El Diego de Colmenares celebra su 90 cumpleaños

L.H.M
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La historia del colegio Primo de Rivera se inicia en 1927, con la puesta en marcha de una campaña en favor de su construcción por la incansable Sociedad de Amigos de la Escuela de Niños de Santa Eulalia. Sería realidad por 150.000 pesetas en 1929.

El Diego de Colmenares celebra su 90 cumpleaños

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90 Años de la Escuela Pública.

El 15 de diciembre de 1929 abría sus puertas el segundo colegio de la capital, el actual CEIP Diego de Colmenares, en su origen bautizado como Colegio Primo de Rivera. Por eso no es casualidad que en este aula, con la exposición que ahora trata de recorrer la historia del centro, se nos reciba con un mensaje del cronista oficial de Segovia del siglo XVII.

El AMPA de este centro ha impulsado esta muestra con la que celebran nueve décadas acogiendo a una media de 200 escolares segovianos por curso. Algunos...como los que aparecen en estas fotografías, vivieron la primera mitad del siglo XX una escuela que separaba a hombres de mujeres, en la que la enciclopedia llegó a ser el libro de cabecera, las pizarras y pupitres eran muy diferentes, la política afloraba desde el material didáctico y la calefacción distaba mucho de la actual.

Un centro que desde fuera apenas ha cambiado en este tiempo, apenas ha tenido dos reformas, una para subir una planta el edificio y otra para ampliar sus instalaciones. Sigue manteniendo los techos altos y la luminosidad que en su día diseñó el arquitecto Pagola, recuerda Adolfo Miguel, el director de este centro durante la última década. Adolfo nos invita a conocer más sobre esta antigua escuela, la segunda que se construía en Segovia capital, que 'creo recordar', añade, 'costó 150.000 pesetas'.  El director de este centro nos explica además que parte de la cerámica que mantiene este edificio -ahora en forma de cuadros- procede del taller de los Zuloaga y que a uno de sus antecesores en la dirección, Pedro Natalías, al que fusilaron por su ideología.

Aunque se ha nutrido en su mayoría con el material cedido por el Museo de Otones de Benjumea, la muestra cuenta además con recursos propios como la fotografía de Pablo Fadrique, alumno de la promoción de 1927, conocido por pertenecer a una familia de fotógrafos segovianos.

Ahora los mapas y la tabla periódica esconden a la pizarra digital en este aula, tan usada por las nuevas generaciones. Así será hasta el 20 de diciembre que se clausurará esta exposición. Por ello, si quieren dar un viaje en el tiempo y recordar cómo y con qué aprendieron en sus primeros años como escolares visiten este espacio tan especial.