Titirimundi de contrastes

D. A.
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La próxima edición, del 14 al 19 de mayo, llega cargada de propuestas para los niños, pero con una oferta para adultos que incluye temas crudos sin renunciar al humor. Tres espectáculos coinciden en tratar la crisis de los refugiados y la inmigración

Una compañía finlandesa, Livsmedlet Theatre, es una de las que aborda el tema de los refugiados en su obra. El cuerpo se convierte en paisaje de figuras en miniatura sobre el cual narrar el viaje al exilio mientras se filma en directo con mini cámar

Vivir una experiencia teatral de hora y media limitada a cinco espectadores es algo prácticamente imposible si no ocurre en el marco de una caja de sorpresas a reventar como Titirimundi. Será en un espacio histórico de la ciudad que sin embargo debuta para la escena en esta edición, en un rincón de la Casa de Moneda, donde Xavier Bobés ofrecerá «un juego de cartas lleno de complicidad y evocaciones». Quince pases en cinco días que sólo darán para llegar a un máximo de 75 personas, menos de las que caben en un autobús urbano. Sucederá parecido con la pequeña caravana que instale la compañía francesa Gran Hotel en la plaza Doctor Laguna, convertida en una tienda de bolsillo de electrodomésticos de los años 60 sólo apta para 19 personas por pase; o la pequeña carpa del clásico Circo de las Pulgas, que con este año ya sumará 19 seguidos en Titirimundi.
Son propuestas que aportan el valor de lo exclusivo. De la esencia en frascos pequeños, sin que el festival deje de lado, por supuesto, espectáculos con aforos mucho más amplios en interiores, caso del Teatro JuanBravo, y en emblemáticos exteriores como la plaza de SanMartín o la Plaza Mayor.Y en total una treintena de espacios distintos entre plazas, patios, iglesias... Porque Titirimundi vuelve a tocar todos los palos, los pequeños y los grandes, aparte de alguna varita para armar una nueva edición de contrastes. Sin olvidar la cachiporra ni renunciar a la vanguardia, cuidando a los niños y empeñado a la vez en demostrar que, en el mundo de las marionetas, la edad recomendada del público la marca la obra, no el género teatral, aunque este coincida que utiliza un lenguaje accesible y atractivo para los peques si la obra es sencilla.
El carrusel de Andrea se encenderá el 27 de abril para anunciar la llegada del festival poco más de dos semanas después, del 14 al 19 de mayo, aunque para entonces, desde el día 3, habrá empezado a girar por los pueblos. Llegará a 44 en tres fines de semana, haciendo de esta su edición más provincial, sin dejar de ser especialmente internacional por la procedencia de las compañías: 13 de España y 22 de fuera, con seis de Francia, dos de la República Checa, una de México... Hasta sumar una quincena de nacionalidades. 
En total se han previsto 316 pases en Segovia ciudad, sin contar pueblos y otras localidades de Castilla y León, Madrid yNavarra. Es fácil coger el programa e idear rutas por el casco de función en función con los niños hasta agotarlos de ilusión; o también sin ellos. Lo difícil, en todo caso, es lograr entradas, dado que empezaron a venderse el miércoles poco después de las 10.00 y ese mismo día se superaron las 4.500 vendidas, casi la mitad de las poco más de 10.200 disponibles. Contando los espectáculos de calle, gratuitos, se espera llegar a 50.000 espectadores si el tiempo acompaña. 
Sobre la oferta para adultos, son muchos los espectáculos para mayores de esta edición que tratarán «la cruda realidad», tal y como anticipó en la presentación del martes la directora del festival, Marián Palma, que encara el año II tras el fallecimiento del creador Julio Michel. Hasta tres montajes abordan la crisis de los refugiados y la inmigración, mientras otro cuenta una historia de quien lo tuvo todo y se lo llevó el banco, y otro incide en el tema de la sostenibilidad. Cruda realidad que no olvida el humor, ya sea más o menos oscuro: «Al final tenemos que reírnos de nosotros mismos día tras día», recordaba Palma. «Eso nos lo decía Julio (Michel) continuamente; y si no, reíos de los demás».