Facultad de Educación, con lo que fue posible dejar de impartir docencia de grados en el edificio Santiago Hidalgo». Sin embargo, el equipamiento progresivo de dependencias todavía sin uso se va a ralentizar: «La situación económica provocada por la Covid-19 obligará a las universidades españolas, y la de Valladolid no va a ser una excepción, a adoptar medidas de restricción de gastos, lo que obligará a replantear sus presupuestos de cara a actuaciones futuras», admite.

4.- Futura sede judicial: Contrato de reinicio pendiente de firmarse.

Tras más de un año y medio de parón por la doble quiebra de la primera adjudicataria y tiempo después de su principal subcontrata, las obras del futuro edificio judicial debían haberse reanudado ya. De hecho, el Ministerio de Justicia aprobó de forma provisional la nueva adjudicación hace más de cuatro meses, «pero la formalización del contrato se ha quedado pendiente por el Estado de Alarma», lamenta la subdelegada del Gobierno. «La idea es firmar en cuanto se levante» y entonces empezará a contar un plazo de ejecución de 20 meses que llevará el fin de obra al menos hasta mediados de 2022, más de un año y medio por encima de lo previsto cuando se adjudicó el proyecto por primera vez (octubre de 2020); y después habrá que sumar el tiempo (aún indefinido) que lleve la fase de equipamiento. 

Las obras que sí se esperan acabar en plazo, sobre el 30 de mayo, son las de redistribución de espacios en el actual Palacio de Justicia para hacer hueco al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 6, actualmente en la sede de la calle Fernán García, que se reservará para el Juzgado de lo Penal existente hasta ahora y para el que se prevé crear, también Penal. Sin embargo, «otra cosa será cuándo se pueda dotar de utilidad al nuevo espacio creado debido a las medidas de seguridad que se tienen que adoptar en el trabajo para el desarrollo de los procedimientos judiciales», reconoce la subdelegada del Gobierno.

Otras obras. Esta redacción también preguntaba a la Consejería de Sanidad a finales de marzo sobre la posible afección del Estado de Alarma al proyecto del futuro centro de salud de Nueva Segovia, así como el pasado lunes a la Consejería de Educación por el centro de FP y el instituto de San Lorenzo, sin respuesta hasta la fecha en ambos casos. 

Antes de que se desatara la pandemia, la idea era sacar a licitación el proyecto de ejecución del centro de salud este año. Se prevé un plazo de ejecución de 18 meses, más lo que lleve equiparlo, con lo cual su apertura tendría lugar en 2022 o 2023. Mientras, con el centro de FP de San Lorenzo, en obras desde la primavera de 2019, no se cuenta como poco hasta el curso 2022/23; y el instituto que sustituirá al viejo Ezequiel González tampoco estará hasta el 2023/24 , ya que aún está por salir a licitación. 

Por otro lado, tampoco se libran de retrasos otras obras del Ayuntamiento. El ascensor urbano de la calle Gascos con Vía Roma debía terminarse el 17 de abril, aunque puede estar en pocas semanas. Las obras de la Casa de la Lectura se esperaban ejecutar en cinco meses y serán más, aparte de que su inicio se ha retrasado hasta hace sólo unos días. Y el Centro de Recepción de Visitantes, que iba a estar cerrado tres meses, entre febrero y mayo, tal vez no difiera mucho de lo previsto, aunque algo de demora lleve. Así será porque, en resumen, los nuevos protocolos de seguridad y salud y la futura ‘nueva normalidad’ seguirán marcando todo.