Accem atendió a 529 personas con protección internacional

A.M.
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Con un temor fundado a ser perseguidas en su país, y en una horquilla de entre 18 a 34 años, procedían principalmente de Venezuela, Colombia, Honduras, El Salvador y Ucrania.

Accem atendió a 529 personas con protección internacional - Foto: Rosa Blanco

La Organización no Gubernamental de ámbito estatal Accem, que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas refugiadas y migrantes o colectivos vulnerables, instalada en Segovia, desde 2006, atendió en la capital, el año pasado, a 529 personas usuarias  del Programa de Solicitantes y Beneficiarios de Protección Internacional,  que tienen un temor fundado a ser perseguidas en su país por motivo de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual. 
Subvencionado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la mayoría de los participantes se encontraban en un tramo de edad entre los 18 y los 34 años, atendiéndose a personas de 22 nacionalidades, principalmente de Venezuela, Colombia, Honduras, El Salvador y Ucrania.  Los perfiles son diversos, desde mujeres y hombres solos a familias monoparentales y con ambos progenitores.
La responsable de Accem en Segovia, Marta Arboleda, en declaraciones a EL DÍA, explica que el sistema de acogida de protección prevé una planificación de itinerarios individualizados, lo que implica una valoración, intervención y acompañamiento adaptado a cada persona, con el fin último de lograr que alcancen gradualmente su autonomía en la sociedad de acogida, en este caso en Segovia. 
Previo al inicio del itinerario existe la ‘Fase cero’ o de ‘Evaluación y derivación’ –en Castilla y León Accem es la encargada de realizar los trámites previos y necesarios para el acceso al sistema de acogida–. En ella se informa a los usuarios sobre el proceso de asilo y se realiza una primera evaluación de las necesidades básicas y urgentes y se lleva a cabo la derivación a los recursos de alojamiento disponibles. Esta fase no tiene una duración determinada, depende de la derivación del Ministerio a los dispositivos de acogida más convenientes al perfil de cada persona.  El sistema, de acuerdo con Arboleda, es un proceso global, estructurado en dos fases diferenciadas, atendiendo al tiempo de estancia en España, a su evolución personal y al grado de autonomía adquirido: primera fase de acogida y segunda fase de autonomía. 
En la de acogida comienza el itinerario de la persona, se cubren sus necesidades básicas y se ayuda en la adquisición de las habilidades para facilitar una vida independiente. En ésta fase cuentan con 60 plazas  en lo que fue un antiguo hotel que, debido a la vulnerabilidad de los acogidos –generalmente su vida corre peligro en su país–,  la organización pide que no se revelen datos ni ubicación.  
En la primera acogida cuentan con seis centros, con un total de 36 plazas, con la supervisión de técnicos especializados que ofrecen a los residentes, además de alojamiento y manutención, otras actuaciones como es la atención social. Además, se llevan a cabo otro tipo de actuaciones como son la psicológica, jurídica, aprendizaje del idioma, formación en el empleo, interpretación y traducción. En esta fase pueden permanecer de tres a seis meses en función de la adquisición del idioma y de las habilidades adquiridas para acceder a la seguda fase del programa.  
En esta fase permanecerán hasta completar el itinerario, de 18 a 24 meses. Estas personas finalizan su estancia en los dispositivos de acogida y alquilan habitaciones o pisos a su nombre. El apoyo del personal de Accem es muy puntual, en esta fase se les sigue facilitando ayudas económicas con las que cubren la manutención y el alojamiento, según Arboleda.  
El fin último es que vivan autónomamente en la ciudad de acogida. En la actualidad han pasado más de 50 unidades familiares, la mayoría se encuentra muy a gusto en Segovia, de acuerdo con Accem,  y no tienen intención de marcharse, otras familias sin embargo tienen redes sociales o familiares en otras ciudades y se van con ellos.