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Energía hidroeléctrica: donde el sistema se siente seguro

SPC
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Iberdrola estudia actualmente cinco o seis emplazamientos en la Península para tramitar bombeos que irían asociados a presas ya construidas

Jornada sobre generación hidroeléctrica para periodistas organizada por Iberdrola. - Foto: Miriam Chacón (Ical)

"Si hubiera un apagón nacional, como se ha rumoreado en algún país europeo en las últimas semanas, el sistema habría que reponerlo; y eso empieza en las centrales hidroeléctricas, que tienen planes para ello". Enrique Sola, de la Dirección de Generación Hidroeléctrica de Iberdrola, tiene claro que este tipo de producción energética es de las más primeras que actualmente se encuentran operativas en España. Por ello, independientemente del ritmo evolutivo en el peso de las renovables, consideró incluso centrales de cien años "funcionan perfectamente", porque su característica principal es que "puede responder muy rápidamente a la demanda".

Sola fue hoy uno de los ponentes de una jornada para periodistas sobre generación hidroeléctrica organizada por Iberdrola en Valladolid, la cual inauguraron el delegado de Iberdrola en Castilla y León, Miguel Calvo, y la presidenta de la Asociación Periodistas de Información Ambiental (APIA), María García de la Fuente.

"La hidroeléctrica recibe pulsos de regulación cada cuatro segundos del sistema eléctrico para que suba o baje el agua y adaptarse a las necesidades", comentó Sola, quien sostuvo que actualmente la problemática es que "hay que producir lo que demanda el sistema, algo que no pueden hacer otras energías", mientras que la hidráulica "permite ajustarse para variar la carga y adaptarse a las necesidades". Puso como ejemplo la central salmantina de Aldeadávila, que puede pasar en 10 minutos de generar 20 megavatios a 120, el máximo establecido por sus diferentes grupos, "en función de lo que le pida el sistema". Esto se produce también a la rapidez de arranque o apagado.

Sola destacó que con "poca agua y mucha altura se puede obtener energía, pero con poca altura y mucha agua, también". "Así se planifica la energía hidráulica", expuso este responsable de la compañía eléctrica, quien abundó en que el rendimiento "es muy elevado", de en torno al 90 por ciento, frente al 60 de la eólica, el 20 de la fotovoltaica o el 30 de la energía nuclear. "Es decir, se aprovecha casi toda la energía potencial disponible", presumió.

Entre los aspectos más favorables, que sus gastos de operación de mantenimiento son "bastante razonables", si bien es cierto que requiere inversiones muy elevadas de inicio por la relevancia de la infraestructura. En todo caso, advirtió de que es un recurso "limitado porque no hay agua en todos los espacios donde se desearía". "Son emplazamientos singulares y el diseño de cada central es único, con turbinas específicas para ese salto", prosiguió. Otro punto positivo es que estos embalses "tienen la capacidad de laminar avenidas".

Entre los apartados más negativos, reconoció que en la construcción de nuevas centrales la tramitación es "compleja, al contrario, por ejemplo de la eólica, a pesar del impacto de ésta". Este hecho ha provocado el descarte de proyectos que eran interesantes a priori.

También remarcó Sola que actualmente un 15,7 por ciento de la energía mundial es hidráulica, frente a un 19 por ciento de 2019. "Tenemos todos la idea de que se está cerrando el carbón o el fuel oil. En 2019 solo una cuarta parte de energía era de origen renovable, y la principal es el carbón, cuando en España se han cerrado las minas. A nivel mundial la hidroeléctrica es la principal generación de energía, con 1.300 gigavatios por hora instalados, el 18 por ciento de la potencia mundial", resumió a modo de datos. De hecho, en 2030 se producirá un incremento, "pero muy suave", mientras que la eólica y la fotovoltaica "experimentarán un gran incremento importante". De todos modos, ensalzó que la hidroeléctrica es una "fuente complementaria y necesaria".

En España, en 2020 la renovable tiene un peso del 45 por ciento (20 puntos más que la media mundial), cuando en 2019 era de un 38 por ciento. La potencia total instalada alcanza los 112.000 megavatios, 20.000 de ellos hidroeléctrica, algo menos del 20 por ciento.

Reto eléctrico

Sola señaló que debido a la "incertidumbre del sistema", el operador "necesita fuentes para poder controlarla". Para ello cuenta con los ciclos combinados y las hidroeléctricas, "con las que tiene que cuadrarlo cuando la eólica y la solar no entran en el sistema por ausencia de viento o sol". Por este motivo, el reto eléctrico presente y futuro debe ser el almacén de energía cuando existe sobreproducción, lo cual se puede acometer mediante baterías (con una capacidad óptima de cuatro horas si está llena) y con centrales de bombero hidroeléctrico, la "única que puede ofrecer capacidad de almacenamiento con garantías, y en costes ambos están en el mismo rango". Por este motivo, Sola avanzó que en la actualidad Iberdrola estudia cinco o seis emplazamientos para tramitar bombeos en la Península, que irían asociados a presas ya construidas.

Inversiones de 2.000 millones

Durante la apertura del acto, el delegado de Iberdrola en la Comunidad, Miguel Calvo, recordó que la firma "nació en esta tierra" con los Saltos del Duero y que en estos momentos posee 10.000 megavatios de energía hidráulica, un tercio de ellos en Castilla y León. También, que en los próximos años se invertirán unos 2.000 millones para generar 2.500 megavatios de renovables. Junto a él, dio la bienvenida la presidenta de APIA, María García de la Fuente, quien habló de los cuatro retos en torno al agua para el año 2022: el cambio climático y los fenómenos adversos cada vez más habituales; la transición energética y ecológica y la apuesta por las energías renovables; el territorio y la población, "más en Castilla y León, con núcleos de población tan dispersos a los que hay que llegar con agua de calidad y garantía de suministro"; y por último, la biodiversidad, capítulo en que los ríos deben garantizar el caudal ecológico y la diversidad acuática.

Aldeadávila, la más importante

Durante la jornada tomó la palabra también Ramón Delpuy, miembro también de la Dirección de Generación Hidroeléctrica de Iberdrola, quien profundizó en el caso emblemático de la presa de Aldeadávila I (finalizada en 1962), que se encuentra en un tramo fronterizo con Portugal en el que confluyen un gran desnivel y un importante cauce de agua. Su lugar de construcción es una de las partes más estrechas y angostas del canal, con 50 metros de ancho, por donde deben pasar las grandes avenidas del Duero, de hasta 15.000 metros cúbicos por segundo, según explicó.

Para su proyecto, subrayó, se ensayaron más de 800 modelos de la antigua Iberduero y finalmente se optó por un modelo de aliviadero, de 139 metros de altura, y por la central de mayor potencia en Europa occidental. "Su construcción supuso un hito y un antes y después, porque se utilizaron técnicas de seguridad que más tarde continuaron en otros proyectos", presumió.

A día de hoy, continúa siendo la más alta de España. Entre las características más relevantes citó que por primera vez contó con un tratamiento en los cimientos antes de su construcción; se utilizaron taladros de un material llamado widia (casi tan duro como el diamante). Pero también otro tipo de avances, que se utilizaron a partir de ahí en otras presas en España. De las 1.200 presas que se contabilizan en el conjunto del país la gran mayoría han aplicado estos procesos. "Es la primera presa moderna construida en España", sentenció, para cuyo levantamiento se registraron puntas superiores a los más de 3.000 trabajadores.

Más tarde se construyó Aldeadávila II, en 1982, central de bombero que elevó de 720 a 1.140 megavatios la potencia total del conjunto salmantino. Es la segunda mayor de España, por detrás de La Muela (Valencia), con una producción en un año medio de 2.500 gigavatios por hora, el ocho por ciento del total de la producción hidroeléctrica nacional, lo que la sitúa en primer lugar. Por último, destacó su relevancia, en coincidencia con Sola, porque "aporta seguridad al sistema eléctrico peninsular por la regulación secundaria e inicio de reposición del servicio en caso de apagón".

Turismo de embalses

Durante la jornada también se abordó el capítulo turístico en torno a las presas españoles, el cual abordó Eduardo Bustillo, socio consultor de Geocyl. "Todos, de alguna u otra manera, hemos sido turistas de estos espacios, aunque sea para hacer una foto desde la carretera", señaló. Recordó que en sus inicios las presas estaban pensadas para regadío y consumo humano, pero no para turismo, algo que evolucionó y actualmente, todas las comunidades autónomas tienen una política turístico dedicada a los embalses.

Bustillo enumeró las diferentes posibilidades, como rutas en carreteras por embalses, como en el norte de Palencia, los vestigios visibles cuando el nivel del agua está bajo, las propias presas, las formas morfológicas en los paisajes, paseos en barco o deportes, entre otros. "Son espacios que cada vez cuentan con más interés turístico. Además, en torno a ellos nacen actividades que dinamizan la zona, como merenderos, clubes náuticos, camping, autocaravanas… Son un recurso ligado a las zonas rurales, aunque es cierto que muy estacionados en época estival", admitió.

Bustillo avanzó que las tendencias del turismo para los próximos años, y que casan con los embalses, son las reservas de última hora; planes y actividades de varios días, con lo que es necesaria una oferta complementaria; turistas que desean visitar nuevos destinos, algo "en lo que los embalses tienen mucho que decir"; experiencias únicas; cada vez más ecológicas y más locales; viajeros que buscan cultura e historia de interior; y aventura.

Potencial ecológico

Máximo Florín, profesor titular de Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Castilla-La Mancha, destacó el potencial ecológico de los embalses, los cuales tienen capacidad de producción de alimentos, principalmente pescados, acumulación de sedimentos y contaminantes, valores recreativos y estéticos. La acumulación de biomasa en ellos, por ejemplo, se cuantifica en 80.000 toneladas de CO2 absorbidas, por valor de 1,2 millones de dólares. Recordó que para 2027 los embalses deben mejorar su estado ecológico, según la Directiva Marco, y rechazó algunas denominaciones que los tachan de "lagos discapacitados o ríos intervenidos". "Realmente son oportunidades de experimentación científica a gran escala", calificó, como también lo hacía el histórico ecólogo Ramón Margalef.