DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


El verdadero despotismo

La agenda política nacional nos ha dejado esta semana otra muestra de oprobio hacia la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país. A saber. Mientras en la Cámara Baja asistíamos este lunes al acto solemne de apertura de la XIV legislatura de la democracia, bajo la presidencia de los Reyes, los que sustentan de un modo u otro al Gobierno propinaban, por boca del diputado de ERC Gabriel Rufián, un nuevo ataque a la Corona y al sistema de monarquía parlamentaria que rige este país. Y que lo haga momentos antes de proceder Felipe VI a la lectura de su discurso de apelación al diálogo entre todos es una expresión más de la bajeza moral que caracteriza a quienes, amparándose en una reivindicación separatista, anteponen su posición ideológica a la más mínima ética que, como miembros del Congreso, deberían guardar.

Cierto es que no hay nada nuevo bajo el sol, tratándose de partidos que se arrogan sin rubor y erróneamente la representatividad global de Cataluña, Galicia y País Vasco, negando la figura del Rey a la mínima oportunidad que hay. Incluso creo que esa es su única estrategia en la que, lamentablemente, caen los medios de comunicación y quien suscribe, por el simple hecho de darle pábulo a las balandronadas de los que, de manera egoísta, atacan el sistema a la vez que se benefician de él. Pero no lo es menos el hartazgo de la mayoría de los ciudadanos de un país que, décadas después, sigue poniendo las dos mejillas. Porque no es de recibo ningunear y burlarse de lo que, legítimamente, existe y, en cambio, romperse las vestiduras por lo que no existe (república catalana, por ejemplo).

Cuando Rufián y los que el lunes le acompañaban en una declaración injusta no atacan sólo al Rey, sino al conjunto de los españoles que se ven reflejados en una Corona que, lejos de cualquier atisbo de confrontación, aporta ejemplaridad y cohesión estoicamente. Sólo hace falta documentarse un poco ante el despotismo ilustrado de Rufián y los suyos.