TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El 'patio'

La estampa icónica es la posterior al 2-3 de hace dos campañas, cuando anotó el tercer tanto en el último suspiro, se quitó la camiseta y la mostró al graderío. Otros se quedan con la imagen del debut, con el 19 en la espalda, marcando un golazo que no valió (fuera de juego) el día de la gran exhibición de Ronaldinho. Otros, con el hat trick de aquel espectacular 3-4 de 2014… Pero la visión global sobre las actuaciones de Messi en el Bernabéu alcanza una cuota mágica: 21 visitas, 15 goles y solo seis derrotas. Decía ayer mi blanco de cabecera que el pánico que le genera cada vez que engancha la pelota no tiene parangón con nada de lo que ha vivido él, madridista de religión: otros cayeron presa del miedo escénico que les transmitió ese templo de 45 metros y césped enterrado unos metros bajo la superficie de la Castellana. «Messi juega como en el patio de su casa», dice. Y se va. Hoy no se le puede dirigir la palabra: ya se encargará él de darnos el lunes en cualquiera de los supuestos…

Hace años, un entrenador aseguraba sin tapujos que «lo peor que le puede pasar a un equipo es sentirse extraño ante su propia afición». Es el momento en que sabes que eres el local, dueño del campo, porque te cambias en tu vestuario de siempre… pero el ambiente está enturbiado ahí afuera, donde el público parece no quererte, el rival ya no te respeta y en 10 minutos de dudas arrecian los rumores. En 20, los pitos. En 30, la pañolada. El jugador, ser humano a pesar de todo, no es impermeable a la presión.

El Bernabéu, el mayor jurado popular del planeta-fútbol por tradición e intensidad, «patio» de Messi, gigantesco testigo mudo de gestas históricas y alguna que otra tragedia, dicta hoy la sentencia de la Liga: un duelo a cara de perro por saber cuál de los dos equipos está peor.