Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


Prueba de dificultad

Una vez acabado el segundo debate entre candidatos y escuchadas las condiciones que Francisco Igea enumeró para hacer posible un Gobierno con PP o PSOE, la pregunta que cabría hacer es cuál de los dos, si el socialista o el popular, tiene más difícil cumplirlas. Porque tal circunstancia, de la forma tan clara como quedaron planteada las líneas rojas por el candidato de Ciudadanos, reduciría las posibilidades de convertirse en presidente de Castilla y León a aquel que se encuentre con más impedimentos para cumplirlas. A tenor de lo expuesto ayer, quien tenga las manos menos atadas para cumplir con esas exigencias partiría a priori con ventaja. Otra cosa bien distinta es que una vez cerradas las urnas el domingo 26 el escenario cambie. Al fin y al cabo, esta campaña electoral está destacando por tal grado de impostura que puede que nada sea lo que parece. Todos los partidos pugnan por esconder las bazas de futuras coaliciones ante el temor de perder votos por la derecha o la izquierda. 
¿Tiene Alfonso Fernández Mañueco fácil o difícil poder satisfacer la petición de Igea de eliminar los aforamientos de los procuradores en las Cortes y de desmontar chiringuitos públicos de la Administración autonómica como el Somacyl, sobre el que tanto incidió en el debate? ¿Podrá Luis Tudanca darle una respuesta afirmativa a la exigencia de que los socialistas hagan causa común con Ciudadanos para una prueba de acceso a la Universidad (Ebau) igual para todos los estudiantes? ¿Podrá comprometerse para lograr una financiación autonómica justa para Castilla y León peleándose con Pedro Sánchez y con el resto de presidentes autonómicos? ¿Podrá dar marcha atrás al hachazo fiscal pactado sin que los sindicatos se lo echen en cara? Aparentemente, el más condicionado, el que dependería menos de sí mismo sería el candidato socialista. Su partido a nivel nacional no es partidario de una Ebau única, por lo que lo exigido por  Igea no depende tanto de su propia voluntad como del valor que tengan los diputados socialistas de Castilla y León para romper la disciplina interna de voto en el Congreso llegado el caso. Con lo que cuesta eso en los partidos… En cuanto a las condiciones a Mañueco el precio a pagar –al menos por él– parece menor. 
Igea había anunciado en los últimos días que durante el debate de ayer dejaría constancia de cuál sería su política de pactos. A tenor de la interpretación de unos y otros, no lo logró. En el PP siguen creyendo que lo tiene hecho con Tudanca y en el PSOE tienen serias dudas de que no lo vaya a intentar con los populares. Aunque ya con condiciones sobre la mesa, todo sigue igual.