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Mazazo eléctrico

Sergio Arribas
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La subida de la luz amenaza la supervivencia de pequeños negocios dependientes de la electricidad, que temen que las próximas facturas multipliquen por tres el gasto derivado del uso de los enchufes.

isabel y Estrella. «Tienes dudas si repercutir o no la subida en los precios. De momento no lo hemos hecho. Es muy injusto» - Foto: Rosa Blanco

Sin electricidad no hay negocio. Una lavandería, una empresa de congelados, un restaurante o una peluquería… todos funcionan con máquinas y aparatos conectados, casi de forma permanente, a la red eléctrica. El constante incremento del precio de la luz —acrecentado tras la entrada en vigor, el pasado 1 de junio, de la nuevas tarifas— amenaza la estabilidad de aquellas pequeñas empresas ‘dependientes’ del enchufe, también en Segovia. A la espera de recibir las facturas definitivas con el importe de los dos últimos meses —algunos las han recibido solo provisionales—, la sensación unánime de estos pequeños empresarios es que el impacto será mayúsculo, con importes que, solo en el mes de julio, podrán ser el doble y hasta el triple que el mismo mes del año anterior.

«El importe de la luz se nos va a disparar, eso ya lo sabemos», explica José Luis Gómez, propietario de ‘Congelados de Segovia’, empresa con una plantilla de 30 personas, que opera desde hace treinta años, 15 de ellos en el polígono Nicomedes García de Valverde del Majano. Distribuidor oficial de helados Frigo, cuenta con más de mil referencias en productos congelados, como verduras, carnes y pescados, que distribuye, principalmente, a bares, quioscos, restaurantes y cafeterias; pero también a hoteles, hospitales y residencias de mayores.

Gómez desconoce aún el impacto real de la subida pues, según comenta, aún no ha recibido factura ni se ha producido cargo en el banco; tan solo una comunicación de la compañía anunciando los nuevos precios y lo que les iban a cobrar, contra lo que la empresa ha presentado una reclamación, alegando la vigencia del contrato suscrito en su día con ‘precios cerrados’ para dos años. «No será una pequeña subida [de la factura]. Los horarios de los diferentes tipos de tarificación han cambiado  [punta, llano y valle] y a nosotros nos va a afectar negativamente, especialmente ahora, que trabajamos mucho en horario punta», afirma. «Veremos en qué se cuantifica todo—añade Gómez—pero con estos cambios, por poner un ejemplo, en julio podríamos pagar el triple de lo que pagaríamos en luz el año pasado».

Juana y Javier: «¿Cómo pago el recibo de la luz si tengo que trabajar de diez a doce? Esto puede ser la puntilla para muchos negocios» Juana y Javier: «¿Cómo pago el recibo de la luz si tengo que trabajar de diez a doce? Esto puede ser la puntilla para muchos negocios» - Foto: Rosa Blanco

El propietario de ‘Congelados de Segovia’ elude concretar el porcentaje que supone la electricidad en los gastos de la empresa, «pero es mucho», en referencia a que dispone de cámaras frigoríficas  que custodian 600 palés con productos y la empresa cuenta con 8 vehículos de transporte de congelados —especialmente de helados— que se cargan de electricidad por la noche para funcionar al menos doce horas. «Ya solo en eso tenemos unas facturaciones de cuatro dígitos, muy importantes», afirma Gómez; consciente de que muchas pequeñas empresas no pueden acceder a la rebaja del IVA de la energía eléctrica, del 21 al 10%, dirigida a los consumidores con potencia contratada de hasta 10KW, ya sean particulares o empresas.

La electricidad es esencial para Wash’n Dry, lavandería de autoservicio y tintorería ubicada en la avenida de la Constitución. Isabel Ramirez y Estrella Romero pusieron en marcha el negocio hace 21 años y hoy operan con nueve lavadoras y secadoras, además de otra para la limpieza en seco, plancha y rodillo. Han recibido una comunicación con los nuevos precios, aunque no recibirán la factura, según creen, hasta la próxima semana. Isabel habla de la «incertidumbre» que sobrevuela sobre muchos negocios como el suyo, sobre si repercutir o no en los precios de sus servicios el coste de la luz. «Para nosotros el gasto de la luz es grande… ¿qué hacemos?¿subimos los precios? Igual algunos clientes no lo entienden», añade; mientras bromea con la posibilidad de poner a funcionar las máquinas en horario nocturno, aunque «obviamente ningún cliente va a venir a lavar a partir de las doce de la noche».

«Un obstáculo más». «Es una subida muy injusta», añade, por su parte, Estrella, mientras su socia recuerda cómo durante el confinamiento domiciliario la lavandería permaneció abierta como servicio esencial — «nos traían uniformes del 112, por ejemplo, pero no teníamos otros clientes»—, mientras durante el cierre de la hostelería, uno de sus principales clientes, la actividad se redujo de forma notable. «Después de luchar tanto, cuando parece que viene la normalidad, la subida de la luz nos supone otro obstáculo terrible. Solo espero que la factura sea menor de lo que esperamos», añade Estrella.

Santiago. «Nadie imagina un restaurante sin aire acondicionado o con la luz tenue. No queda otra que seguir peleando» Santiago. «Nadie imagina un restaurante sin aire acondicionado o con la luz tenue. No queda otra que seguir peleando» - Foto: Rosa Blanco

Al preguntar sobre el impacto de la subida de la luz en los pequeños negocios, la indignación se apodera de Juana Blanco, de  ‘Javier y Juana Peluqueros’, en la calle San Francisco 38; uno de los establecimientos señeros de peluquería y estética en Segovia, con más de 40 años de funcionamiento. «¿Cómo pago yo el recibo de la luz si tengo que trabajar de diez a dos de la tarde? Por favor —subraya— que alguien me diga donde enchufar los aparatos para poder sobrevivir», afirma la empresaria que aventura que la pandemia se llevará por delante al 30% de las peluquerías, que mantienen un 60% de los clientes.

«Máquinas de cortar, secar, el agua caliente… no podemos trabajar sin luz, es nuestra materia prima junto con nuestras manos», señala Juana Blanco, indignada, igualmente, con el IVA impuesto a peluquerías y centros de estética, que subió en 2012 del 8 al 21%. «Hay salones pequeños que han cerrado porque al cliente le daba miedo por el espacio. Seguimos con el IVA desorbitado y ahora está la subida de la luz, que puede ser la puntilla para muchos negocios», añade.

La subida de la luz supone también una mala noticia para restaurantes como ‘Casares’. Santiago abrió primero el negocio junto a la Plaza Mayor, en 2003, para después mudarse a un amplio local, de 780 metros cuadrados, junto a la plaza de la Artillería, donde Restaurante Casares lleva trabajando desde hace siete años. «Sin la electricidad no podemos funcionar. Aparte de las cámaras frigoríficas, yo pongo la luz desde que abro hasta que cierro, porque no puedes tener un local a media luz, nadie entraría. Y ahora es inimaginable un restaurante que no disponga de aire acondicionado», reflexiona Santiago, que considera que la subida eléctrica supone otro «mazazo» para sectores como la hostelería, aunque «no queda otra que seguir peleando».

A la espera de conocer el importe de la última factura y el impacto de la subida, Santiago sí tiene claro que el aumento de coste no puede repercutir en el precio final al cliente. «Todos estamos intentando ajustar precios y en sitios pequeños como nosotros no es momento de subir precios», dice.

«Hay que ayudar a las empresas». La Federación empresarial Segoviana (FES) insiste en reclamar una estrategia energética global que permita garantizar el suministro suficiente a las empresas y que logre además  reducir la factura energética para la actividad productiva. Tras lamentar la «confusión» que «la nueva regulación de tarifas» ha generado en empresas y ciudadanos», FES subraya que «para la gran mayoría de las empresas no sirve la idea de cambiar los hábitos de consumo, porque su actividad no lo permite». «De esta forma —añaden— el alza en la factura de la electricidad supone, sin duda, una nueva pérdida de competitividad y un incremento de los costes en un momento en el que, precisamente, lo que hay que hacer es ayudar a las empresas a superar una crisis tan dura y tan súbita como la provocada por la pandemia».