TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Golpe de realidad

El Mirandés se quedó sin final. Una vez más, como aquella en la que el Athletic le hizo lo mismo que diseñó la Real Sociedad en Anduva: aceptar un duelo de igual a igual y no uno de 'chulito-de-piscinas' de Primera División contra un 'pobre-desgraciado' de Segunda. Me explico: Imanol es uno de esos entrenadores que primero estudian y luego ejecutan. Y la Real hizo un ejercicio filosófico previo al partido, aquello de los axiomas («Si A entonces B, si B entonces C, luego si A entonces C»… ¿Se sigue estudiando?) en los que basó su planteamiento: si el Celta, el Sevilla y el Villarreal cayeron porque quisieron mostrar el músculo de los guapos, el fondo de armario de los guapos, la capacidad de reacción de los guapos, y entiéndase por «guapos» los de «superior categoría», bajemos a Segunda por un día, dijo Alguacil a los suyos, y seamos el equipo más arisco que podamos. Su Real, bloque exquisito de pie preciso y ofensiva en tromba, fue el típico equipo hosco de la zona media-baja de la categoría de plata que necesita un puñetero punto, tres si suena la flauta, para conseguir su objetivo… sólo que la partitura, áspera y de apariencia impenetrable, la estaban interpretando algunos de los mejores y más prometedores 'músicos' del país.

En Anduva reinó más la impotencia que la emoción, más la resignación que la esperanza. «Que nos quiten lo bailado» es un cantinela que suena en caliente pero sólo satisface en frío. Tal vez hoy, mañana, encajarán de nuevo las piezas del bonito puzzle diseñado con mimo en Miranda de Ebro. La voz de los modestos sólo se escucha cuando se hacen hueco a cañonazos, como algunos de los que han pegado los 'jabatos' en otra Copa bellísima: ellos solos han justificado la existencia (ojalá perpetuación) del partido único. A ver si también hay 'bemoles' para ponerlo en semifinales…