¿Comen bien los segovianos?

Sergio Arribas
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La profesora de la UVa, Ana Teresa López - Foto: Rosa Blanco

«Si la gente supiera el azúcar que tienen productos como el pan, que creen salados, alucinaría», comenta la socióloga y profesora de la UVa, Ana Teresa López, una de las impulsoras del proyecto 'Alimenta Conciencia'

La anécdota la cuenta la profesora de Sociología del Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid (UVa), Ana Teresa López. Fue un compañero suyo quien le comentó cómo había ilustrado a su hijo sobre la necesidad de que cuidara su alimentación. Padre e hijo coincidieron con dos hombres octogenarios. Uno, de oficio agricultor, pese a su avanzada edad y una vida de duro trabajo en el campo, mostraba un saludable aspecto, activo y vigoroso. El otro, de la misma quinta, estaba afectado de no pocas dolencias. «¿Cómo quieres llegar a abuelo?», le preguntó el padre a su hijo, no sin antes explicarle que los problemas de salud del segundo estaban relacionados por su falta de ejercicio físico y sobre todo, por sus malos hábitos alimenticios durante los últimos 50 años.

López apuntala la anécdota haciendo referencia a diversas investigaciones, como la que señala que el índice de enfermos de Alzheimer se reduciría un 30% si los ciudadanos adquiriesen hábitos alimenticios saludables; o la que relaciona el abuso de la ingesta de carne roja, procesada y curada, en la aparición de ciertos tipos de cáncer; sin olvidar recientes campañas, como la que puso en marcha en 2018 el Ministerio de Sanidad, para reducir la sal, el azúcar y las grasas en 3.500 productos con el fin de mitigar la incidencia de enfermedades como la obesidad. «Si la gente fuera consciente de todo el azúcar que existen en productos enlatados o, por ejemplo, en el pan, en muchos alimentos que creen salados, alucinaría», comenta López, quien subraya que  «hay personas, de todas las ideologías, que jamás hubieran pensado en consumir productos ecológicos y lo han hecho cuando han sufrido un problema serio de cáncer o de tipo cardiovascular».

La profesora de la UVa es una de las impulsoras de ‘Alimenta Conciencia’, un proyecto que persigue dotar a la ciudad de Segovia de una Estrategia de Alimentación Sostenible y Saludable. La iniciativa implica al Ayuntamiento de Segovia, a la UVa y a la Fundación Entretantos y cuenta con la co-financiación de la Fundación Daniel y Nina Carasso, dentro de su programa de Sistemas Alimentarios Territorializados.

En síntesis, el objetivo es lograr que la población de Segovia comience a preguntarse sobre aquello que come y el impacto que tiene este consumo tanto para su salud como para el conjunto del planeta , en el último propósito de que los segovianos, desde el conocimiento y por iniciativa propia, adquieran hábitos y rutinas de alimentación saludables. 

PACTO DE MILÁN. A lo largo de 2019 se desarrollarán una serie de entrevistas, encuestas, reuniones de trabajo y talleres participativos para diseñar esta estrategia, que será consensuada con los agentes sociales y económicos, con vocación de convertirse en política pública municipal. De esta manera, el Ayuntamiento cumple con los compromisos derivados de pertenecer a la Red Española de Ciudades Saludables; de la firma del Consenso de Sanghai sobre Ciudades Saludables y, especialmente, de la adhesión al Pacto de Milán sobre Políticas Alimentarias Urbanas, impulsado desde 2015, y del que ya son firmantes más de 200 ciudades de todo el mundo y más de 25 en España.

El proyecto ha arrancado con la difusión en la web www.alimentasegovia.es de una encuesta — para la que se ha pedido ya la participación de los segovianos— que permitirá realizar un primer diagnóstico sobre sus hábitos alimentarios. El sondeo, que puede cumplimentarse de forma anónima, se interesa sobre los tipos de establecimientos que utilizan para la compra de alimentos frescos, también para los no perecederos, si adquieren marcas de alimentos producidos en Segovia o si son o no partidarios de impulsar una alimentación ecológica y de cercanía.

La profesora López sostiene que el sistema alimentario actual —en todas sus etapas, desde la producción y transformación hasta la distribución y comercialización— presenta numerosas «disfunciones». Según explica, a nivel de salud, ha propiciado que mientras una parte del planeta sufra hoy problemas de malnutrición y hambruna, otra parte, la del mundo desarrollado, padezca obesidad y enfermedades cardiovasculares. Tampoco son desdeñables otros impactos. El sistema alimentario es responsable de un 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero; lo que también se relaciona con la deforestación para el cultivo de cereales y oleaginosas destinados a la ganadería intensiva. Además, más de un tercio de los alimentos que se producen son desechados a lo largo de la cadena alimentaria. 

Otros problemas derivados del actual sistema agroalimentario son, por ejemplo, el agotamiento de los acuíferos y su contaminación por fertilizantes, pesticidas y purines; que no pocos suelos fértiles hayan sido urbanizados o que hasta un 65% de la superficie en España se encuentre en riesgo alto o muy alto de desertificación.

Frente al cambio climático, opina López, solo caben políticas para «mitigar o ralentizar» sus efectos y, sobre todo, acciones para propiciar la «adaptación» de la agricultura a los ecosistemas, y que pasan, por ejemplo, por impulsar la generación de variedades de semillas autóctonas, que, en este caso, serían las que mejor se adaptasen al ecosistema de Segovia.

CIRCUITOS CORTOS. ‘Alimenta Conciencia’ pretende que Segovia pueda contar, este verano, con un documento de estrategia alimentaria que aporte luz sobre qué productos consumen los segovianos en las tiendas o grandes superficies de alimentación, así como qué percepción tienen los consumidores de sus hábitos alimenticios; un documento que «nos dirá también cómo nos gustaría que se produjeran y distribuyeran los alimentos, que pudiéramos acercanos a lo que llamamos circuitos cortos de comercialización»; una forma de comercio basada en la venta directa de productos locales frescos o de temporada, ecológicos, sin intermediario —o reduciendo al mínimo la intermediación— entre productores y consumidores. 

«Nuestro propósito es que la población segoviana se de cuenta de que lo que come no es quizá lo más saludable. Nosotros le ofrecemos el conocimiento para que pueda cambiar de hábitos alimenticios. Y después que ese hábito lo convierta en rutina, porque el objetivo último es propiciar un sistema alimenticio en la población que sea saludable y sostenible», remarca López, que considera, además, que, tan importante este cambio individual y social, como que las administraciones públicas propicien «entornos alimentarios saludables».

«Si en colegios y hospitales se mantienen las máquinas de vending con productos poco saludables, como bollería industrial, o los supermercados lanzan ofertas de 2X1 de estos productos para aumentar las ventas, al final no ayudamos a la gente a que adopte una alimentación saludable», afirma.

El éxito de ‘Alimenta Conciencia’ pasaría, a juicio de López, por lograr que los segovianos se pregunten sobre los alimentos que consumen «y que cada vez haya más gente que decida cambiar de hábitos, que apuesten por productos de proximidad y ecológicos». En todo caso, según admite la profesora, «lo que más nos interesa es llegar a los no convencidos, lograr que sepan que si comen de otra manera pueden mejorar su salud».