"El cochinillo hay que dejarlo para ocasiones excepcionales"

Nacho Sáez
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El endocrinólogo José Carlos Castro Ramos participa este próximo viernes en unos encuentros sobre salud y nutrición organizados por la Fundación Caja Rural.

El doctor José Carlos Castro, tras la entrevista. - Foto: Rosa Blanco

La Fundación Caja Rural, en colaboración con la Asociación Andrés Laguna para la Promoción de las Ciencias de la Salud, el Ayuntamiento, la Academia de Artillería, la Fundación Hipercolesterolemia Familiar y El Día de Segovia, ha organizado unos encuentros de salud y nutrición que contarán con la participación del cardiólogo Pedro Mata López y del endocrinólogo del Hospital General de Segovia José Carlos Castro Ramos. Será el próximo viernes 31 de mayo a partir de las siete de la tarde en la Academia de Artillería, y la mesa redonda estará moderada por el presidente del Colegio de Médicos, Enrique Guilabert.
España aparece a la cabeza de los países de Europa con más niños con sobrepeso y la población que sufre intolerancias alimentarias se ha triplicado en los últimos diez años. El tiempo actual aparece, por tanto, como un momento perfecto para hablar sobre nutrición y todo lo relacionado con este ámbito. El doctor Castro Ramos  (Salamanca, 1966) también ha detectado casos de segovianos que arrastran problemas de déficit de hierro o de vitamina B12 debido a las prácticas alimentarias en auge, como el vegetarianismo o el veganismo. En algunas de esas cuestiones se detendrá, anuncia, en la mesa redonda promovida por la Fundación Caja Rural, que no obstante ha sido titulada ‘Nuevas tendencias en la prevención y tratamiento de la hipercolesterolemia’.
¿Cuáles son esas nuevas tendencias  de las que van a hablar?
Hay algunos fármacos nuevos muy eficaces y muy caros también, pero aparte de eso nuevas tendencias no hay. Las nuevas tendencias son las viejas tendencias y hay que insistir en ellas en el sentido de la dieta, del estilo de vida, de los hábitos saludables, etcétera, etcétera. Sí que hay nuevos fármacos, ya le digo, muy eficaces, tampoco para todo el mundo, pero en lo que tenemos que insistir, es en los hábitos de vida saludable. 
Se asocia tradicionalmente la hipercolesterolemia a una mala alimentación, pero en el 50 por ciento de los casos se hereda, según dicen diferentes estudios.
Casi todas las enfermedades tienen un componente genético y la hipercolesterolemia también. El doctor Mata, que me va acompañar en estas jornadas y que es, yo diría, el mayor experto en hipercolesterolemia familiar en España y probablemente en el extranjero también, se dedica específicamente a un tipo de hipercolesterolemia que sí que es absolutamente genética. En el resto de personas lleva un componente genético, pero en él no podemos influir. Tenemos que influir en lo que está a nuestro alcance. 
También han señalado los expertos que en el 80 por ciento de los casos los afectados desconocen su existencia. ¿En Segovia el porcentaje también es tan elevado?
No sé si el porcentaje es tan alto pero llevamos un tiempo que, gracias a la Fundación Hipercolesterolemia Familiar y a través de la Junta de Castilla y León, hay programas de detección de la hipercolesterolemia familiar. Y sobre todo en familiares de pacientes que han sufrido eventos cardiovasculares en edades tempranas. Gracias a esto sí que estamos encontrando y detectando todos estos casos y estas familias. 
¿Cómo es el protocolo para poder acceder a esos estudios genéticos?
Cuando se detecta una hipercolesterolemia importante, si cumple una serie de criterios, se puede realizar el estudio genético. Se hace a través de un programa establecido por la Junta de Castilla y León. Nosotros recogemos en estos pacientes una muestra de saliva que se envía al laboratorio correspondiente y ahí es donde se realiza el estudio genético. De las mutaciones conocidas, porque todavía hay algunas desconocidas seguramente y esas se nos escapan, aunque cumplan criterios clínicos de hipercolesterolemia familiar.
¿La Administración pone los medios necesarios para atender con celeridad a todas las personas que lo necesitan en este ámbito?
Sí, sí. Yo creo que se hizo un buen programa de difusión tanto en médicos especialistas com sobre todo en los médicos de Atención Primaria. Ellos también pueden solicitar este test genético si tienen algún paciente con sospecha de ello.
Detrás de muchos infartos de miocardio o de ictus está la hipercolesterolemia. ¿Cómo es la salud de la población segoviana con respecto a esta enfermedad?
A las pruebas me remito que tenemos una población súper anciana, una de las más ancianas de España. Yo creo que, en general, no estamos mal. Los hábitos de vida se van deteriorando cada vez más, porque la gente joven ya no llevamos la vida saludable que llevaban nuestros mayores. Ni por sus hábitos alimenticios, ni por el ejercicio, ni por nada de esto. Pero pienso que tenemos un componente genético bueno porque tenemos una población súper anciana. Eso sí, los eventos cardiovasculares están a la orden del día. Nunca se puede generalizar.
Están en auge prácticas alimentarias como el vegetarianismo, el veganismo o el flexitarianismo (aquellas personas que parten de una dieta vegetariana y consumen productos animales con menor frecuencia. ¿Son saludables?
Hablando de riesgo cardiovascular en general sí. Diría que son más saludables. Últimamente se está haciendo hincapié en no consumir tanta carne, porque el exceso de carne no es saludable por su riesgo en tumores y en eventos cardiovasculares. Por eso, en general el vegetarianismo puede ser saludable. Pero hasta cierto punto. Yo creo que en esta vida todo debe ser en su justa medida. Ser un ‘talibán’ de estas cosas tampoco es conveniente. Los niños, por ejemplo, sí que conviene que coman carne. Si dejamos de comer carne también tenemos riesgo de tener déficit de hierro, de vitamina B12... Los veganos absolutos, a lo mejor, consumen menos calcio del que necesitan. Todo tiene sus pros y sus contras.
¿En Segovia se encuentra en su consulta problemas de este tipo?
Sí, algunas veces sí. No es muy frecuente, pero sí que hemos visto algunas veces, más que falta de calcio, sobre todo de hierro y de vitamina B12 a causas de estas prácticas. 
Otro fenómeno en auge es el de las intolerancias alimentarias, que se han triplicado en los últimos diez años en España.
Preocupa y son complicados de tratar a veces todos estos problemas porque, por ejemplo, una cosa muy habitual es la celiaquía y los pacientes tienen problemas para encontrar alimentos que no estén contaminados o que no lleven trazas de gluten. Pero hoy en día tenemos el mismo problema con la intolerancia a la lactosa, a la fructosa... Es muy complicado para los pacientes seguir dietas de este estilo.
¿Faltan controles sobre la industria alimentaria?
No lo sé. Poco a poco sí que se van concienciando tanto la industria como, por ejemplo, los restaurantes. Ahora es obligatorio en todos los sitios de restauración que se especifique si llevan trazas de esto o de lo otro. Precisamente para evitar las alergias y las intolerancias.
¿Perciben también en Segovia ese repunte de las intolerancias en el ámbito alimenticio?
Yo creo que sí. No tengo estadísticas, pero cada vez veo más que antes no veía. Entonces yo creo que sí, igual que en todos los sitios.
Le leo un titular de periódico de estos últimos días: ‘Europa enferma: afronta una epidemia de obesidad por los alimentos ultraprocesados’. ¿Es exagerado?
Creo que no. No voy a decir que tengamos que asustarnos pero sí que deberíamos empezar a hacer programas sobre esto mucho más ambiciosos y mucho más potentes porque creo que en pocos años va a ser un problema muy grave. Vamos detrás de Estados Unidos, que siempre ha sido el primero en obesidad y en sufrir todas las consecuencias de la obesidad, como son la diabetes, la hipertensión, eventos cardiovasculares... Los países del sur de Europa y España entre ellos no vamos muy a la zaga de Estados Unidos.
¿Cuáles podrían ser las consecuencias en el futuro de ese problema grave que ya anuncia?
Las que estoy diciendo. Sobre todo el aumento de la diabetes tipo dos en adolescentes y en gente muy joven, por ejemplo, y de las hipercolesterolemias. Y como consecuencia de eso, el incremento del riesgo cardiovascular, los eventos cardiovasculares y demás. También la obesidad aumenta la incidencia de algunos tipos de tumores.
¿Hasta qué punto es importante trabajar desde la escuela para prevenir estas situaciones?
Ahí es donde deberíamos empezar. Siempre se supone que es más fácil educar a los pequeños y ahí es donde tendríamos que incidir. En empezar a educar a los niños en hábitos saludables tanto de ejercicio como de alimentación.
Uno de los obstáculos es que vivimos en una provincia en la que la producción de carne es uno de los motores de la economía local y su consumo está arraigado de manera muy fuerte en la tradición.
Es complicado. Y además está muy buena. Hace poco ha habido polémica porque ponían el jamón serrano en el último escalón de la pirámide de alimentación, lo que quiere decir que se aconseja consumirlo ocasionalmente. Claro, esto en general para España es algo muy llamativo, pero hace poco la Organización Mundial de la Salud subrayó que aumenta el riesgo de determinados tumores, de eventos cardiovasculares... Entonces tenemos que incidir en más vegetales, más verdura, más legumbres, más pescado, más huevos... Y la carne, sobre todo la carne roja, dejarla para ocasiones; no todos los días como solemos consumirla en Castilla y León.
Y el cochinillo, tres cuartas partes de lo mismo ¿no?
El cochinillo para ocasiones excepcionales. Lo siento por las repercusiones económicas, pero por cuestiones de salud debería ser así.