Días de pan y perro

A.M.
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Crónica del primer día en Segovia tras la declaración del Estado de Alarma

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Días de pan y perro

Un recorrido por el centro de la ciudad un día soleado, cambiante, barrutando hasta nieve, en las próximas horas, puede ser placentero, hasta poético -no sé por qué la situación puede hasta evocar aquella la letra de la canción de Víctor Jara: "Te recuerdo Amanda/la calle mojada/corriendo a la fábrica/donde trabajaba Manuel...", quizá por la melancolía que produce la situación, sobre todo porque si las nubes están cubriendo rápido el cielo, las vías urbanas aún no han recibido una gota.

Además, teniendo la posibilidad de fotografiar los entornos monumentales, como si fueran postales de kiosco de prensa, por cierto, al pie del cañón, para ofrecer la información puntual que elaboran las redacciones de los medios, muchos de cuyos miembros permanecen a pie de calle, porque la imagen y el reportaje gráfico y televisivo también es imprescindible en el relato periodístico.

Pasado el mediodía, tras la Declaración del Estado de Alarma por parte del Gobierno de la Nación y la declaración de la Comunidad como ‘zona de transmisión comunitaria’ del nuevo coronavirus Covid-19, la imagen que ofrece la ciudad es de peatones cumpliendo estrictamente con lo permitido, saldo algún despistado -y muy pocos-, manteniendo una actitud como si no ocurriera nada, desde un grupo de jóvenes consumiendo una refresco en grupo, a algún turista despistado.

Días de pan y perroDías de pan y perro

Incluso efectivos policiales han despejado la avenida del Acueducto, pero no una gran aglomeración, y han tenido que recordar a las vendedoras ambulantes de la Plaza Mayor, a los pies de la catedral, que no podían montar sus chiringuitos de toquillas de ganchillo, porque ya estaban a ello, a primera hora.

Son días de pan y perro, de salir lo justo para comprar los alimentos precisos y pasear a los animales de compañía, también de farmacias, siempre con miradas cruzadas de reojo y marcando la distancia precisa. Es una situación de entre respeto y miedo, aunque quizá haya aún quien necesite concienciarse de lo que ocurre y mostrar más responsabilidad y sentido común porque las medidas son imprescindibles para poder acabar con esta pandemia.