Cerrado por motivos obvios

Loli Benlloch (EFE)
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Las tiendas tiran de imaginación para afrontar la bajada de la persiana y aprovechan para dar ánimos a sus clientes

Cerrado por motivos obvios - Foto: Kai Foersterling

Que no falte el buen humor. Del Cerrado por motivos obvios al Cerrado de momento hasta que abramos, Cerramos hasta... ni idea o porque Estamos todos bien y queremos seguir así: Los carteles que los comercios han colgado para avisar de que no suben la persiana por el coronavirus son variados y hasta curiosos. Escritos a mano o a ordenador; de pequeño o de gran formato; sucintos o extensos, algunos de estos rótulos se pusieron antes del inicio de la cuarentena, y otros se han renovado durante ella, y los hay que, además de informar de por qué y hasta cuándo cierran, aprovechan para transmitir recomendaciones y deseos.
La forma de expresar las causas del cierre incluye desde el comercio que explica que lo hace por «motivos obvios» o el que lo atribuye «a las circunstancias por todos conocidas», a los que lo justifican «por el momento delicado que pasamos», «por cautela y responsabilidad», o «por activación del protocolo de seguridad».
Hay quien anuncia que no sube la persiana «por descanso» o porque está de «vacaciones por coronavirus», y quien, tras justificar el cierre «por temor al contagio y a la propagación» del Covid-19, aprovecha para afirmar que piensa que las medidas de protección adoptadas «no son suficientes».
También se puede encontrar algún cambio en el nombre del virus (Cerrado por COVIC-19) o en el orden de los factores (Cerrado por alarma de estado), y carteles que hablan de cierre ante «las circunstancias que nos rodean» o «a la vista de la cuarentena», así como el que lo hace «por tu salud y la de todos».
Y no faltan los locales que explican que no abren «como acto de respeto» hacia sus clientes y «de colaboración con toda la ciudadanía»; los que sostienen que no lo hacen porque sus clientes y empleados «son lo primero», y quienes arguyen que no quieren «que colapse el sistema sanitario».
Hay comercios que el día que cerraron pusieron en sus carteles una fecha concreta de reapertura que no han podido cumplir, o indicaron que sería por «unos días» o «mínimo dos semanas». No obstante, la mayoría de carteles, cuya extensión abarca entre tres y 170 palabras, opta por la ambigüedad y se habla de que cierran «temporalmente», o «hasta que pase todo», «durante un tiempo indeterminado», «hasta fecha indefinida», «hasta nuevas órdenes», «hasta nuevo aviso», «hasta que las circunstancias y recomendaciones cesen» o «hasta que esta situación se solucione».
Para no pillarse los dedos, hay quien anuncia que cierra, «de momento, hasta que abramos» y quien confiesa que cierra «hasta ... ni idea», pero también se pueden encontrar mensajes más cálidos, como el de esta peluquería: Cerrado hasta que podamos darnos un abrazo.
Hay comercios que miran el lado práctico e invitan a pasarse por su web, como la zapatería que indica que «a pesar del estado de alarma, no te quedes sin zapatos». O dan un teléfono para que una estilista asesore a sus clientas. 
Y hay tiendas que animan: Por favor, todos a casa, así será más corto. O Seamos responsables. Nos vamos a casa. Hazlo tú también. Juntos podemos vencer el virus.