El poder de la fuerza... de voluntad

Sergio Arribas
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Traslado de pacientes, tareas de desinfección, reparto de alimentos y medicinas a los mayores, entrega de mascarillas… Los voluntarios de Protección Civil del Real Sitio no tienen respiro

El poder de la fuerza... de voluntad

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Así trabaja la agrupación de Protección Civil del Real Sitio

El virus, que acabó con todas las rutinas, ha traído una costumbre al Real Sitio. A las ocho de la tarde, cuando los balcones se llenan de aplausos, los vehículos de Protección Civil y de la Guardia Civil recorren el pueblo con las luces encendidas en señal de agradecimiento a sus vecinos. «Me impone mucho. Te pone los pelos de punta», afirma el jefe de Protección Civil del Real Sitio, Javier Velasco, curtido en mil batallas, aunque ésta, contra el Covid-19, «es horrible». «A mis nietos les veo por la ventana, echo mucho de menos sus besos y abrazos», confiesa.

Técnico de emergencias sanitarias, está al frente de 38 efectivos, aunque son una docena los que están movilizados a diario para atender a la población de La Granja y Valsaín porque «no queremos machacar a la gente ni que corran riesgos innecesarios».  «Estamos echando 24 horas. Si una cosa aprendes en esto, es que debes dormir y comer solo cuando puedas», sostiene Javier, que huye de la palabra miedo. «El miedo que hay que tener es al propio miedo. No podemos pensar en eso, sino en nuestros mayores, que son los que más riesgos tienen. Ojalá [el Covid-19] fuese un enemigo visible para darle una paliza, pero es invisible, y solo podemos defendernos con lo que tenemos, que es la fuerza de voluntad, esperemos no caer», asegura.

Desde que se declaró el estado de alarma la agrupación no ha tenido un segundo de respiro. Al disponer de una ambulancia —además de tres vehículos de intervención rápida—han asumido tareas de traslados de pacientes con síntomas de infección del coranovirus desde el centro de salud o los domicilios hasta el Hospital General de Segovia.  Javier calcula que han sido «8 ó 10 personas, todas mayores de 45 años». Lo hacen cuando las ambulancias de Segovia, por la frenética actividad de la crisis sanitaria, no pueden subir al Real Sitio.
Otra de las tareas ha sido ayudar a las personas mayores recluidas en sus domicilios. Les hacen la ‘lista’ de la compra o necesidades de medicamentos y los voluntarios de Protección Civil se los llevan a los domicilios. «Ahora hay mucha gente mayor sola. No quiere decir que lo estén siempre; es que sus hijos y familiares no les pueden visitar, están también confinados, a veces porque tienen síntomas de ser positivos. Y nosotros preferimos que la gente no salga de casa. Nosotros vamos a sus domicilios. No hacer falta que más gente se arriesgue al contagio».

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Entre traslados y repartos, los voluntarios, junto con personal del Ayuntamiento del Real Sitio, acometen la desinfección de las calles, con agua pulverizada y cloro. Las brigadas de limpieza anti-virus han estado en el centro de salud, residencia de mayores, estancos, supermercados, tiendas que siguen abiertas al público y numerosas zonas comunes de edificios.
Cuando acuden al centro de salud para trasladar a «algún positivo», toca desinfectar la ambulancia con diversos productos y «unas cápsulitas que emiten humo anti-bacteriano». «Cuando nos llaman de urgencia a recoger un paciente, todo se ralentiza mucho. Hay que ponerse el traje de protección, desplazarse al domicilio, recoger al paciente, llevarle al Hospital y, al regreso, desinfectar la ambulancia y a tí mismo. Cumplimos el protocolo de forma estricta».

Mascarillas. Las mascarillas es el recurso más escaso. «Nos han donado entidades. Pero el que más necesita mascarillas es el centro de salud y se las hemos dado a ellos. Con las que tenemos nuestras, nos vamos apañando», apunta Javier. En este punto, recuerda que la agrupación colabora con la iniciativa de Aspace, Neurofuturo y la empresa Mundo Laboral para la fabricación de mascarillas. Los voluntarios de Protección Civil se encargan de entregar a domicilio el material para que vecinas del Real Sitio — 45 mujeres— contribuyan a fabricar estas mascarillas. También se encargan después de recogerlas y entregarlas a los promotores de la iniciativa; o, en su caso, de llevarlas, como ha ocurrido, a las residencias geriátricas San Fernando y Madrid, ambas en el Real Sitio. Entre sus tareas, también está la recogida de acetatos y gomas para elaborar pantallas de mascarillas fabricadas en impresoras 3D.

«Es una situación muy complicada para el pueblo, tan complicada como el incendio que asoló la sierra el verano pasado, aunque en este caso se está llevando muchas vidas por delante. La gente se tiene que quedar en casa», dice Javier. Su último mensaje es el de trasladar el número de teléfono de la agrupación (921 471033). «Quien necesite ayuda —subraya Javier— que nos llame. Es un teléfono disponible 24 horas, porque cuando no hay nadie en la base, la llamada se desvía a mi teléfono particular o al de María, la coordinadora».

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