CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Esto no va

05/02/2020

Martes negro que pronostica que las cosas no van bien, que no se concretan las enormes expectativas que había puesto Pedro Sánchez en el tan publicitado “gobierno progresista”.

Las cifras de empleo de enero han sido catastróficas, y si es habitual que el paro se incremente al finalizar las contrataciones temporales navideñas, los 90 mil nuevos parados superan con mucho los de los últimos siete años, lo que confirma que los gobiernos de derechas aciertan más en sus políticas económicas que los de izquierdas, tan volcados en promesas de tipo social e igualdad que al final no les salen las cuentas con tanta subvención, no mejoran los servicios sociales ni consiguen que las clases marginadas puedan derribar las barreras que sufren desde tiempos inmemoriales.

Lo más grave de enero no es el importante número de parados, sino los casi 250.000 bajas de afiliación a la seguridad social, porque pone aún más en peligro el sistema de pensiones, con escasas probabilidades de que Sánchez pueda cumplir sus promesas electorales. Además esa disminución de afiliados perjudicará directamente al empleo.

Ya nos gustaría a los españoles confiar en que el gobierno va a cumplir sus objetivos. O al menos que puede mejorar la situación de deterioro y desconfianza provocada por tener un gobierno en funciones durante año y medio, atado de pies y manos para promover iniciativas y sacar adelante unos presupuestos. El problema es que a esa situación se suma la falta de credibilidad en un gobierno que ya puede utilizar el BOE, pero se encuentra tan condicionado por las exigencias de los socios de coalición o de los que apoyaron la investidura, que ya no se sabe qué parte del programa electoral socialista puede cumplir o qué se dejará de lado por imposibilidad de cuadrar las cuentas o porque algunas de las exigencias están más allá de lo que permite la ley y la Constitución.

La ministra Montero, portavoz del gobierno, ha advertido que no se pueden poner demasiadas esperanzas en el encuentro que mantendrán Sánchez y Torra y en las negociaciones entre los dos gobiernos que se producirán a continuación, porque falta el espíritu y el consenso con el que se sacó adelante la Transición. Montero, al hacer esa reflexión carga las tintas contra la oposición, pero habría que recordarle que el PSOE actual demuestra escaso entusiasmo por ese espíritu y dirigentes socialistas se han hartado de descalificar públicamente la Transición; lo mismo hace Podemos, que incluso aboga por la abolición de dos puntales del consenso que echa de menos la ministra, la Monarquía y la Constitución. Que es también lo que pretenden los independentistas catalanes. En cuanto al paro en el sector agrario, Montero ha apuntado que se debe a las malas cosechas; ni por asomo se ha referido a las críticas de los agricultores a las medidas del Gobierno.

Para este Hobierno, todos menos ellos son los culpables de los desaguisados.