TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El tiempo vuela

16/01/2020

Fue el 19 de octubre. Pero no de hace mucho. No un 19 de octubre del Pleistoceno, A.C. o incrustado en el medievo. Ni siquiera del pasado siglo. Concretamente, fue el 19 de octubre del año pasado. Y hago tanto hincapié en las fechas, en que ubiquemos entre todos el cuándo, para que veamos lo rápido que vuela el fútbol de élites, lo volátil que es nuestra memoria y lo cambiante que es el paisaje. Ese día, 19 de octubre de 2019, sonaba Mourinho. Con mucha fuerza, con tanta que incluso los escépticos empezaban a creer en la posibilidad del retorno del gran Atila, el que dejó Chamartín arrasado como un solar. El Real Madrid había perdido 1-0 en Mallorca y todos estábamos más o menos de acuerdo en que traer de vuelta a Zidane (cuyo porcentaje de victorias en el regreso era ridículo) había sido otro inmenso disparate en el errático caminar del Real Madrid post-Cristiano. Mou, sin duda, era mejor opción que mantener a un tipo que fue leyenda, enorme Zizou, pero ya estaba quemado…

Eres grande o pequeño, bueno o malo, por comparación. Si no existiera el bien no sabríamos que es el mal, por ejemplo. Todos seríamos malos, y punto. Así que tres meses después de aquel 19 de octubre, ni 100 puñeteros días, Ernesto Valverde está en la calle y Zidane luce como la estatua dorada recién pulida de un apolo sacando músculo. En lo táctico y en lo humano, en su discurso, en su comportamiento, en la categoría de «hombre de club», Zidane no ha hecho nada muy distinto a lo que ha hecho Valverde… Pero mientras el Madrid ha ganado Copas de Europa, el Barça solo Ligas. Zidane tiene cara de ganador frente a ese rostro taciturno del ya ex entrenador azulgrana. A veces, cuando tienes un equipo poderoso entre las manos, basta con parecer convencido, ni siquiera estarlo, de que algo es posible. En eso Zidane se lleva la palma.