Desalojados más de 80 jóvenes de fiesta en un piso

D. A.
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Desalojos hasta de más de 80 jóvenes por fiestas en pisos

La Policía Local, que ha llegado a desalojar a más de 80 jóvenes de una vivienda, actúa «casi todas las semanas» por ruido u otras molestias. La asociación del casco antiguo ha atendido más de media docena de quejas en apenas un mes

Segovia ya puede presumir de ciudad universitaria, pero con todas las consecuencias. Que los estudiantes salgan de fiesta aparte de hincar los codos no es nuevo, ni siquiera de esta generación, evidentemente. Tampoco lo es que de vez en cuando las monten en los pisos pero, igual que su espíritu universitario crece, también lo hace el alcance de sus sonadas celebraciones.
Un espíritu universitario creciente con todas las consecuencias. Con su cara A por lo que aporta a la economía local: consumo, empleo y vidilla; y con su cara B, por lo que ‘aporta’ a sus vecinos: ‘happy hours’ domésticas que se concentran sobre todo desde la medianoche del jueves al viernes hasta las dos o las tres de la madrugada. 
Ocurre desde mucho antes de que se popularizara la palabra botellón. No hay ciudad universitaria que se libre de juergas que se vayan de las manos de vez en cuando y Segovia ya no es una excepción. Aún está lejos del histórico fiestón que vivió Salamanca una noche de jueves de 2008, cuando la Policía charra tuvo que desalojar a medio millar de estudiantes de un pequeño edificio de su emblemática Rúa Mayor y no sólo por el ruido que estaban armando, sino por riesgo de derrumbe. Con el piso localizado como epicentro de la fiesta completamente desbordado hacia las escaleras del viejo y sufrido inmueble; por otras plantas y en la misma calle, donde había fila para entrar. El efecto llamada por teléfono móvil fue clave, aunque por entonces todavía no se hubiera inventado el whatsapp... Y la ciudad de IEUniversity, además de la UVa, aprende rápido. «Por aquí sí que hemos llegado a desalojar a más de 80 personas de un piso», reconoce el jefe de la Policía Local de Segovia, Julio Rodríguez Fuentetaja.«Y también a 50, 60...».Las fiestas más multitudinarias de los últimos meses, o las que más quejas han provocado, han tenido lugar por la plaza del Corpus, el entorno de la Plaza Mayor, San Nicolás... «Muchas son por el casco antiguo», territorio IE, tal y como se le suele denominar en el argot inmobiliario local cuando se trata de hablar de mercado de alquiler, ya que estos alumnos son amplia mayoría allí y suelen disponer de pisos muy amplios. «Pero también hay quejas e intervenciones fuera del casco histórico», matiza el jefe de la Policía Local, porque también las hay por la plaza de la Universidad, la avenida de la Constitución o Santa Eulalia. «Tenemos llamadas por ruido todas las semanas o casi, a lo mejor tres o cuatro, e incluso hemos llegado a siete en un solo jueves», añade Rodríguez Fuentetaja, que sin embargo no sitúa el «repunte» en los últimos meses, sino en los años de crisis. «El aumento lo notamos sobre todo a partir de 2012 o 2013, que fue cuando pasamos de no tener casi quejas a tenerlas casi todas las semanas», mientras que «ahora la situación está más o menos estabilizada», pero sin que dejen de intervenir los agentes y, de vez en cuando, con desalojos incluidos. «Sí que tenemos algunos pisos que hemos tenido que desalojar por el número de personas que había dentro, no sólo por ruido, sino por el riesgo que podía conllevar la presión, el peso de la cantidad de gente que se acumulaba», explica.
quejas, pero no denuncias. Los agentes suelen actuar «normalmente a requerimiento de los perjudicados».«Desalojamos cuando el problema no es sólo de ruido, sino por seguridad si hay mucha gente, levantamos acta y a veces hacemos mediciones de ruido de manera preventiva, pero para denunciar necesitamos que los vecinos presenten denuncia y normalmente la mayoría no llega a eso. Quiere que llamemos la atención a los responsables y corrijamos la situación, y eso es lo que solemos hacer», argumenta.
Coincide en tal apreciación con el presidente de la Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado, Pedro Montarelo, colectivo que este año, en apenas un mes, ha atendido más de media docena de quejas. «Unos porque viven al lado y padecen las fiestas y otros porque tienen alquilada su vivienda y están preocupados debido a las quejas que les llegan por los problemas que provocan sus inquilinos», advierte Montarelo. «Sé que algunos de estos afectados se han dirigido a IE y que IE les ha instado a denunciar cuando surge el problema, ya que la universidad como tal no puede intervenir para evitarlo», aclara, pero los vecinos no suelen llegar a tanto. 
«Generalmente nosotros lo que hacemos es ofrecernos a ayudar a los afectados por si quieren llevar sus quejas a las autoridades, pero no hemos llegado a formular ninguna como asociación, y muchas veces la gente no quiere comprometerse más», explica el presidente de la asociación vecinal. «Pero vamos, que las quejas existen.No sé con qué extensión ni cuántos casos, pero existen», incide. Aunque no por ello crea que haya que generalizar:«Igual que yo mismo he oído ruido de fiestas en pisos y me ha extrañado que los vecinos no protestaran, también conozco casos de alumnos que no dan ningún problema porque esto no es algo absolutamente generalizado. Son casos puntuales, aunque a la vez no sean pocos», concluye.