CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El 23-F de Artur Mas

31/01/2020

Atentos al 23 de febrero. Ese día finaliza la condena de inhabilitación de Artur Mas por el delito de desobediencia al mantener la consulta del 9-N. Político forjado a la sombra de Jordi Pujol, presidió la Generalitat desde 2010 a 2016. Derivó del nacionalismo al independentismo, convirtiéndose en impulsor de la mayoría de las políticas radicales que han impregnado la convivencia de la sociedad catalana y también del resto de España.

Ganó las elecciones de 2016, pero la CUP se negó a prestar su apoyo a la investidura, por lo que tras duras negociaciones finalmente Artur Mas se avino a dar un paso atrás y propuso al entonces alcalde de Gerona, Carles Puigdemont como presidente, nombre que aceptó la CUP con las consecuencias por todos conocidas.

Artur Mas ha sido valedor de Puigdemont durante varios años y visitante asiduo de Bruselas, aunque hace tiempo que mantiene una actitud más distanciada hacia el ex presidente. Sin embargo, siempre se le ha considerado un hombre “a la espera”, a la espera de que llegara la fecha de finalización de la condena, y en este momento de convulsión en el independentismo, con las relaciones entre ERC y Junts absolutamente rotas, Torra anunciando convocatoria de elecciones después de que se aprueben los presupuestos y Puigdemont manejando los hilos como siempre, pero satisfecho de su nuevo estatus de eurodiputado, los ojos se vuelven hacia Artur Mas, con experiencia de gestión respetado por los independentistas de diferente factura, y al que los constitucionalistas consideran que, a pesar de su giro independentista, por lo menos es persona con la que se puede hablar. Coincide además el fin de su condena con unas elecciones autonómicas a corto plazo sin que Junts cuente con un candidato a la Generalitat; unos están condicionados por la Justicia y otros sin suficiente gancho para ganar elecciones.

Moncloa, un elemento más a tener en cuenta en la complicada situación catalana, ha anunciado finalmente que aplaza las negociaciones con el presidente con Torra hasta la formación de un nuevo gobierno catalán, aunque mantiene la reunión de la semana próxima. Inaudito que la mantenga Sánchez con un presidente al que quedan semanas de vida política porque va a convocar elecciones, y porque que puede ser inhabilitado en cualquier momento al no ser parlamentario. Podría servir demás la reunión con Sánchez para un alegato de independentismo radical de Torra, que ya no tiene nada que perder.

En ese clima devastador para Cataluña, la aparición de Artur Mas se ve como una posibilidad de que el independentismo encuentre al menos una figura que sepa lo que tiene entre manos, ya que Oriol Junqueras se encuentra en prisión. Un dato revelador: el miércoles, el presidente del PNV, Ortúzar, y el portavoz parlamentario Aitor Esteban, viajaron a Barcelona. Visitaron a Junqueras en prisión… y se reunieron con Artur Mas.