Una quincena de calles en obras y casi 50 antes de junio

D. A.
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La demora del plan de asfaltado de 2018, que se desarrollará en primavera en 44 vías, complica un calendario de reformas viarias que ya se ha intensificado con el inicio de proyectos como los de Padre Claret o Ezequiel González

Una quincena de calles en obras y casi 50 antes de junio - Foto: Rosa Blanco

Que en año electoral proliferen las obras como setas es un tópico que rara vez falla. Porque a los ayuntamientos les entren prisas de última hora, por casualidad, por causalidad o, simplemente, porque en un proyecto de gobierno de cuatro años puede tener su lógica que el último ejercicio concentre la mayor cosecha de reformas viarias, dado que estas no dejan de ser el fruto de una siembra política y administrativa previa. Sucede en todas partes pero, este mandato, de forma muy especial en Segovia por haberse retrasado el plan anual de asfaltado: suele abordarse en verano, aprovechando el buen tiempo y la reducción del tráfico, pero esta vez resulta que el de 2018 se va a terminar ejecutando la próxima primavera. Una complicación extra para un puzle de actuaciones viarias cuya explicación no se puede limitar al eterno debate sobre la existencia o no de interés partidista por acercar las obras a las urnas.
Por un lado, la nueva ley de contratos, que entró en vigor en marzo de 2018, ha ralentizado los procesos administrativos justo cuando se preparaba el plan de asfaltado más ambicioso del mandato, ya que alcanza las 44 calles y los 600.000 euros, el doble o más que en años anteriores, aparte de medio millón en renovación de redes de abastecimiento y saneamiento. Una dificultad sobrevenida en un momento en el que el Ayuntamiento no va sobrado de técnicos, circunstancia que la alcaldesa, Clara Luquero, atribuye a los límites que impuso el Gobierno de Rajoy con la tasa de reposición de plantilla. A estas obras se suman otras más profundas que se han tramitado en paralelo, como las de Padre Claret, Alamillo o un tramo de Ezequiel González, así como también obras improvisadas por avería como las de la plaza Calderón de la Barca, que lleva con una zanja abierta desde octubre por no tener disposición presupuestaria de una partida de 20.000 euros para cambiar una tubería. Y además el cuadro urbano se completa con proyectos en curso ajenos al Ayuntamiento, caso del desdoblamiento de la SG-20 y la reforma de la plaza de la Reina Victoria Eugenia, la del Alcázar.
Así vive la ciudad sitiada por obras y así seguirá prácticamente hasta el día del juicio electoral de las municipales (26 de mayo). En algunos casos más, ya que hay obras cuyo plazo de ejecución rebasa el mes de junio, caso de la calle Alamillo (cinco meses), o que ya van muy justas, como el tramo de Padre Claret entre Soldado Español y la plaza de la Artillería, que aún no ha empezado a renovarse porque se está trabajando en el tramo anterior, de la glorieta Dionisio Duque a Soldado Español.
Actualmente son una quincena de calles las que están de obras, la mayoría por renovación de tuberías, pero después vendrán otras, de forma más o menos escalonada, hasta sumar medio centenar de vías en apenas tres meses. Son clara mayoría las 44 del plan de asfaltado, que se espera iniciar a finales de marzo o principios de abril, y aunque cada una de esas actuaciones pueda requerir plazos cortos, incluso de pocos días, hará falta que la meteorología facilite un calendario tan intenso y apurado, difícil de coordinar en plena ‘temporada alta’ de tráfico. Febrero ha sido bueno para los proyectos en curso, con temperaturas tan atípicamente altas que llevaron a regar Padre Claret algunas jornadas a mediodía «para que no se arrebatara el hormigón», según destaca la concejala de Obras, Paloma Maroto. Pero está por verse cómo resultan marzo y abril.


OBRAS EN CURSO. Los proyectos de renovación de redes de abastecimiento o saneamiento se generalizaron nada más reabrirse al tráfico la calle San Juan al término de enero, tras siete meses de obras. Y en estos días ya hay operarios trabajando en tramos de arterías clave para la ciudad como Vía Roma, Padre Claret y Ezequiel González, a la vez que en otra docena de calles.
Zamarramala estrenó el calendario urbanístico de febrero con el inicio de la renovación de redes en la plaza y calle Centro, así como en las del Mediodía, Norte, Sur y Antonio Soblechero. A mediados de este mes se prevé que ya estén cambiadas las tuberías, pero aún faltará asfaltar en las semanas posteriores.
Con fecha 14 de febrero arrancaron las obras de una calle del barrio de San Lorenzo que aún tenía tierra como pavimento, San Cristóbal. En el tramo que queda entre las calles de la Castellana y los Hortelanos coexistían coches y peatones sin una delimitación clara y aún faltaban algunos servicios municipales básicos. El proyecto incluye la instalación de redes de abastecimiento, saneamiento y alumbrado, pero aun así el presupuesto no es excesivo, apenas 52.000 euros, si bien su plazo de ejecución alcanza los tres meses (hasta mediados de mayo).
A la semana siguiente, el 19 de febrero, entraron las obreros en la zona de la calle y travesía del Prado. Ahí ha tocado cortar el tráfico y cambiar el itinerario de los autobuses 3 y 4, y al igual que sucede con las demás vías ?que están siendo objeto de renovación de redes, aunque en este caso se haya previsto un plazo de ejecución de un mes, después tocará esperar al plan de asfaltado que se espera activar a finales de marzo o principios de abril.
Prácticamente a la vez empezó a levantarse la calle Alamillo para abordar una mejora que reclamaban desde hace años los vecinos de El Salvador. El tramo que va de la travesía del mismo nombre a Pedro de Fuentidueña se prevé que esté cinco meses cerrado al tráfico (hasta la segunda mitad de julio), tiempo en el que se renovarán tuberías, alumbrado, parte del cableado de telefonía y electricidad... Su presupuesto, 145.000 euros.
La renovación del firme de Padre Claret arrancó pocos días después, el 25 de febrero, en el tramo entre Soldado Español y la glorieta Dionisio Duque. Tiene un coste de 91.816 euros y un plazo de siete semanas en las que el asfalto sustituirá al adoquín, que sólo se conservará en el tramo siguiente. Se limitará por tanto a la parte inferior, la que afecta a las vistas del Acueducto, cuya renovación se abordará en una segunda fase que aún no tiene consignación presupuestaria (requiere casi 180.00 euros) y ya no se hará este mandato, ya que se financiará con remanentes de tesorería de 2018.
Ya durante la semana pasada se trabajaba también en la renovación del alumbrado público del polígono El Cerro, con la sustitución de 36 viejos apoyos de farolas (báculos) que presentaban tal estado de deterioro que incluso podían generar algún problema de seguridad. La mayoría se encontraba en las calles Atalaya, Peñalara, Somosierra, Siete Picos y Guadarrama.
La renovación de la red de abastecimiento de Vía Roma también sigue avanzando y desde el jueves 28 de febrero sólo se ha podido circular en el sentido hacia la carretera de Trescasas. Allí quedan semanas por delante hasta ver desaparecer las máquinas por completo, ya que después también tocará esperar al plan de asfaltado.
Muy cerca, en la calle del Terminillo, empezaba el pasado lunes la renovación de su red de abastecimiento con 70.059 euros y un plazo de mes y medio, de nuevo sin contar asfaltado. Y desde el martes están los obreros en el tramo de Ezequiel González que va de la glorieta Sancti Spiritu a la rotonda de la Policía Nacional, donde, aparte de cambiar tuberías, se van a reparar hundimientos. Tienen un plazo de un mes, así como 91.816 euros de presupuesto.
El Ayuntamiento también espera que arranquen de inmediato las obras en Pascual Marín, una de las calles de La Albuera donde se prevé renovar redes, igual que en Concilio de Trento, Ángel del Alcázar, Tejedores, Enrique IV, Encuadernadores o la ya citada calle del Prado. Y dentro del plan de asfaltado también está pendiente la renovación completa o parcial del firme de otra treintena de calles repartidas por San Lorenzo, San Millán, Carretera Villacastín-Cristo del Mercado, Nueva Segovia, San José, los polígonos del Cerro y Hontoria, Torredondo y Revenga.
En Nueva Segovia, por cierto, la plaza Calderón de la Barca lleva más de cuatro meses pendiente de un cambio de tubería. No estaba entre las obras que se habían previsto con cargo a los presupuestos de 2018 o los remanentes de 2017, pero se registró una avería que obligaba a los operarios municipales a abrir una zanja y reparar. Así lo hicieron, pero la avería se reprodujo en tramos posteriores hasta en tres ocasiones, hasta que el Ayuntamiento decidió no seguir remendando y aguardar a financiar una reposición completa que aún no tiene consignación presupuestaria. Necesita unos 20.000 euros, y el problema es que la demora en la aprobación de las cuentas de 2019 está alargando la espera con la zanja abierta, según Maroto, para que la presión de la tierra sobre la vieja tubería no cause más averías. Y contando con que las cuentas de este año entrarán en vigor en abril como muy pronto (tras su aprobación inicial en pleno este lunes 11), será a partir de entonces cuando se pueda proceder a la reposición y se cierre la zanja de una vez. 


LENTA TRAMITACIÓN. Maroto espera «que el tiempo acompañe» para ganar opciones de terminar la gran cantidad de reformas viarias que tiene por delante. «Pero en parte ya me doy por satisfecha por haber tenido un mes de febrero en el que se ha avanzado muy bien con las obras de agua y lo importante es que lo que queda se haga bien», subraya. «Si alguna calle no se acaba antes de junio no pasa nada, que no se trata de ir deprisa y corriendo porque haya elecciones». 
Sobre esa lenta tramitación que ha llevado a concentrar en la recta final del mandato casi todos los proyectos que se aprobó financiar con cargo a remanentes de 2017, la concejala recuerda la complicación que ha supuesto la nueva ley de contratos. «Está claro que me habría gustado empezar las obras antes, pero se juntó el proceso administrativo de poner a disposición el dinero de los remanentes con el cambio del proceso de adjudicación de las obras», explica. Así, tras la liquidación presupuestaria y disposición de remanentes tocaba preparar los expedientes de declaración de las obras como financieramente sostenibles, paso obligado para financiarlas por esa vía, y después encarar un proceso de licitación de obras, adjudicación y formalización que pocas veces baja de cuatro o cinco meses. «La nueva ley de contratos la teníamos muy estudiada, pero el cambio ha supuesto mucho trabajo, muchas reuniones con Contratación e Intervención hasta que se ha hecho todo siguiendo la última normativa, devoluciones de documentación por cosas que no estaban en condiciones… Todo eso ha provocado que se nos echara el tiempo encima, sí, pero al menos logramos acabar la tramitación antes de 2019», condición que también fijaba el Gobierno para poder ejecutar obras este año con cargo a remanentes de 2017.
Cierto es, por otro lado, que los trabajos que quedan en buena parte de las más de 40 calles que se van a ver afectadas por obras de aquí al final del mandato se van a limitar al asfaltado, que «es lo que menos tiempo suele llevar». Aunque al final será la meteorología la que dicte si las obras en año electoral penalizan o bendicen a quien las promueve.