El PSOE estalla contra Podemos

Agencias
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La norma sobre la libertad sexual, la ley Celaá y el 'caso Couso' transforman la buena relación manifestada hasta ahora por los socios del Ejecutivo en una hostilidad aireada públicamente

La ministra de Igualdad, Irene Montero, defendió ayer que el Ejecutivo de Pedro Sánchez es un Gobierno feminista - Foto: Emilio Naranjo

El Gobierno de Pedro Sánchez vive esta semana uno de sus momentos más tensos desde su conformación hace dos meses por las discrepancias públicas entre los dos socios del Ejecutivo: PSOE y Podemos. Lejos de lo esperado cuando se anunció el Gabinete de coalición, el mayor desgaste entre los socialistas y los morados no ha venido desde el flanco económico, sino desde el de los asuntos sociales. La ley de libertad sexual, que ha enfrentado a Irene Montero con Carmen Calvo y Juan Carlos Campo; la reforma educativa impulsada por la ministra de Educación, Isabel Celaá, que, según Podemos, no cumple con el pacto entre ambos partidos; y el recurso presentado por la Abogacía del Estado contra la indeminización a la familia del cámara de Telecinco José Couso, muerto en la guerra Irak, del que el grupo de Pablo Iglesias se ha desmarcado, han transformado la buena sintonía aparente entre los dos socios en una hostilidad que no dudan en airear de forma pública.
El cruce de declaraciones más duro entre dirigentes socialistas y morados tiene como protagonista la ley de libertad sexual, cuyo anteproyecto fue aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros después de numerosas variaciones sobre el borrador presentado por el departamento de Igualdad, que ministros del PSOE como Calvo, Campo o Margarita Robles tacharon en la intimidad de «chapuza jurídica». Aunque el Gobierno quiso ayer dar por cerrada la disputa, el portavoz de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, cargó, sin citarle contra el ministro de Justicia, en la línea de lo apuntado el día antes por Pablo Iglesias. «Parece que hace falta que venga un machote y diga: 'Venga, te arreglo la ley'», remarcó. El aludido, Juan Carlos Campo, evitó entrar en polémica, pero dejó una frase en el aire para quien se quisiera dar por enterado: «Los políticos hablan demasiado». 
Las discrepancias no se quedan solo en esta normativa, sino que afectan a otra de las leyes sociales que el PSOE considera fundamental: la de Educación. La titular del departamento, Isabel Celaá, presentó también el pasado miércoles el mismo texto que ya aprobó el Gobierno socialista en solitario en la primera legislatura de Sánchez, sin incluir las modificaciones pactadas por Podemos en el acuerdo de coalición, como el compromiso de acabar con la financiación con dinero público a centros que separen a sus alumnos por sexo.
Por ello, los morados anunciaron ayer su intención de presentar un bloque de enmiendas que mejoren la ley. Aunque el grupo de Iglesias asegura que negociará con su socio de Gabinete el contenido de estas modificaciones, dejó claro que está dispuesto a presentar las enmiendas en solitario si no consigue el sí definitivo del PSOE.


Abogacía del Estado

Por otra parte, también ha generado malestar entre los morados, principalmente en Izquierda Unida, el recurso de la Abogacía del Estado a la sentencia de la Audiencia Nacional que obliga a indemnizar a la familia de José Couso, muerto por un disparo estadounidense en Irak. Según entiende este órgano jurídico, la decisión judicial extiende el derecho de protección consular de tal manera que sería «inasumible para el Estado». Podemos se desvinculó ayer de este recurso, pero para evitar ahondar más en la fractura abierta con su socio en el Ejecutivo, aclaró que la apelación fue presentada por la Abogacía del Estado, «no por el Ejecutivo».