COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


La prisa cambia de bando

20/02/2020

En la partida de ajedrez que juegan el Gobierno de la nación y el Govern de la Generalitat cada movimiento de una pieza, cada declaración, cada gesto de cada una de las partes responden a unas tácticas variables en las que los papeles se intercambian, a cuenta de la reunión de la mesa de diálogo pactada como parte del acuerdo que permitió la investidura de Pedro Sánchez.

Las prisas de los firmantes del acuerdo, los líderes de ERC, se vieron sosegadas por la decisión del presidente catalán, Quim Torra, que varió de entorpecer el acuerdo a querer ser el perejil de todas las salsas y convertirse en el principal representante de la delegación catalana. Torra se vio sorprendido en la cita del Palacio de Sant Jaume con la propuesta de Pedro Sánchez, los 44 puntos y la forma en la que despejó el asunto del relator que no fue respondida hasta el día siguiente con la reclamación de su presencia en la mesa, pese a que sabe que es una línea roja que el Gobierno no quiere ni puede traspasar.

Quienes más prisa tenían para que se reuniera la mesa de diálogo son quienes dicen ahora que los plazos de la reunión han dejado de tener importancia y ser perentorios para anteponer el acuerdo entre los dos socios competidores en el Govern, que todavía está lejos de ser una realidad, en la que la cuestión del relator es tanto una premisa como una rémora. Ante esta situación el Gobierno ha decidido pasar a la ofensiva y mostrarse como el más interesado en que la mesa se forme cuanto antes metiendo presión a la relación entre JxCAT y ERC.

La evidencia es que cuanto más tiempo pase sin reunirse la mesa, el Gobierno va arañando tiempo hacia su objetivo final que es la aprobación de los PGE con los votos favorables de ERC.  Y cada día que pasa está más cerca la aprobación de las cuentas públicas catalanas, y a partir de ese momento se pone en marcha el reloj para la convocatoria de las elecciones autonómicas catalanas, que el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès ha exigido que no se dilaten.

El independentismo tiene ahora la pelota en su tejado y el Gobierno espera que se pongan de acuerdo, en los tiempos y en los integrantes del equipo que se va a sentar a la mesa del diálogo con todos los asuntos políticos sobre la mesa, con posiciones tan radicalmente contrarias que se necesitarán muchas reuniones y mucho tiempo –y mucha mano izquierda para que no descarrile a la primera de cambio- para comenzar a ver los frutos de un diálogo que, en principio, ha conseguido apaciguar el conflicto y profundizar la división entre los independentistas, aunque los ‘pragmáticos’ de ERC todavía no se han manifestado sobre la aprobación de los PGE y lo más importante, si se deciden a decir alto y claro que abandonan la vía unilateral a la independencia hasta “acumular fuerzas” suficientes.

De forma paralela a la mesa de diálogo, o incluso antes a este paso,  se reunirá la muy estatutaria comisión bilateral Estado-Generalitat para abordar los puntos que  propuso Sánchez. Para ello Torra ha encargado Alfred Bosch, la realización de un listado de prioridades, no se sabe si como conseller de Exteriores de la inexistente república catalana, o  de Relaciones Institucionales autonómicas. Lo primero sería una provocación y lo segundo un síntoma de normalidad. .