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La crisis global de suministros se agrava en Segovia

David Aso
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La patronal FES advierte que afecta «prácticamente a todos los sectores» de la industria y que los precios subirán si el problema persiste, mientras en la capital ya hay desabastecimiento en casi todas las obras públicas

Las obras de la avenida de la Constitución están pendientes de que les lleguen las nuevas luminarias.

La escasez de materias primas esenciales y su escalada de precios están poniendo en jaque a la industria y la construcción de Segovia. Acero, madera, vidrio, plástico o cartón, entre otros productos, no están llegando en la cantidad necesaria o tardan más de lo habitual en llegar, y cuando lo hacen, es a costa de digerir precios inflados en origen que se han disparado aún más por el coste del transporte, afectado a su vez por la subida del petróleo. Un problema global que empezó hace meses y que en Segovia ya afecta «prácticamente a todos los sectores», aunque para el ciudadano se evidencia sobre todo a pie de calle por la situación de obras que están ya en curso, como las de la avenida de la Constitución, la calle Guadarrama o el centro cívico de Nueva Segovia. También por otras que ya deberían haber empezado y están en el aire, caso de la reurbanización de Padre Claret, que aún está por verse si se retrasan otro mes, en el mejor de los casos, o hasta incluso el año que viene, por desabastecimiento de adoquines.

La pandemia, para variar, tiene mucho que ver en esta nueva crisis de suministros. Con el confinamiento de los primeros meses empezó el desequilibrio del mercado. Los altos hornos y las minas no trabajaron al nivel habitual, industria y construcción buscaron recuperar tiempo tras reactivarse desde mediados del año pasado y la oferta de materias primas ya no está dando de sí, con una demanda inflamada por el crecimiento de la economía asiática, sobre todo de China, que acopia gran parte de lo que venía exportando. Así era sobre todo al principio, pero ahora ya se teme que el agravamiento de esta nueva crisis de materias primas sea más bien consecuencia, un daño colateral global, de la «tremenda guerra comercial» que están librando Estados Unidos y China, tal y como advierte el presidente de la Federación Empresarial Segoviana (FES), Andrés Ortega.

«Es un tema del que llevo hablando desde principios de año. Entonces ya veníamos arrastrando problemas de falta de materias primas, lo que pasa es que en un principio eran más significativos en productos derivados del petróleo y ahora ya se ha convertido en algo general», explica. «Hay falta de cartón, de madera, de absolutamente todo, una problemática que ya están sufriendo prácticamente todos los sectores y una de las mayores preocupaciones a las que nos estamos enfrentando». 

Ambientair está sufriendo problemas de suministro de alcohol y otros compuestos para las mezclas de perfumes.Ambientair está sufriendo problemas de suministro de alcohol y otros compuestos para las mezclas de perfumes.Ortega precisa que la crisis está siendo doble, por falta de la materia prima en sí pero también por falta de fletes marítimos para transporte. «No hay fletes y los que hay están a precios altísimos. Un contenedor del puerto de Shanghai al puerto de Valencia venía costando de 1.200 a 1.500 euros, y ahora mismo está en 12.000», cita como ejemplo. 

Dadas las circunstancias, el presidente de FES advierte que en Segovia ya hay fábricas que han tenido que buscar alternativas a sus materias primas habituales. «Hay un problema muy serio con algo tan sencillo como el cartón y hoy una de las mayores preocupaciones de las empresas de Segovia es ver cada mañana cómo están de materias primas, cómo llegan o cómo perseguirlas».

«La gente pregunta, comenta, pide ayuda, y bueno, ya digo que es un tema que al principio algunos sectores pensaban que no les iba a afectar, pero ahora ya estamos prácticamente todos», incide. Bien puede dar fe de ello por su propia empresa, Ambientair: «Nos hemos encontrado con que faltan en el mercado materiales que utilizamos para elaborar perfumes y hemos tenido que buscar alternativas para hacer mezclas sin que se vea afectada la calidad», señala. «El precio del alcohol, por ejemplo, se ha disparado. Ahora hay pero a precio muy alto, que es la segunda consecuencia que nos estamos encontrando, la de unos incrementos de precios por material que si no llega hace insostenible la continuidad de algunos proyectos». 

El mismo problema de los fletes marítimos que cita Ortega lo está acusando Ambientair, entre otras empresas. En su caso, por artículos que importaba de Indonesia «que no están saliendo porque no hay contenedores o los costes no te permiten traerlos».

SUBIDAS DE PRECIOS. «Al final es que la guerra comercial entre EEUU y China está siendo tremenda, brutal, y estas son las consecuencias que estamos viviendo todos, ellos y nosotros», lamenta; y lo peor es que no se ve una solución a corto o medio plazo. «A principios de año pensamos que podía empezar a arreglarse en verano, pero nada. Esto se está alargando, hay estimaciones de que no se pueda empezar a normalizar hasta el segundo semestre del año que viene», y si tales vaticinios se cumplen, si la industria termina asumiendo las subidas de costes ya no como algo muy transitorio que se pueda paliar con stock, ralentizaciones puntuales o pausas controladas de producción, «necesariamente tendrá que haber una subida de precios», avisa. «Es bueno que el consumidor vaya tomando conciencia de la problemática que hay porque esto al final va a repercutirnos a todos inevitablemente».

Suministros Transcose también lo sufre. Pedro Benito Martín, su administrador, lamenta las consecuencias de un serio problema que «está mermando la competitividad de muchas empresas». «A nivel general, los informes que nos trasladan desde el sector es que en plena recuperación de la pandemia, la industria española de proveedores de automoción se enfrenta a la crisis derivada de la falta de materias primas y el desabastecimiento de algunos productos claves para la fabricación de componentes y sistemas de los vehículos, y el sustancial incremento del precio de las materias primas como metales férreos y no férreos, materiales poliméricos o productos químicos, entre otras muchas», expone. «En el caso del acero, su precio se ha multiplicado hasta por cinco en 2021», y «la subida del petróleo también ha supuesto un encarecimiento de todos los materiales plásticos, así como de los costes energéticos y logísticos», recuerda.

Benito también apunta como causas, «por un lado, la recuperación paulatina de los mercados tras los ceses de actividad motivados por la covid-19; y por otro, una mayor tendencia por parte de las empresas industriales al sobreestocaje, para evitar roturas de stock y poder atender debidamente a los clientes, evitando penalizaciones».

Asimismo, Benito destaca el problema de los fletes marítimos con otro ejemplo distinto al que apuntaba Ortega, pero en la misma línea. «Por un contenedor de 20 pies se pagaba en torno a los 1.000 euros antes de la pandemia y ahora el coste normal se sitúa alrededor de los 5.000 euros, siendo cada día subastados y pagados, algunos de ellos al mejor postor».

«La conclusión es que con este panorama, dentro de este sector, si antes el objetivo de los departamentos de compras y aprovisionamiento en las fábricas era conseguir un precio mejor para reducir el coste, ahora la prioridad es encontrar producto», concluye.

CONSTRUCCIÓN. Desde el hierro o la ferralla, fundamental en la estructura de los edificios, hasta los perfiles de chapa en los tabiques de pladur o el PVC de los desagües. La construcción también acusa el desabastecimiento y la consecuente escalada de precios. «No hay obra que tenga el Ayuntamiento de Segovia en estos momentos que no esté sufriendo algún retraso», afirma el concejal de Obras, Miguel Merino. «La primera vez que empezamos a tener problemas fue ya en la plaza de la Morería con el forramiento de los parterres», un forro blanco de hormigón prefabricado que «llegó con cuentagotas y causó muchísimo retraso». El proyecto se adjudicó en noviembre del año pasado y los trabajos sobre el terreno no empezaron hasta bien entrado enero. El plazo de ejecución era de cuatro meses y «afortunadamente se pudo cumplir», con inauguración a finales de mayo, «porque se decidió reestructurar el plan de obras para no tenerlas paradas o pendientes de ese forramiento».

«También tuvimos problemas con los hormigones para las pistas del Tejerín», que empezaron en marzo con cuatro meses de plazo y se inauguraron a mitad de julio. «Los estamos teniendo con las luminarias de la avenida de la Constitución», cuyo proyecto debería terminar este mes y aún tardará. Parecido está sucediendo con el proyecto de renovación de la parte inicial de la calle Guadarrama, que finalmente se decidió reabrir al tráfico este jueves pero de forma provisional, con un tramo en precario, aún sin asfaltar a la espera de un suministro que no se espera recibir antes de «tres o cuatro semanas», cuando «lo normal era tenerlo en un plazo de tres a cinco días hábiles». Esta obra debía terminar a principios de septiembre, pero obviamente no será así.

Respecto a Padre Claret y la falta de adoquines, «el molde específico tardaba una semana cuando se redactó el proyecto, ahora iba a haber una demora de tres meses y al final piden seis», destaca. Como alternativa, la empresa ha planteado un modificado del contrato para cambiar las dimensiones del adoquín de hormigón prefabricado que se había previsto y adaptarse así a las opciones que le da un proveedor alternativo que ha encontrado. Sería un adoquín con menos grosor pero que, en principio, por consulta previa de la Concejalía de Obras, «ha sido acreditado por el ingeniero redactor del proyecto», prosigue Merino. «Ahora Intervención, Contratación y Secretaría General dirimirán si es posible o no ese modificado del contrato». En caso de serlo, en el escenario más optimista, la demora sería de «un mes, aproximadamente», pero si se va al aplazamiento tocaría pensar ya en 2022, y «en situaciones así hay todo tipo de escenarios con los contratos, hasta el de rescisiones», desliza, aunque aclara que «la empresa adjudicataria tampoco es responsable del problema». Pero la financiación del proyecto está en el aire, ya que se planificó con cargo a remanentes de otros años y el Gobierno, en principio, autorizó esa fórmula a los ayuntamientos con compromiso de ejecución en 2021, si bien se espera que en próximos meses termine flexibilizando las condiciones.

Respecto a las obras de Constitución, empezaron el 10 de mayo con un plazo de cuatro meses, pero las luminarias ya no se espera que lleguen al menos hasta finales de septiembre, con lo que eso supone de remates pendientes incluso en los contornos de las farolas viejas, para que aguanten mientras tanto con parcheados de hormigón.

No son tan flagrantes y notorias las dificultades con las obras del centro cívico de Nueva Segovia, pero las está teniendo por falta de suministro «con el tema de los paneles de las fachadas o de la propia cubierta, que es de acero. Por otro lado, en cuanto a obras de renovación de tuberías, «ha habido algún problema de suministro de fontanería, aunque de momento ha sido mínimo».

El presidente de la Asociación Provincial de Industrias de la Construcción (APIC), Javier Carretero, por su parte, apunta que los problemas de suministro «no están afectando por ahora a las obras pequeñas, que en Segovia son mayoría, pero sí a las grandes, como se está viendo». «De momento lo que sí sufrimos todos es la subida de precios, que está siendo impresionante, y es un problemón porque si tú has presupuestado una obra hace cinco o seis meses y debes empezar ahora, el precio de entonces ya no vale. Si es una obra privada igual no la empiezas, pero si es pública, has dado un aval y debes cumplir, eso es más complicado».

PROBLEMAS NUEVOS Y VIEJOS. Fernando Correa, del Grupo Meta, coincide con Carretero en su diagnóstico de la falta de suministros y unas subidas de precios que «en algunos casos son del 100%». «Falta acero, falta aluminio y falta incluso vidrio», continúa. «Hay suministros que estábamos acostumbrados a tener con entrega inmediata y ahora toca esperar turno», y Correa advierte que «hay escasez» hasta de «andamios, pequeña herramienta, dumper, máquina de excavar…». Ahí ya se están sumando otras dificultades cuyo origen va más allá de la falta de materia prima, por un aumento de la actividad derivado de pequeñas reformas e inversiones en obra pública que también cuesta atender por un problema ya clásico, la falta de personal cualificado, sobre todo desde la crisis de 2008: «Muchos tuvieron que buscarse hueco en otros sectores y ahora que lo tienen ya no vuelven, y no se estimula a los jóvenes para que se formen».

Volviendo a la crisis de materias primas, «para saber cuánto durará habría que coger la bola de cristal», opina Correa. «Estamos tan manipulados, acostumbrados a ir donde nos lleve la corriente, que no sabemos qué va a pasar. Viviremos el presente y lo iremos viendo», concluye.