TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


De viaje

A ver, chicas y señoras, ya estáis yendo a su agencia de viajes más cercana (puedes encontrar un billete a Yeda por 350 euros) y reservando un bono para la Supercopa de España porque el príncipe Abdulaziz Bin Turki, a la sazón ministro de Deportes de Arabia Saudí, ha dicho: «Espero que las mujeres españolas compren entradas y disfruten de la Supercopa». No le haréis el feo de quedaos en casa, ¿verdad? Vais allá y veis de primera mano las bondades del régimen: tened en cuenta que desde agosto de este año ya podéis viajar y trabajar sin el permiso de un hombre (tenéis que tener al menos 21 años, eso sí: hasta los 20 y 11 meses, en casita). Una vez allá, en el país número 129 de 134 con mayor brecha de género del planeta, tal vez os llamen la atención detalles sin importancia: si necesitas ir a la policía, por ejemplo, tu 'mahram' (tutor masculino) deberá estar allí para hablar por ti o identificarte, porque no te podrás quitar el 'hiyab' en público (bueno, a ti, extranjera, te permitirán ciertos 'privilegios' para mostrar un «aperturismo» falso como un billete de quince); o saber que el porcentaje de tus colegas saudís que trabaja tras terminar sus estudios apenas pasa del 15% porque alguien se tiene que quedar en casa cuidando de los hijos, ¿no? A ver, que no tienen prohibido trabajar… siempre que no descuiden sus responsabilidades familiares, y para eso necesitas, sí, el permiso del 'mahram'; y podríamos seguir por el altísimo porcentaje de matrimonios sellados antes de la pubertad (con un contrato entre el novio y el padre de la novia), por la segregación hombre-mujer en playas, restaurantes, etcétera, porque su testimonio es la mitad de valioso que el de un hombre ante la justicia, por la existencia de una policía religiosa que puede castigar a una mujer por hablar con un desconocido o por llevar ropa de una tela no lo suficientemente gruesa… ¿A qué esperáis?