Las farmacias siguen sin existencias

D.S.
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El Colegio fija medidas de seguridad para mantener la distancia con los clientes

Las farmacias siguen sin existencias

Cada mañana, decenas de personas inician una procesión por las farmacias de la ciudad –existen 90 repartidas por el conjunto de la provincia– con la idea de poderse llevar algún producto que entiende que le puede servir de protección, pero se encuentran con la negativa de los dependientes y farmacéuticos porque carecen de existencias. Tanto es así que, a las puertas de las boticas, se pueden ver carteles como «No disponemos de geles, mascarillas ni alcohol». Otros productos estrella sin existencias son guantes y termómetros. Y no hay previsiones de que las estanterías se vayan a reponer.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Segovia, Javier Alcaraz, es imposible conseguir este tipo de productos, incluso la materia prima para elaborar el gel hidroalcohólico. Asegura que «todos los proveedores nos dicen lo mismo, que llegará la semana que viene, pero no me lo creo hasta que no vea los paquetes en la farmacia, a su vez, el gran almacen al que piden los proveedores está intervenido o el pedido le han enviado a otra parte».
No obstante,  Alcaraz aclara que las mascarillas solamente son necesarias cuando se está en contacto directo con un posible contagiado o cuando la persona cree que está contagiada y debe proteger a los demás. 
Ve la efectividad cuando se vaya a la compra, si hay mucha  gente alrededor en el establecimiento, pero recuerda que la transmisión es por la superficie,  por lo que es más importante que haya conciencia a la hora de tocar pomos de puertas, barandillas o cajeros automáticos, por ejemplo. Su recomendación es que «mascarillas a los profesionales y posibles enfermos, las personas de riesgo en casa, y solo como medida extra para una situación concreta, en condiciones normales es un desperdicio». 
Quienes ha recogido los pocos geles que quedaban son personas como transportistas o profesionales técnicos que realizan trabajos en la calle y carecen de un espacio físico para lavarse las manos. 
Ante la posibilidad de que se hubiera organizado una polémica porque una farmacia hubiera vendido supuestamente mascarillas, lo que habría originado indignación entre el personal del Hospital General, Javier Alcaraz dice que solo ha escuchado comentarios pero le parece lógico el enfado: «Si alguien tiene mascarillas y la poca ética de venderlas de forma desorbitada, debe reservarlas para donde hace falta, que las autoridades tomen cartas en el asunto».
Asimismo concibe como una «locura y penoso» ver en Amazon que se vendan mascarillas , incluso con altos precios,  e insiste en que, «si hay una persona que enferme en casa, a lo mejor, se puede entender, pero que se lo pongan para salir a pasear el perro no tiene sentido».
En cuanto a la seguridad de los empleados de los establecimientos, desde los Colegios de Farmacéuticos se han enviado recomendaciones de seguridad incluidas en las normas oficiales, con cintas en el piso y vallas de separación, con el fin de  generar una distancia minima de metro o metro y medio, aparte de colocar carteles de que no se concentren más de dos o tres personas en interior, manteniendo una higiene permanente de teclados de ordenador, mostradores y datafonos de pago con tarjetas de crédito.