El 'boom' del desván

Nacho Sáez
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Nacho Avial posa delante de uno de los accesos de la galería comercial de San Millán, donde posee un local con trasteros. - Foto: Rosa Blanco

La demanda de trasteros ha crecido un 60% en España, y en Segovia revaloriza casi al doble determinados locales.

L os más jóvenes probablemente no hayan entrado nunca y ni siquiera sepan que albergó uno de los primeros restaurantes chinos que abrió en la ciudad de Segovia. La galería comercial de San Millán es hoy poco más que un esqueleto. Tan sólo quedan un par de centros de yoga, las sedes de la Peña Segoviana del Atlético de Madrid y del sindicato CNT, la oficina de una empresa de alicatados, la Autoescuela Avenida y el Centro de Asociaciones de Autoayuda y Voluntariado del Ayuntamiento, aunque estos dos últimos no están en los sótanos sino en la planta calle y en el primer piso, respectivamente. La mayoría de los locales se encuentran cerrados, con carteles de ‘se alquila’ o ‘se vende’, y apenas hay rastro de actividad comercial: ninguna puerta se abre y la galería permanece vacía, conquistada por un silencio que incluso asusta.
Sin embargo, una máxima empresarial reza que de los fracasos surgen las oportunidades. Algo así debió pensar Nacho Avial al comprobar la decrepitud de este centro comercial. Adquirió uno de los locales «a muy buen precio» y expandió un negocio que puso en marcha hace ahora una década. Este administrador de fincas y asesor fiscal es el dueño del dominio www.trasterosdesegovia.es, que sitúa al alcance de la mano de los internautas la compra o el alquiler de trasteros en el centro de Segovia. Un segmento que vive su propio ‘boom’ a nivel nacional. Cuenta en la actualidad en nuestro país con 475 centros gestionados por 250 empresas y la demanda ha crecido un 60 por ciento, según la Asociación Española de Self Storage (’alquiler de trasteros’, en castellano).
El portal Necesitountrastero.es está presente en Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Cataluña, Castilla y León, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y País Vasco a través del modelo de franquiciados, pero no es el único que explota este nicho de mercado. Oh My Box! y box2box pugnan en Barcelona y Madrid, respectivamente, mientras que Planet Space, creado en las Islas Baleares en 2004, está considerado uno de los pioneros de los centros ‘self storage’, naves situadas en polígonos industriales en las que los clientes pueden alquilar espacios –de uno a veinte metros cuadrados dotados de seguridad las 24 horas del día– a los que pueden acceder con su propia llave en cualquier momento.
Estas grandes plataformas aún no han desembarcado en Segovia, pero en nuestra ciudad también cotizan al alza los trasteros. Así lo confirma el presidente del Colegio de Agentes Inmobiliarios, Miguel Tovar, que desgrana las posibilidades que este segmento ofrece a los propietarios de inmuebles o a potenciales inversores. «Dan una rentabilidad del seis o el siete por ciento, un cuatro por ciento más que en el banco», asegura. Locales comerciales en galerías, sótanos o garajes han sido convertidos progresivamente en trasteros que permiten a familias y empresas paliar las dificultades derivadas del aumento del precio de compra y alquiler de viviendas u oficinas y la necesidad de espacio adicional. «De esta manera, productos que no tenían mercado han pasado a ser rentables», señala Tovar, que pone el ejemplo de un local de 200 metros cuadrados en un sótano: «El metro cuadrado tiene un valor de 600 euros, mientras que si de ese mismo local sacas diez trasteros de veinte metros, sube a 1.200 euros».
La andadura de Trasterosdesegovia.es se inició hace una década en la avenida Obispo Quesada. Un garaje que dejó de cumplir la normativa porque su rampa presentaba una inclinación superior a la permitida –y no era posible su modificación por la presencia de una viga del edificio– fue transformado por Nacho Avial en un local de trasteros que todavía mantiene. En la página web, cualquiera puede consultar los precios, calidades, fotografías y hasta los planos. Igual que en los que habilitó en la avenida del Acueducto el año pasado, que constituyen el principal reclamo de la galería comercial de San Millán gracias al rótulo que ha colocado en uno de los accesos a este espacio subterráneo.
PRECIOS. Visible desde la propia avenida del Acueducto, a muy pocos metros de la iglesia de San Millán, ha suscitado el interés de numerosos segovianos. En estos momentos, de los 16 trasteros que creó, uno está vendido y otros once se encuentran arrendados, de acuerdo a la información que se puede consultar en su propia web. En los cuatro aún libres, los precios oscilan entre los 62,92 euros y los 66,55 euros. Depende, claro está, de la superficie útil, que en el caso del más amplio casi alcanza los nueve metros cuadrados gracias a la altura que tenía el local de 90 metros cuadrados que Avial dividió en esos 16 trasteros. De una superficie útil de suelo de unos cinco metros cuadrados de media sacó tres más. «Como tienen una altura de cuatro metros y medio, lo que hicimos fue crear maleteros para ganar espacio», indica este administrador de fincas y asesor fiscal.
Entre las virtudes de estos trasteros de la galería comercial de San Millán, una de las principales reside en la ausencia de escalones hasta la calle. Además, la comunidad de propietarios renovó recientemente el ascensor, que ha pasado a tener capacidad para ocho plazas. Ideal para subir y bajar enseres domésticos y archivos de oficinas, «que son el tipo de material que la licencia que tenemos permite almacenar», según remarca Avial. Excluidos los productos peligrosos, se ha encontrado también con jóvenes que se lo alquilaban para celebrar allí sus botellones. Ese uso, por supuesto, también está prohibido.
El perfil de los arrendatarios de trasteros lo configuran, según su experiencia, familias «y también funcionarios que llegan a Segovia, viven en una casa durante un año y luego se cambian». «Durante el tiempo que dura la mudanza, que suele ser el verano y aprovechan para volver a sus ciudades, pues alquilan uno de estos trasteros y así no tienen que andar moviendo sus cosas de un lado a otro», añade. El plan de rentabilidad que diseñó en su mente cuando se embarcó en este proyecto señalaba, como una de las fortalezas, la abundante presencia de oficinas en la avenida del Acueducto. Sin embargo, su olfato falló en este caso.
El mismo le dice ahora que no es el momento de invertir en más espacios para el alquiler o venta de trasteros a pesar del ‘boom’. «Es que nunca los he tenido todos ocupados. Ni en San Millán, ni en Obispo Quesada», comenta acerca de un segmento del sector inmobiliario que admite que ofrece beneficios. «Siempre mantienes un nivel de rentabilidad sin altibajos. Cuando alquilas una vivienda, si se te va el inquilino a lo mejor estás cuatro o cinco meses con el piso vacío. Aquí la reposición es más rápida», apunta. Él no lo arrienda por un sólo mes «porque no compensaría con todos los gastos de gestión que tenemos que hacer y porque cada vez que se marcha un inquilino, además, cambiamos el bombín del trastero para evitar problemas por si a alguien le ha dado por hacerse una copia de la llave».
«Por eso tampoco se puede decir que sea la panacea como negocio», concluye, al mismo tiempo que dice que no se plantea al menos de momento introducirse en las grandes plataformas. No obstante, el futuro de los trasteros parece prometedor si Segovia sigue el camino de otras ciudades, donde sólo el 33 por ciento de las casas en venta tienen trastero. Un porcentaje que disminuye al 23 por ciento en el caso de las viviendas en alquiler. «A lo que tiende la sociedad es a tener pisos y despachos más pequeños, y en las nuevas construcciones cada vez se incluyen menos trasteros», argumenta el presidente del Colegio de Agentes Inmobiliarios, Miguel Tovar. Sin embargo, el sector al que él representa se queda fuera de este fenómeno debido a que, según afirma, los propietarios de trasteros «se encargan ellos mismos de su gestión y se ahorran todo este tipo de gastos».

Uno de los trasteros que se alquila o se vende en la galería comercial de San Millán.
Uno de los trasteros que se alquila o se vende en la galería comercial de San Millán.